Translate

Mostrando entradas con la etiqueta partes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta partes. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de abril de 2024

Novela: Interludio: El comienzo de Todo.

  El comienzo de Todo. 


Un hombre entrado en edad, calvo y con gafas demasiado gruesas, iba caminando por el sexto piso con una carta en la mano. Se dirigía temblando a una oficina en el campus de una de las universidades más prestigiosas del país, “La Universidad del Ruiz”; aquella carta, era una carta de despido.

 

Deseaba pelear y preguntar que había hecho mal. Se había dedicado a la Universidad los últimos diez años de su vida, en la materia que el Decano, le encomendó: “Letras Poéticas”, le parecía injusto.

 

Ese nuevo año universitario le estaba trayendo todos los dolores de cabeza que hace tiempo no enfrentaba.

 

Perder otra vez el amor de su vida y su trabajo, la misma semana, eran señales que el karma y la verdad se unían para matar a los mortales, aunque rezaba que no fuera lo que lo pensaba, pues se odiaría más de lo que ya lo hacía.

Entendía bastante bien el error, que había cometido, en amarla como mujer y todavía pensar en un amor lejano, tan lejano que parecía un fantasma desganado y sin saberlo cada paso le mostrarían a su pasado inoportuno.

 

Se encontraba a punto de abrir la puerta cuando respiró profundo, no quería insultar a alguien que no conocía, pues lo poco que sabía era que la persona que le dio el puesto allí, le tenía cierta estima y respeto, cosa que siempre le agradecería, pero eso no quería decir que las acciones hechas esta vez no le molestaban, al contrario, le dolían más de lo normal.

De pronto el decano conocía y moría de amor por la Luna a la que le hizo el amor durante años. Eso sería una locura, le conocía mejor que nadie y comprendía que ella era suya.

 

Ya que después de haber destituido al rector de aquella universidad, nunca había conocido al decano, ni al nuevo rector.

—Va a hablar con propiedad y respeto —se dijo con seguridad en el momento que tocó el picaporte de la puerta de color negro, cerca de la cafetería—: buenos días, mucho gusto, Alexandro Montero —Al ser pasado a la oficina, el hombre solo se encuentra con una gran silla giratoria dando la espalda, y a pesar de saludar con una voz calmada y amable, le disgustó bastante la poca interesa que la persona sentada en la silla le brindaba, observando el humo que sale detrás de aquella silla. «¿Era un fumador?, ¿cómo era?», se pregunta—. Buenas… —volvió a saludar con una voz un poco más tangible y fuerte.

 

En un lapso instantáneo, ve a una mujer de ojos verdes, piel blanca y cuerpo curvilíneo, con un lunar en un pómulo y el labial rojo vibrante, sin contar un vestido negro y en su mano derecha una pequeña cicatriz imperceptible para todos, la mujer estaba tensa y se miraba como la muerte que te hace pensar de tu existencia.

 

El profesor Montero se da cuenta, quién es la mujer.

 

Ella su primer gran amor, la mujer que lo volvió un poeta reconocido. ¿Acaso fue ella quien lo puso a trabajar allí? Por eso está pálido y sus nervios lo hacen decir cosas sin sentido; el corazón late ante su eterna dueña, pero antes que él pronunciara palabra alguna, la mujer sentada en la silla respondió, observando las fachas de este con cierto rencor. 

Montero, estaba devastado y eso, se notaba.  

—Mucho gusto, María Alana Marco Casanova —. Ella vibraba fuego, siendo la mujer que un día le dijo toda la verdad. Mirándolo como si solamente la presencia de este le perturbara—, Decana de Ciencias Sociales y Literatura. Y el que está a mi lado es Daniel Ricardo Salerno Arjona, el Rector de esta institución. Siéntese—le ordena, dejando el cigarrillo a un lado; el hombre de inmediato le hace caso. 

—María Alana, perdóneme —está rogando por su vida en ese momento, pues él sabe por qué la mujer está ahí, sentada.

—No puedo —sacó un cigarrillo nuevo. El cual fue encendido inmediatamente—. Gracias, ángel, —el acusado se preocupó aún más—. ¿Por qué lo hizo?, ¿es mi tesoro más grande? —La vio llorar como hace 30 años. Aquello le parte el alma, verla destrozada por culpa suya otra vez—. Montero es mi descendencia y cuando usted se metió con mi progenie tenía diecisiete años.

—Déjeme contarle como putas pasaron las cosas… —habló de una manera seria y seca antes de preguntar por su desvelo—. Pero antes de continuar, ¿necesito saber en dónde está Luna?

El hombre de ojos azules y bigote se acercó a él, con el puño cerrado y la mandíbula apretada, a lo que mujer respondió. 

—Derek se la llevó al aeropuerto, se irá lejos… a París, donde su hermano. Además, usted no tiene ningún derecho a preguntar por ella—. La mujer respondió de una manera iracunda. 

—Ahí, sí está equivocada. Yo la amo —En ese instante, el hombre al lado de la escritora lo hizo sentar de un simple golpe con su bastón—, y usted siempre defendiendo a la… —iba a decir una barbaridad cuando vio su puño.

—Hable —exige de nuevo el ojiazul—, ¿o quiere que le parta la cara? De una buena puta vez.

«¿Cómo contar que ella y su hija fueron la devastación de mi vida?»



Cinco años después de conocerte…

 


viernes, 12 de abril de 2024

2- Del amor a los padres y las realidades de una vida -Las Manías

Antes de comenzar con la lectura, entiende que este texto es mi propia realidad, de una forma, legible y entretenida. 


2— Del amor a los padres y las realidades de una vida

“Se dice el Santo, no el pecado” y aquí estoy yo, tratando de tratar de jugar con esta vida… tan de locura. Y es que cada vez que veo como son mis raíces, de existencia, recuerdo porque, aunque desee tener hijos, no los tengo. 

Son 7 y 40 de la noche, 11 de noviembre del 2023, y estoy analizando desde el punto único de sanar de a las personas y sobre todo a mis padres, cada vez que hablo de ellos dos, la claridad se me hace más estable con la madurez, las posibilidades, de lo liviano se hacen inmensamente fervientes y las consecuencias las estoy entiendo como el amor que el “principito, aprendió de su rosa”

 Mis padres han sido de cierta manera importante en cada uno de mis procesos, a pesar de todo, y al estar escribiendo esto, me doy cuenta de que siempre seré la consentida de mi padre y de mi madre, su mayor orgullo y escalón de vida. 

Mis papás y yo, somos diferentes, muy diferentes, pues yo los tuve a ellos y siempre he sido su princesa, su niña que a veces es malcriada, pero también su motor de vida, su forma de existir y su camino hacia muchas cosas. Y no estoy hablando del narciso, entiendo que no vale la pena hablar de esa situación, tan ególatra, solo que así me lo han hecho sentir toda la vida.

En el transcurso de la vida, nos damos cuenta de que los hijos somos, en muchos de los casos, los verdugos de lo que uno no entiende. Cuando era menor de edad, no puedo decir que “era pequeña”, pues no crecí mucho. Con mi papá y mamá se siente diferente, pues ambos tuvieron vidas totalmente distintas y eso en definitiva se nota en mí y en lo que estoy tratando de hacer con el tiempo, y aún más con este libro.

Hace no mucho, comencé un proceso de limpiarme y de entender las circunstancias de la vida, antes siendo un tanto dura con él y estando ciega del dolor, “papá me abandono”, pero con el paso de los años he aprendido a lidiar con ese sentimiento extraño y limpiarme las heridas del ala rota, que no funciona para mucho, nunca entendí la razón de dejarme a la merced del dolor y la incapacidad de hablar de sus propios sentimientos de lo que sucedió por culpa de otros, en este caso de la política.

Por otro lado, de mi madre una belleza, inteligente, pero con mucha más libertad de la que debería tener, una niña en esa época y una familia un tanto disfuncional. Bueno, aunque por ambas partes no se puede hacer caldo.

Una de las razones que ustedes saber cuál es: la violencia y la política, que uno en este país, no puede hablar de la una, sin la otra.

La política de la misma mierda mató a mi abuelo Paterno, dejándolo a él como “figurita paterna”. Le digo figurita porque tenía 12 años, era el hijo mayor, o sea que debía, realmente no debía, sino que le impusieron hacerse cargo de sí mismo y sus hermanos, que son 6. De acuerdo con lo que mi papá y abuelita, me han contado, mataron al abuelo frente a la casa, un día de mercado, un sábado que no era fácil de olvidar, además también contando que mi abuela no es muy afectiva, le hace un poco complicado… Ya que el abuelo tampoco era una buena figura a seguir.

La verdad siempre he sido la consentida de mi abuelita y eso me ha costado, tanto. A veces todavía me ve como su niña, como la niña a la que ella cuidaba y la malcriaba, ahora esa niña es medio atea y demasiado loca.

La violencia y la política en mi país de alguna manera me marco distinta la vida, ya sea porque la corrupción de este país me toque indirecta o directamente o porque las “políticas públicas son un mal chiste, putamente mal contado.”

 Por esa razón trato de ir en contra de los extremos políticos, ni siquiera puedo ser del centro, que sigue siendo una fantasía con unicornios y mucha mermelada. Me considero así misma como alguien sin partido político y religión, además no se me da ser tan hipócrita, al saber que Alma Profana existe.

Pero continuando con mi relato, después de que mis papás se separaran de una manera definitiva y turbia con dos menores de edad de por medio, me sentí realmente abandonada por mi papá, es que a veces me sentía tan culpable como un niño que rompe una porcelana antigua, sentí que el mundo se desmoronaba y yo no sabía el porqué de aquella dolorosa decisión —o bueno si sabía—, pero era tan inocente que no entendía lo que era llevar una relación con mi papá.

Pensé muchas veces, que era porque no caminaba o que deseaban que yo fuera otra Camila, que hiciera otras cosas-como las otras niñas normales—, pues teniendo en cuenta, que mi papá es músico estoy muy segura que le hubiera encantado que yo también lo fuera… también pensaba que él hubiese preferido un niño.  La mayoría de los hombres, subconscientemente, desean prolongar sus genes y, pues y, yo soy de todo menos hombre.  Continuando con el relato vago de mi vida, les vuelvo a poner en mi contexto… En el año del 93, en un hospital de un municipio de Caldas, una niña de 14 años, daba luz a una bebé, que un mes después moriría y reviviría convertida en la mujer que les está escribiendo estas líneas. Creo que me entienden.

Mi madre tuvo por varias razones un embarazo de alto riesgo, primero por la época, hace 27 años casi 28 —ahora 30, 31—, la salud en una madre gestante y más en esa edad no era como demasiado importante, mi padre tuvo muchos problemas de drogas, que fue dejando por convicción propia, pero en ese entonces no iba a ser la ocasión de abandonarlas, como lo dije anteriormente a mi papá y a mi abuela, les toco convertirse en “los machos de la casa”, mientras mis tías mayores trataban de ayudar en la casa, cuidando a los demás hermanos más pequeños. 

Podrán imaginar lo doloroso que fue para ellos crecer sin una figura paterna, aunque el hombre en cuestión no era muy honorable que digamos.

Entonces entre la música, las responsabilidades que se le avecinaba no podían saber qué hacer con su vida, lastimosamente esas acciones me lastimaron de una manera increíble.

Mi papá, la verdad es una víctima más que sin saberlo o —sabiéndolo poco—, me dejó algunas heridas emocionales, que me harían cometer todos los errores de una mujer “normal”, dejándome más claro que el agua, la situación tan bochornosa, de saberlo ser un abusador de una niña.

Años más tarde, dos años más después de la cirugía de la mano, comenzaron con las piernas y si sé que a muchas personas les han hecho más cortes y cambiado sus tendones y demás, pero ustedes no se alcanzan a imaginar lo difícil y triste que es tener que mostrar en silencio esa fortaleza a la edad 5-6 años. 

 Sin saberlo allí aprendí sobre el querer y no poder o el amar y no poder estar, el de No poder rendirse, porque no está bien, porque lo debes-a la sociedad y a la teletón, pero aún más cercano a tu familia - y si te rindes la capacidad de recibir, sé irá para el carajo, de cierta manera era entender, que no podía apagarme y dejar ir la existencia como tal.

Pero con los años he entendido que no le debo nada a nadie y he hecho lo que he podido, con lo que tengo, para algunos mucho, para otros nada. Para mí, para esta camila de 31 años, ha sido lo suficiente, aunque a veces lo dudo, por la misma realidad. 

Mis años de infancia fueron solitarios, y a pesar de tener a mis primos ellos tenían cosas por hacer, mientras bueno, yo iba al médico y luchaba contra algo que no pedí y no pido aún, después de tantos años, tanta angustia y tanta cosa atorada en el alma, descubrí que la soledad era una buena amiga y que el tiempo pasado con ella, me iba a dar a un tanto de tranquilidad y de propiedad ante tanta cosa, en el mundo. 

Aquí es donde viene la calada de una vida, pues a pesar de estar sola, me encontraba casi siempre en mi habitación, subida en la cama, con mis peluches que con el tiempo se fueron resumiendo a la cuantía de libros leídos, del vino o el aguardiente tomado y la necesidad sexual, además de una inexplicable necesidad de libertad. Volviendo al tema, ¿Desde cuándo supe que la triste no da espera?, ¿desde cuándo la vida me dio a entender que la propiedad de un suspiro no es más que la perdida de oxígeno?, en el momento en que vi a mis abuelitos y a mi mamá llorar mientras ardía de fiebre y no podía dormir, por la incomodidad, por el dolor y la maldita frustración que no entendía, hasta ya convertirme en alguien muy consciente, el dolor de la perdida de la movilidad y las crisis de no poder dormir bien.

Recuerdo que mi pequeño cerebro desvariaba y me hacía llorar a gritos, tuve yesos, unas veces con palos atravesados, otras veces en una pierna, otras al tiempo. Aunque siempre he tenido fuerza en las manos, no podía gatear. Es como estar encerrada en mi propio cuerpo, en un cuerpo que tenía yagas, moretones y era intoxicado con diversas toxinas para “controlar mis movimientos”. Mi maravilloso cerebro no funciona bien, pues siempre me fijo en tipos con  inteligencia y un poco de elocuencia. Pero es lo que tengo y aquí estamos.

Además de las pastillas, inyecciones junto a una autocompasión innecesaria la cual de vez en mes se mete en el útero, la calamidad de tener una tortura constante no se iba a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, es más los viajes a centros médicos y a reuniones con religiosas, me dieron a entender que ni el Dios de mi mami, me iba a levantar de la silla de ruedas, si es que esa es mi versión de los hechos.

Recuerdo también las terapias, las fisioterapias, que de cierta manera deberían ser parte de mi rutina escuálida y de mentora, pero no es lo misma, pues bien, necesito tener un buen estado físico, pero no deseo recordarme que no podré, salir corriendo y salvarme el pellejo.

Para tener en claro que la sucesión de hechos en la parte que viene no puede ser camuflada en un cuento de hadas, ni en una película latina, de esas que uno, no sabe si admirar o mandar a la puta mierda, y ya sabiendo que tenemos de dónde vengo, y quien medio soy, podemos dar la razón primaria de convertirme en esto, en una mujer pensante, aunque me hubiera podido quedar en la miseria de no pensar en la pregunta ¿qué es la existencia? 

Y así vivir más satisfecha con la vida, no buscar necesidad e innecesarias, ni escurrir el nicho de la conciencia, pero aquí es donde una de las tantas razones para ser, ya que tenemos el mismo derecho de ser escuchados y el deber de escuchar no solo porque tengamos un problema con nosotros mismos o con los demás. Nunca deberíamos fingir que lo que sentimos esto sería oprimir el alma y seguir con las discrepancias de un corazón partido.

Debería escribirles a muchas personas de esta sociedad, dándoles algo de qué hablar y gritarles a esos oídos sordos que no es así como se gana el cielo, porque el cielo o “el paraíso” están en la belleza de las cosas y más que todo en la naturaleza.


 








jueves, 11 de abril de 2024

1- La Discapacidad y yo - Las Manías

1. La discapacidad y yo

Y, como diría Frida, “para qué pies si tengo alas para volar”, y las mías son de acero y titanio. Este capítulo es dedicado a nosotras, las chicas a mis amigas a las que en algún momento les ayudado y a las que no también.

Como premisa importante para entender este capítulo, se viene a aprender con Cami

«La palabra discapacidad define a las personas como aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, en interacción con diversas barreras, pueden obstaculizar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.», pues bien según lo anterior, estoy a punto de decir que “desahuciada estoy”, ando buscando una razón razonable para escribir y desahogarme un poco, y recuerdo que quiero crear / construir, ese algo que para mí sigue siendo un tabú. Una familia.

27 de octubre de 2023, 8:00 p.m., y está lloviendo como si el cielo y el dios de mi madre estuvieran tristes. Como lo dije en el capítulo introductorio, sí fue terrible vivir como viví en una triste realidad, en las ruinas de un castillo de cristal. Pero a pesar de esto, entiendo que no fue culpa de mi núcleo, antes, al contrario, trataron por todos los medios en ayudarme a defender mi bandera.

Por ende, y aun no entiendo cómo he hecho lo que he querido, aunque debería sentirme tan feliz, por ello solamente sonrió y me quedé en silencio. Solamente me río y digo “Lo hemos hecho, bien en lo posible”, siempre tengo en cuenta a las demás, Cami, que les tocó el silencio y la muerte de la inocencia. Ya que descubrir como es la sociedad por fuera de casa, arremete de una forma caotica y un poco mas acentuada, en lo mal llamado “inclusión”. Para mí es una etiqueta que es más evidente que mi color de ojos: ser DISCAPACITADA. Es más, hasta en mi segunda trilogía  “La Escritora”, hago una alegoría bastante real de lo que se siente. Es más, puedo asegurar que mi vida, sin la discapacidad, sería algo repetitiva y normal.

Si estoy acostumbrada de vivir en caos. Lo que a continuación leerás son retazos de un pensamiento que a veces ni tiene tanto nombre y secuela. Meningitis que te regala una condición de parálisis cerebral espástica a los 15 dias de vida.

 

***

11 de septiembre de 2022, 8 y 10 de la noche, las letras son unir y venir de sucesos que nos muestran qué frágiles somos. Ya casi vamos para los 30, y aún sigo escribiendo esto, no me he sentido muy bien del todo. Ya no quiero ser tan fuerte y tan elegante... Deseo de todo corazón ser más humana y más persona.

Por ello, el primer capítulo será hablar sobre un tema que me incomoda, pero es netamente necesario, y ¿por qué me incomoda tanto? Pues no me gusta verme tan frágil... además de vulnerable en todo el sentido. Entender que el 85% de mi cuerpo, no es muy funcional, implica el silencio, la incitación a la muerte y cada vez que me pongo en esta situación tan frágil y vulnerable en el razonamiento humano, me doy cuenta de lo profundo que es pensar en la discapacidad y lo caótico que es tenerla en modo físico y más hace si eres consciente de todo, lo que te rodea.



 De vista netamente social, hace unos días (ha pasado casi dos años), mi memoria se ha hecho menos caótica, pues lo que no se perdona no se cura y la verdad no quiero seguir cargando con un peso que no pedí. Sí, toda la vida me han dicho qué fuerte eres y valiente, pero a veces no se siente así, simplemente se vive porque hay que vivir, y no hay mucho que hacer. Y ahorita estoy aquí en un momento tan agradable, a pesar de todo. Vuelve a decir: ser consciente de tu situación es darse cuenta de lo tan vulnerable y tan fuerte, al tiempo que al mismo acarreas lo impuesto por la sociedad. Es interesante. Buscando todo lo que una vez te preguntaste, ¿cómo lo haré? Y después de mucho, lo haces, lo haces con muchas dificultades, pero lo haces y eres tan, pero tan feliz, aunque te sientas a veces tan irreal. A pesar de ello, la culpabilidad y el poco merecimiento se clavan como los clavos en la cruz del Padre de Sophia. (referencia que solo unos cuantos entenderán)

En estos instantes tan raros para mí, me encuentro en un estado de tranquilidad, y eso es lo que mi genio no cambia, ni un poquito. Cada vez más consciente de lo profundo, qué es llevar esto de lo que no solamente es una discapacidad, si no es la mirada del público que a veces te admira, otras veces te usa como símbolo de voluntad y de fe o de simplemente la “compasión en pasta” he pasado, por tanto, estos últimos años, el 2023 he caído cuenta lo imposible que es, hablar de la discapacidad sin tomarme el tiempo, para analizar todo el trasto social y la descomposición maldita.

 A veces me pregunto ¿Qué hice en las demás vidas para pagar esto?, veo mis cicatrices, mis lágrimas pasadas y lo que por obvias razones jamás volveré hacer, curiosamente 21 años han pasado desde de las torres de gemelas, después de darme cuenta de que mi cuerpo, no iba a hacer lo que la gente deseaba, hablo de gente refiriéndome a algunas personas que me conocen desde pequeña y que querían verme de verdad estar o ser parte de las estadísticas, en este caso: ser madre super joven, pues tiendo hacer muy enamorada y por ende cuidaron o trataron de cuidarme de alguna forma.

Cada vez que me pongo a pensar en la última vez que fui al médico con razones de tratamientos y es algo muy importante de replantear, no salió como hubiese querido. Antes, al contrario, todo tomó un color espeso, pero inmune a mi rosa pastel. Era como una piedra en el zapato, de esas que duelen y calan y deja una huella en la piel. Allí, en ese pasillo, sentí frustración, bueno, una frustración más. No iba a caminar y ese era el punto, todo fue una pérdida de tiempo y cada vez se hacía bien claro... Si algunas personas dirán, estoy casi segura de que dirán.

“Ella hubiese caminado con bastón o caminador si hubiese quedado haciendo fisioterapias, aparatos, quizás con una cirugía de más, también hubiese hecho algo”. Escribo esto, tal cual como algunas personas lo ven y lo interiorizan. La gente tal vez ve esto como un reproche. Quizás dicen “ella hubiese hecho muchas cosas por sí misma, caminando”, claro que sí, hubiese tenido mi independencia física, pero ¿Quién me garantiza que iba a ser feliz? Como lo dije antes, soy demasiado enamorada y sé que hubiera hecho una locura.

Además, yo no quería caminar con bastón, no me imaginaba caminar con caminador o con una chácara en la cabeza, no, yo deseaba caminar normal y si no lo iba a hacer, entonces no lo seguiría intentando... De alguna manera esto desgasta irreparable. 


¿Por qué, a pesar de que quería caminar y sabía que no iba a pasar, traté de fingir que está bien conmigo misma? Tratar de fingir que aceptaba esto, que aceptaba lo que ahora aceptó era complicado y nadie está obligado a aceptarlo, nadie está obligado a amar su propia pasión por la que estás pasando absolutamente, nadie solamente tienes que analizar si sigues luchando contra la corriente o te dejas llevar o tratas de dejarte llevar y te lo digo yo querido lector que soy demasiado ansiosa, tratar de dejarse llevar estimula las ganas de rendirse.

A veces siento que nací con esto, que mis genes y mi cerebro nunca fueron normales y fingir que todo en la vida está bien, se encoge como si no pudiese ser de otra forma, a pesar de que ya sabes cómo es.  Cada vez que veo las fotografías de esa niña que iba a terapia y busca la aprobación de unos cuantos, a veces cuando recuerdo que la gente “sentía pesar”, a veces cuando en mi adolescencia la gente sentía pesar y sin dejarme más: lloraba, lloraba porque no entendía esas razones, cuando mis compañeros me trataban de “inválida” o “usted no puede” o simplemente jugaban conmigo y luego me trataban como idiota. Cosa que aún pasa, pero con menos frecuencia.

Son las 8 y 31 de la noche, según mi madre. Mi amada madre, un día me contó que mi meningitis fue causada por el virus que rodeaba el hospital en ese entonces. El centro de atención médica San Rafael es el centro médico de Risaralda, Caldas, en donde nació esta mujer adulta, que, a pesar de tener 31 años, aún me veo muy joven... La meningitis se hace clara como el agua, después de algunas fiebres muy altas para un cuerpo de 38 cm, o sea, era chiquita desde chiquita.

8 y 56 de la noche, cada vez me pregunto: ¿por la agonía y realidad se mostraba cuando me sentía más sola? Todo se resuelve con tres palabras: “tengo una discapacidad.” Para mi mala fortuna, las personas ven esto con tristeza, con terror y decepción, como si no supieran cómo tratar a una persona consciente que vale la pena. A veces me pregunto: ¿Si lo que he tratado de construir vale cada lágrima y gasto, mío y de todos?

Quizás, he estado pensando mucho en lo que no tengo, aunque no es mi culpa, saben estar rodeada de gente a la que sientes que le debes, todo es complicado, demasiado pesado para la niña de 11 años, tratar con las personas que a penas me quieren conocer, quieren levantar una capa de lástima, me da mal genio...

Mi condición es natural, es algo con la que he vivido o me ha tocado vivir día a día, por ende, ya no conozco otro comienzo, ni otra vida y menos mal que fue así y siempre será así.

Ya no me molesta tanto la etiqueta de ser así, ahora si hablamos de las razones para ser así y el constante regaño y discurso: “¿por qué no se esforzó más o cómo no hizo esto o aquello”, eso me prende. Solo tengo mis razones, es como decirle a una persona que nunca ha visto que se someta a algunas cosas ultra dolorosas para que vea, aun sabiendo que ya sabe cómo es la vida de esta forma.


31 años y todavía siguen con lo mismo…

Me molesta son las personas que me rodean comienzan con estas palabras, llenas de recriminación a lo que ya pasó, y yo de verdad trato de ponerme en sus zapatos quizás querían que yo fuera de mujer independiente que tuviera familia y que quizás fuese un poquito más fácil la vida, pero independiente o una con familia o sin familia qué es lo más seguro es que nunca lo iba a tener porque algo me lo dice muy profundamente iba a cometer, muchos errores, muchísimos errores de los que evite algunos monstruos los viví la vida siguió y seguirá con o sin silla y aquí canción de mi vida.

¿Es tan difícil de entender? Que fácilmente hubiese agarrado este cuerpo “útil”, y lo hubiese convertido en lo que las mujeres de mi edad hacen en su mayoría. Tener un hijo, aunque muy en el fondo de mi corazón, es mi sueño, es demasiado frustrado y aquí es donde se puede determinar algo llamado “Jaula de Oro”, me tome muy en serio la visión propia de no poder y de alcanzar, de “no alcanzar el poder propio”, es que llena mucho de ansiedad, estas palabras son ansiedad de la manera más real de todas. Pues estoy cansada de ser fuerte y ser agresiva, pero después de tantas cosas y motivos, no me queda más que querer llorar mucho.

Da mucho cansancio interpretarse a un mismo ciento de veces. Da casi siempre tener una fatiga mental… pero es el propio el que permite esto, hasta que se rompe, se rompe tanto, que uno llora, llora por todos los extremos de la vida, pues a veces la mayoría solo puedes quedarte en silencio, para que el resto siga como esta. Hay sitios y veces que nos recuerdan, aunque uno quiera, jamás será tan sencillo como respirar. Caminar es una falacia, si lo vemos de una manera netamente mental.

7 y veinte de la noche, del 26 de enero… Aún estoy escribiendo esto, no sé cuándo lo termine, pero para continuar con esta queja, que me aqueja de una manera singular, debo tocar este tema con Suavitel. Bueno, ya hablamos un poco de lo trastornada que puedo estar, ahora vamos a hablar de algo llamado: ¿Cómo es ser pareja de una persona con discapacidad? Y sé que voy a levantar espinas, además de resucitar algunos muertos, y saben, no me importa mucho, ya que ellos, qué bien no lo hicieron, y que meterse con una mujer que escribe, es andar como desnudo, y además que es psicóloga, es un tanto peor.

 

 


martes, 7 de noviembre de 2023

Capitulo introductorio - Manias

 Con ustedes el primer capítulo, el capítulo introductorio



Como diría su majestad Shakira, “Las caderas no mienten”, y las mías, a pesar de los tornillos, son demasiadas sinceras…

***


Antes de comenzar, quiero explicar el nombre de esta cosa, pues la palabra “manía” tiene una connotación psicológica que se puede malinterpretar, aunque sé que la mayoría de lectores lo tendrá con este texto. Llevo muchos años haciéndome algunas preguntas que se disipan cuando recuerdo que escribir me ha dado la libertad que la Ultra Derecha me ha quitado, el cristianismo me ha impuesto para buscarla y la única autoridad en la que creo me ha demostrado. Son las 12 y 51 de la madrugada y realmente el concepto de mi vida se define como una rebeldía consciente y que la mayoría esperamos se cumpla.  A veces hablo con mi mama de lo difícil que es vivir cuando la sociedad te dice que tienes que mostrar ojos de lastima para conseguí lo que quieres y eso donde lo que me retumba muchas veces, no quiero lastima de alguien para conseguir lo que deseo, lo que por derecho es mío y de mi hermano. Son las 12 y 59 casi la una. Y tengo que acabar con las primeras palabras de esta cosa llamada mi biografía. Si soy una mujer pretenciosa, pero tengo parálisis cerebral Espástica ¿Qué más quieren? 
como un torbellino, aquel muestrario de abarrotes en la que el color se me insinúa interfiriendo día a día.

La palabra manía tiene como significado «locura, demencia o estado de furor». se denomina también a la costumbre o comportamiento raro o preocupación injustificada. En mi caso va más bien hacia la pasión que tengo para con la vida, el amor y las letras, hasta tal punto que es exagerado. Por ende y ya dejando claro esto; este escrito lo pongo como el inicio de la existencia entre la respiración y el orden de las cosas que se configuran en el mar de la incertidumbre. De hecho, la humanidad y la sociedad me han dado la capacidad de verme como alguien y no como el suicidio de un alma cocida en la tarde del 30 de marzo del 93, dejándome el camino para tener una construcción mental dada a la guerra, a las bombas y al rock, demoliendo los vicios de la política además de las costumbres esperadas, de una mujer. La mujer, que tenía hijos al azar sin nada que ganar, pero perdiendo la vida propia.

Escribir esto, desciende hacia lo consciente en la realidad como lo digo, pues no se puede decir que estoy equilibrada, por dios si es que soy una mujer de los 90, la última generación que vivió la televisión y la radio como el hito de la revolución, la generación que vio nacer el internet y los intentos de los chicos para entrar a un mundial, la caída de las torres gemelas y la llegada del reggaetón, el auto toné, la proliferación y la globalización puntal de lo que ya no se nos hace esperado. La llegada de T.A.T.U y con ello la búsqueda de una sexualidad desde muy temprana edad, sin olvidar la homosexualidad de Frezzer y el bendito fan services de los dibujos animados japoneses y en general del mundo. Soy una mujer de los 90, que creció con la idea de encontrar  el amor a los 20 años, y vivir con el tipo desde el primer momento-cosa que no se dio y parece ser que no va a suceder, por ahora– pues al parecer esta generación, mi generación no cree en el amor, ni el romanticismo, porque pensándolo bien, nos metieron el amor romántico hasta en la puta sopa, que la existencia de este nos asusta, aunque sepamos que si es importante y que no necesariamente debe de ser como a nuestras madres o abuelas le vendieron esa idea macabra.

 Me volví algo dispersa en ese tema, del cual hablaremos más adelante, tendrá un capítulo entero, en el cual contare mi experiencia e inexperiencia, que a veces me hacer sentir insensata a mis intentos.

Soy escritora, una que, a la hora del té, no es que le haya ido bien como en el amor de pronto sea el sol a medias, haciendo de mi vida, varias novelas hechas realidad en mi mente, en mi cabeza, porque las editoriales solo venden lo que las pubertas quieren leer, tipos ricos con deseos sexuales hiper jodidos o una joven que se enamora de un vampiro que le quito todas las ganas de tener un amor “normal”, con un hombre lobo o un mago huérfano. Espero que entiendan las referencias.

Escribo ¿Por qué donde más puedo ser libre?, una persona como yo, con delirios de grandeza, y de auto suficiencia, que cree que en verdad será alguien importante. Si soy una mujer de los noventa, codiciosa y sin mucha suerte, desde el comienzo de su vida.

Es por eso que teniendo en cuenta que cada persona es una historia diferente, y mi historia es única y delirante, (eso creo)  quiero mostrar  a través del tiempo desde el punto de quiebre de varias vidas que han estado sujetas a mi desde hace 27 años (hace 2 años): infancia, adolescencia y juventud, que para muchos son épocas maravillosa de la vida, para  mí fue el  descubrimiento de lo que soy, una persona amante de la diferencia y que ha tratado de cambiar un poco su rumbo, para demostrar, que ser totalmente común, no es tan maravilloso como lo hacen creer los medios…, si, aquellos medios que nos alimentan con mentiras.

En el trascurso de este documento, me encuentro con la recopilación de todas de mis ideas, mis romances, y por qué pienso, como pienso tratando de llevarlos a actualidad comprendiendo, que no soy la única escritora, poseedora de una manera fuerte y distinta de ver el mundo y los que nos rodea... aunque es difícil de creer soy escritora y psicóloga, aquel ser que se dice ser de luz para otros y no para ella, que cosa tan extraña, pero así de cierta es la vida que escogí.

 

Comencemos pues…

***

Son las 12 y 33 de la madrugada 12 de octubre de 2020, del año que pasara a la historia como el año de la oscuridad y el cambio mental, físico y emocional de todos los individuos del planeta. En mi pueblo natal Risaralda Caldas.  ¿Por qué estoy escribiendo esto a esta hora?, pues bien tengo la costumbre, la mala costumbre de quedarme despierta hasta las dos de la mañana, cuando algo del futuro me está molestando, evidentemente sufro un poco de ansiedad y soy demasiado reflexiva al pasarme esto. 

Decidí comenzar a crear esto este año pues, me faltan tres años para los treinta y siento que no he avanzado en nada, a comparación de muchas personas que me admiran o que por lo menos conocen mi historia a medias-lo mucho o poco que comparto en redes sociales-, ya que me criaron para ser una mujer muy fuerte y capaz. Son las 12 y 45 de la madrugada y me pongo a pensar ¿quizás estoy siendo demasiado malagradecida? ¿quizás de verdad necesito una explicación?

Recuerdo cuando no entendía las actitudes de las personas, antes de las letras. “pobrecita la niña”, es desde ese momento que me siento aquí a meditar a las 1 y 3 de la madrugada, ¿Por qué me hicieron sentir tan insegura de mis capacidades mentales?, a quien putas se le ocurrió decirles a mi mamá y mi familia, que no iba a ser capaz de ser lo que soy ahora. Pues señoras y señores, gracias al dios de mi madre, que ella también fue una mujer rebelde que a su corta edad -13 años-decidió mostrarme que podía hacerlo, de una forma diferente, pero que podía claro que podía. Solo imagínense este cuadro, una chica adolescente criando a una niña con déficit de atención, problemas para hablar y que no caminaría, a pesar de los muchos intentos y dolores de la niña. A veces creo que la he decepcionado y que de igual manera he decepcionado a la Camila de 5 años, a la que le toco pasar por todo esto, pero al mismo tiempo, se que esta muy orgullosa, por todo lo que hemos vivido (27 de octubre).

Es la 1 y 17 de la madrugada y me conservo el derecho de mi madre a renunciar a mí y mis intentos de vida. Y ahora que lo recuerdo, también a mi padre, a él le debo las gracias por demostrarme que puedo hacer mi mundo sin que nadie me diga, como hacerlo.

Por otro, lado llevo tratando de publicar mil años (exagerando) y por cuestiones alternas a mí no me sale.  Ahora son la 1 y 34 de la madrugada, siento que soy muy dramática, que la vida siempre ha sido buena conmigo, pero que soy sin medida alguien qué se le ha dado tantos bonitos golpes que no ser dramática no es como la respuesta; que ahora me está dando igual, ya he sufrido bastante por ese tema.

En esta cosa que aún no tiene, ni nombre, ni forma, estoy escuchando ABBA, que indiscutiblemente me dan vida y me pongo a pensar que aquí estarán mis memorias, eestarán los problemas de la existencia, que no se han debatido que pocos seres humanos se atreven a comentar y compartir su pensar por ejemplo, en estos momentos que soy mayor de 20,  tengo una perspectiva diferente de la vida, ¿diferente en qué sentido?, en los cambios que he dado desde que nací  sin  darme cuenta, muchas veces hacemos ciertos cambios; sin darnos cuenta y ahora que, por fin tomo consciencia de que lo soy, lo que es importante para seguir y trasformar lo que seré, da miedo, pero el mundo gira en un trato sin firma que se impone como lo “normal”.

En ese momento tan crucial continuo con el horario de las decisiones tomadas como en lo único en lo que me rendí: tratar de caminar y de cierta manera los cuestionamientos de mi familia suelen ser duros y verdaderamente importantes, sobre este tema.

 Aunque las ocasiones no son adecuadas cómo debería; somos gente sin filtro, en ciertas ocasiones me preocupa por qué si en esas ocasiones yo he sido la protagonista de las discusiones no me imagino que pensaran las personas de mis intenciones; pero tengo una justificación verdaderamente poderosa y esa es mi rebeldía y mi existencia.

¿Cómo no serlo? Díganme ¿Cómo no serlo? Si vamos dando tumbos en la vida dando similitudes a las bolas de paja.

Es que, en este capítulo introductorio, debo de mencionar la vida

Intentando pasar, que la vida es una confirmación de la existencia, que mi abuelo ya no está y qué mi abuelita es adicta a las cosas finas de la sociedad, la mujer que me crio a la que le debo tanto, sin olvidar jamás que mi abuelo paterno no era buena persona y que la otra abuelita, es en cierta manera lo que es una ser una abue...

A estas alturas de mi vida y a raíz de lo no vivido, debí esforzarme más que los demás, en la mayoría de cosas. Que les puedo decir, después de las letras, mucha gente resulto admirándome, esa misma gente que le dijo a mi mama que no, que no esperara mucho de mí y que me llevara a un centro de personas con condiciones mentales diferentes. ¿saben lo intolerante que resulta?, es que la manada a veces suele ser hipócrita y envidiosa, no se puede alcanzar a imaginar el desastre que era a la edad 13 años por aquellos comentarios tan oscuros, aquello será un capítulo completo, pero esto resulto cuando por fin entendí que las personas no eran tan buenas como yo lo imaginaba.

Desde el momento cero que me dijeron, que no podía caminar y que, si quería hacer algo, era para mejorar la dichosa calidad de vida y no para volarme con mis amigos en una bicicleta… el mundo se me partió en dos, en partes tan iguales como diferentes, a los 11 años etapa más crucial de todas, en la nevera colombiana en Bogotá es otro capítulo demasiado importante porque allí fue donde mi hermano nació y me di cuenta que los primos lejanos están más locos de lo normal.

Volviendo al tema introductorio ¿Saben? Yo era una de las niñas que formaba palabras con la sopa letras, después de aprender a leer y a escribir, y la que imaginaba historias que la llevarían al cambio conceptual de la existencia, a tener un motivo bastante grande para desear vivir de mi pasión, mi amor verdadero y la concepción de una realidad bien fundamentada en lo que para mí es feminismo, otro gran tema del que hablaremos luego. Lo importante es que, si tengo la pañoleta verde y la morada, por razones obvias, entre esto y mis gustos se hace bien bonito el camino angosto.

Pues no soy calmada, pero si soy una adulta soñadora, rockera y maniática, esas son las cosas que debo complementar para llegar donde quiero…

***

¿Como comenzar esto sin juzgar y sentirme juzgada por mi propia voz? ¿Cómo es interpretar un papel que jamás quisiste? Pensaba escribir el primer capítulo, desde la remembranza de los primeros saludos de mis padres o desde que mi familia materna piso suelo risaraldita. Pero entendiendo que esos sucesos no los viví entonces decidí que comenzare por el primer momento en que me sentí totalmente diferente.

En mi familia materna, en los 90 eran tres nietos y su escribana presente. En lo personal mi genero no importo para que mis primos, tanto ellos como primos por parte de mi familia paterna, me incluyeran y buscaran la forma de jugar conmigo. Yo estuve en la guardaría que era dirigida por mi tía, hermana de mi papá, y allí nos cuidaban a todos-casi siempre-. A pesar que los niños y las niñas de mi grupo infantil jamás me hicieron a un lado; los adultos por ejemplo mi tía y a mi abuela, tenían alguna preferencia por mí y me perdonaban todas las pilatunas que entre los primos se creaban, quizás nunca lo note, hasta que una tarde, los regañaron a todos menos a mí.

Y mi abuela me justificaba con “Yo no le digo nada a ella, porque ella es diferente”, aunque muy en el fondo sabía que yo era la culpable de todo, nunca pude comprender el por qué, de tantos privilegios, hasta que me hicieron la primera cirugía, a la edad cuatro años.

Desde siempre fue desmadre, una mujer complicada y que de verdad es tan fuerte, como puede, volviendo al tema puntual. 

Mi brazo derecho fue operado con la intensión de des tensionar los tendones y poder abrir (medio abrir) la mano. Desde ese momento ya no pude jugar con mis primos como quería, y tenía un puto yeso que me picaba y me lastimaba la manito.

 Una niña poseía una mano de yeso y no fue porque se quebrará saltando o subiéndose en un palo como la mayoría de niños de mi edad, aun mas en esa época. Por esos días ya iba a fisioterapia y tomaba medicación, porque desde muy pequeña tuve una mala salud, debí asistir al médico casi todos los días porque mi sistema inmune era un mal chiste, con unos malos pulmones y mis amados riñones no eran muy funcionales, sin contar el maldito colon que a veces aun me atormenta.

A raíz del yeso en la mano, hubieron noches de insomnio y lágrimas, fiebres y bajones de salud que me llevaron varias veces al hospital, a pesar de esto, como siempre he dicho “Soy rebelde”, así y todo gateaba por toda casa, me gustaba ver a mi mama cocinar-cosa que aún lo hago-, entonces la acompañaba a pesar que no debía, el yeso era como un guante que por varios meses me estorbo como nadie, no podía dormir y por obvias razones me lastimaba la cara o me pegaba con él, de tal manera que dejaba varios chichones en la cabaza. Tener parálisis cerebral (secuela de la meningitis), no es para tener un yeso.

 Mi mamá en ese entonces me bañaba y les echaba polvo a mis deditos de bebé pues si no se sancochaban y me ardían, mi mano derecha no es muy desarrollada.  Mis abuelas me daban dulces, y mi abuelo, a pesar que le partía el alma verme así, siempre trataba de ayudarme a disminuir el dolor con sus risas y sus mimos. Y ahora que lo recuerdo con ayuda de mi papá, tocaba música para entretener el malestar, además sin olvidar que mis primos aprendieron que no se podían meter con el yeso de una niña súper poderosa… Ahora una mujer dinamita.



domingo, 5 de noviembre de 2023

INICIEMOS LA IDEA... Hola, Camilovers

 Se preguntarán, ¿Qué está haciendo Camila en un lugar como Blogger de Google?, pues les contaré, hace muchos años, más o menos desde que empecé el Blogger que es “el diario de la escritora”, ahora está en WordPress, siempre desee un blog o un lugar en donde mis novelas, cuentos y poesía coexistieran.

Claro está que NO van a estar las publicaciones de papel, evidentemente, pero sí vamos a tener aquí la segunda parte de la escritora y tercera parte, obviamente, la nueva edición de Sofía de las historias de Sofía, además por consecuencia, tendremos nuevas historias y cumpliré por aquí retos literarios de varios grupos en los que pertenezco.  

Entonces acompáñenme en esta Aventura literaria mientras me divido en otras cosas importantes.   
También por aquí posiblemente este: Manías de una escritora. 
Bienvenidos al Camiverso y sus locuras.

 

Cuento: Frenesí