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prologo, Las manias

En estas últimas palabras reafirmo lo fuerte y lo libre que soy. 

Si llegaste hasta el capítulo doce, es porque realmente te gusta el chisme o solo necesitabas encontrar un motivo para seguir. No sé mi mamá dice que a veces con solamente conocer puedes hacer cosas por los otros.

Te digo que no es fácil tomar decisiones en las cuales tienes una presión, una presión que estimula a decir la verdad.  Si terminaste las manías conmigo a la medida que estuve escribiendo el texto y colocándolo en mi blog, te lo agradezco infinitamente por seguir aquí si me conocías ya de otras novelas y por la poesía también. 

Sí lo hacías cuando veía mis ojos en cada foto y cada video que subo. Constantemente te lo agradezco, pero más allá de un agradecimiento, es una venía a conocerse a uno mismo.

 Esto también más que una carta que un final. Les cuento algo: cuando estaba escribiendo esta cosa llamada biografía, me tomó muchos años interactuar con el personaje que estaba escrito en los borradores que tenía. Fue introducirse a los miedos y a la verdad de que las palabras nos llevan.  

 Aunque fuese la misma persona, es difícil mirarse y analizar las heridas, las cortadas, lo salado y los “no” nos han dado aquella, es la constante de una vida batallada y aún sigue batallando, comprendiendo igual que no es culpa mía ni de la sociedad, al fin y al cabo…  Yo estoy aquí ya respirando y respiro porque tengo que respirar y entendiendo también que quizás mi síndrome premenstrual está hablando por mí, por cosas de la vida es así.

Escribiré este prólogo de una forma que no dé más delirios y más fuertes pisones en la conciencia colectiva; es lo que me hace ser escritora. Soy una escritora que ha llevado su vida a un extremo que no se cansa y no se cansa.

No porque no pueda descansar, sino que ya no sabe cómo descansar. Son las 10:47 de la noche del 30 de diciembre de 2024. Esta carta la escribo escuchando música internamente, recordando con amor y con decisión a la gente que está, a la gente que todavía me espera afuera y a la gente que por una u otra razón no quiso quedarse.

Y si en algún momento lees esto, amor mío, te diré gracias porque fuiste tú, como siempre, impulsando que yo fuera la rebelde de la inmaculada concepción de la rebeldía pura, porque mi razón de ser es esta: ser indomable, porque ya estoy viendo la vida como una obra loca que, por otra cosa, aunque me veas pasar por la calle, sé que me ves como yo lo hago.

Mientras que escribía esto pensé y reflexioné que quizás el amor no era para mí como tal. ¿Pero qué es el amor? Es la constancia de seguir sin evitar nada, es la seguridad y la decisión que se muestra en cada uno de nosotros.

En el de ser una mujer normal, aunque realmente normal no tenga absolutamente nada; de hecho, esa es mi pelea constante conmigo misma: tratar de volverme lo más normal posible y no caer en cuenta de que, aunque quisiera, nunca sería así.

No quiero decir que buscar la normalidad del ser sea en vano.

Al contrario, creo que cada una de nosotras va encontrándose en cada instante, cada segundo ese algo que se nos vuelve parte de nosotras.

Por ende, el amor como tal es lo que nos mueve. Como lo leíamos en los capítulos anteriores, antes del prólogo y la sinopsis, puedo decir que el amor, la libertad y la pasión son el centro de mi vida; sin ninguna de estas tres no sería la escritora que ustedes conocen, no sería lo que soy, cerca de mí, vivir apasionada de la vida, vivir cada instante del amor más profundo. Y aunque a veces duela, a veces uno quiera desistir de la misma existencia, es lo que somos, es lo que estamos hechos en este mundo loco. 

 Por eso cada vez que muchas personas me preguntan, “¿qué estoy haciendo?”, respondo: Estoy conquistando el mundo y ni siquiera lo esté conquistando; solamente hago referencia contestando lo mismo analizando y proyectando cosas que realmente son las que son para mí, porque mi realidad.

Conquistarse a sí misma.

Es ser totalmente distinta a las personas que caminan o a las personas que no ven o a las personas que no hablan o a las personas que se mueven de otra forma. Todas son realidades válidas, pero la mía es mi validación; es lo más importante y para eso he trabajado muchos años para darme mi validación propia y aceptarme, en un mundo en el que siempre nos dicen que tienes que seguir aquel, que tienes que ser como este…

Y por eso digo: no me pongan como referente porque mi vida es totalmente distinta a las vidas de los demás.

Les digo que quiero convertir esto en un libro, entonces posiblemente lo haga y tú vas a decir:pero esta mujer está muy loca… . Y de eso se trata la misma vida y la locura en fucsia, la locura en las ruedas en la psicología, porque como lo podemos juntar también en psicología me piden eso y eso es lo más bonito de todo: ser capaz de volar e interactuar con uno mismo y esperar que de alguna otra forma esta nota llegue a lo más profundo de las otras notas de las vidas propias.

¡Gracias por leer!

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