Nunca grites. Nunca llores. Nunca hables. No pienses diferente. Guarda todo en una caja, al vacío. Nunca niegues a Dios; guarda silencio, aunque las palabras duelan más que los golpes. Habla solo cuando te digan. Cuando te obliguen. ¿Podrías sentarte en silencio y aprender que tu silencio define tu lugar en el mundo? En la sociedad. Y, sobre todo, en la familia. Porque por ser la mayor, durante años la única mujer, no te toman en serio. Aunque una y otra vez hayas demostrado que eres mucho más capaz que los varones de tu casa. Vuelve a la casa. A la caja donde descansan los sueños rotos. Y empieza a cumplir los sueños de otros: las visiones de tus padres, de tus abuelos, de tus bisabuelos. ¿Podrías olvidarte de ti? Sé el bastón emocional de todos con tu profesión. Lo que realmente quieras ya no importa. Debes cumplir el mandato familiar. Es la situación donde el abuso no se ve, donde se calla lo evidente, donde todo permanece latente, porque las palabras se mezclan con la ineptitud y l...
Quédate, ámame Ámame, en los momentos malos, en las tristezas en los malditos momentos de agonía. Ámame cuando las ganas de vivir se van, cuando las cosas no vayan bien, cuando las luces, flores y colores se pierdan. Quédate en silencio, aprieta mi cintura y no permitas que me vaya, soy un ángel con un ala, un fénix con cadenas en las patas. Quédate en mis besos en la cama en la calma que da calor en las noches de lluvia. Después de todo esto no es una novela Y me la pasé pensando en ti, en lo que pudo ser y no fue. En mi pasado recogido de nuestros ojos, corazón inútil por el golpe que me diste, quizá volver a ti es lo último que puedo hacer. Pero cada vez que recuerdo, también recuerdo eso, esa sonrisa, esas manos, esa voz. Seré muy tonta si lo recuerdo todo, sí tengo buena memoria, si cada vez que trato de dar el hecho de que te olvidó, te rec...