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martes, 23 de abril de 2024

4 -El eterno caminar de ser escritora- Las Manías

 ¡Feliz Día del Libro y el idioma!

 

“El sexo y el arte, se hacen con pasión y dedicación, si no, no se hacen y punto…” palabra de una mujer que ha hecho esto parte de su vida.

Hoy, 19 de abril del 2024, a las 7:55 de la noche, debo de escribir esto, antes de hablar de amor y de ellos, debo de englobar la importancia de la literatura en mí y contarles el maravilloso inicio de esta guachafita. De lo que ya van casi 4 libros, además de muchas palabras en verso.

Ya que vimos que no es lo mismo escribir a los 15 que escribir los 31. 

Esto lo he descubierto últimamente con el paso de los años y la recopilación de las letras, palabras y de las ideas, de los corazones rotos y del insufrible autosabotaje que me hago.  

Me he dado cuenta de que no pienso igual y que gracias, Al Dios de mi madre no lo pienso, pero siento, cierta sinergia con ella.

Con aquella adolescente que quería casarse antes de los 30.

La entiendo. Aunque a veces sencillamente quisiera acabar con ella, a veces la siento tan acoplada a mí que me preocupa.

Cómo lo dije en el capítulo anterior llevó la mayor parte de mi vida escribiendo y que fue la causa primordial para decidirme darme a conocer ahorita más abajo lo veremos

 Decirle que por ahí no iba la cosa y que el ser por quien creíamos sentir todo, no era el hombre porque caeríamos en una depresión constante, pero que esas historias me darían la paz para escribir estas líneas. 




No es difícil justificar el drama, pues como siempre lo he dicho vivir encerrado en tu cuerpo, por decisión propia no es fácil, pero tampoco es la mejor opción y estoy aquí tratando, de aceptar.  Todo lo que me ha pasado escribiendo esto por si alguien lo quiere leer y convertirlo en una historia de ficción, pensándolo bien, ya tenemos a “la escritora” que no soy yo, pero que sí soy yo es un enredo bien contado. 

Alana Marco ha sido mi alter ego, en los últimos años y recuerdo que fue creada en una borrachera tomándome una botella de aguardiente que la comencé a escribir, y aquí vamos a hablar un poco de una de las razones por las cuales me decidí a escribir “La Escritora.”

Pero vamos, por orden de creación, ya que Alana fue creada en 29 de diciembre de hace 8 años.

Comenzaremos con la verdadera Diosa, Sophia de Nazaret. Esta señorita se hacía presente en mi cabeza, ella surgió como si fuera una Princesa Guerrera en la bebé que tenía Yesos y como lo dije en el capítulo anterior. Mi abuelo fue de cierta forma el “cocreador de la idea”.

La chica es la unión de varias cosas, entre ellas Sailor Moon y la Xena la princesa Guerrera, una señorita que era una princesa, que amaba a sus amigas, y que le importaba cero lo que su papá dijera, aunque fuese dios…, pero que también tendría sus batallas para alcanzar su propia libertad.

Y, de hecho, todas mis protagonistas buscan lo mismo, pero cada una a su forma y contexto. Mucho antes que mi abuelito se fuera de mi lado a mis 17 años, cuando la verdad y la inocencia, se unieron para hacer de una niña de 9 años entre sus juegos de infancia, la chica creará, a partir de eso, una historia, su primera historia. 

Y entre más escribo, me doy cuenta de que la deconstrucción cada vez duele menos. Que la religión es una elección y que Sophia de Nazaret, es más que un personaje, es mi creencia y lo que, como me concibo en el mundo, una mujer creadora.

23 de abril del 2024, 10:14 de la mañana, yo sigo pensando en Sophia y en su interpretación, si ella fue mi primera novela, hija, mi primer gran amor literario. Pero hubo algo un punto de quiebre, cuando recién hice mi primera lectura pública o mejor dicho cuando alguien lo hace por ti. Tenía recién cumplidos 15 años y trataba de luchar para que me fuera bien matemáticas y en castellano, mi letra no es bonita y no soy buena con los números, además recién había vuelto de Venezuela y estaba repitiendo sexto de bachiller o primer año de secundaria, había abandonado a mi grupo de amigas y lo que estaba de moda era “Somos Tú y yo y RBD”.

Obviamente, existe el primer amor en esa época, el chico era uno de los buenos amigos de mi primo Juan, el mencionado en cuestión era alguien muy lindo conmigo y sé que había una atracción mutua y más cuando eres adolescente y en mi caso no tenía mucho contacto con otros, además no había muchas redes sociales como tal, antes de irme para el país vecino, como acto de rebeldía. Mi primo, el chico en cuestión, además mis amigas de ese entonces, me hicieron una clase de despedida, bastante “fálica y sexual”.

Volviendo con lo importante se me ocurrió, Sofía era una tarde lluviosa de sábado de agosto, en la cual caía granizo y otras cosas más, en Risaralda Caldas, en donde mi vida ha pasado como el agua y donde el café de mi abuela es básicamente mi vida entera, recuerdo en mi cabeza que en ese momento, mi abuelo no se había ido de mi lado y que ya me acontecía que en ese momento lo que era ser escritora, pues la primera estructuración de “Sofía el principio del fin”, después de regresar de Venezuela, me encontré que el chico del que estaba enamorada se había convertido en el novio de mi mejor amiga, eso me hizo entender qué no iba a ser fácil eso del amor para mí, que a pesar de qué J.M., pues el primer chico del que me enamoré no iba a ser el único y menos mal… Aquí va un poco de la historia:

Este chico, me encantaba, era serio y también me hacía reír. Me encantaba estar con él, eso, afecto mucho más mi química, pues pensaba que me había mirado más allá de la silla de ruedas, pero fue tan así, eso lo descubrí, cuando volví de Venezuela. Y ¡oh sorpresa!, mi diario, el que había escrito con tanto esmero durante 7 meses, en donde había escrito todo lo que sentía por él y en donde escribí los momentos más oscuros, bueno, sin saber que vendría muchísimos peores, iba a ser leído por las chicas que supuestamente eran mis “amigas.”

Según lo que yo tengo entendido era que, en séptimo, en donde estudiaban esas niñas y el muchacho, debían de llevar una lectura para compartir en el salón. ¡Ah! Y se me olvidaba, en el mismo salón también estaba otro loco, a ese lo vamos a mencionar más tardecito.   

Recuerdo perfectamente a las chicas que tomaron el libro o el cuaderno sin pasta, pues opte por escribir para salir de la depresión y de las cosas que se me hacían ilusión, pero de algo estaba segura de que sería escritora costara lo que costara y fue por ello que les preste mi cuaderno a ellas, porque supuse que lo iban a leer para ellas, porque siempre he tenido la teoría de que uno debe compartir; sus pensamientos, sus ideas y sin miedo a nada se los di, pero no sabía que la profe que me iba a incentivar mi literatura en medio de un caos emocional y hormonal.


Mi gran error fue confiar en que lo interpretaría bien, en el que él iba a tener la suficiente madurez y que no me iba a doler, él apenas era un adolescente también. Quizás fue emocionalidad que a veces me hace meter la pata, y pensé que él quería estar conmigo, pero no fue así, pues lo había metido en problemas con la que en ese entonces era mi mejor amiga, que sabía lo que sentía por él, llevaba algún tiempo estando juntos, y yo no lo sabía.

 Ellas lo leyeron delante de la profesora de castellano y él no volvió hablarme después de los años, tuvieron que pasar muchísimos años y yo tuve que estar comprometida, tuve que haberme ido a vivir a otra ciudad y tuve que aceptar, que él fue la cuestión de dónde surgió Sofía el principio al fin. Bueno, él y otro.

3:13 p.m. y fue esa profesora quien me dio el empuje para continuar con esto y amarlo como se ama a la buena locura:

“Usted tiene madera para ser escritora”, eso me dio las alas para ser lo que soy ahora, una escritora, que aunque con miles de cosas, ama hacerlo.

Cuando eres escritor y aprendes que todos los días la inspiración es diferente, y aún más cuando observas todo lo que evolucionaste o solo miras las cosas que alguna vez usaste para traerte hasta aquí, para darle final a una historia o tratar de buscar maneras de hacerte presente. Es allí dónde te ves viviendo y sintiendo, más de lo que alguna vez esperaste.

  Aceptarás y serás libre, Amarás la locura, adquirida y a mí en la vida el único que me ha amado es la literatura que sé escribir en la piel y en alma con fuego, dejándome hablar con un gran soborno a la promiscuidad que no tengo, pues como se debe de suponer, mis protagonistas no son muy santas, ni santos, todos tienen un lado oscuro y remilgado, que a veces raya de una manera taciturna a lo sano.

La discapacidad no te hace lo que eres, lo que te hace ser es la capacidad de ser un soñador, sin fuerza o con fuerza. La voluntad y la disciplina hacen que todo de alguna manera valga la pena. Y en sí: ser escritor es la capacidad de entender las letras y entender la vida por medio de ellas. La vida.

 Ser lector, es tener la necesidad de leer, encontrar quien empatice por medio de lo que se escribe.  No es fácil escribir para un público donde la mayoría de los casos Lee misoginia y nada de tramas, mi manera de llevar una buena trama es hacerlo con toda la determinación de que los lectores se sentirán al descubrir todo, por ende las tramas complicadas en mi situación.  Es muy complicado escribir una novela tranquila, a mí me gusta escribir sobre dramas, a mí me gusta tener ese reflejo de mi vida, cada uno de los personajes, por eso qué lastimosamente no tengo tan buenos números en las publicaciones que tengo y Por ende estoy escribiendo esto, ya que es importante.

Ya perdoné, porque entendí que éramos un par de niños, por otro lado, jamás pude recuperar ese diario, no sé en donde puede estar, lo único de lo que puedo estar segura, es que amo ese inicio, por el hecho de que pude después desenvolverme en rol que llevo despeñando todo este tiempo, ahora bien J.M. Somos conocidos, personas que se quedaron con el recuerdo de la otra y eso está bien. 

viernes, 19 de abril de 2024

3 -La regla de ser escritora, el comienzo -Las Manías

 Recuerden, que a veces los textos no son realizados en orden de tiempo, solamente que se van dando coherencia de acuerdo a lo deseado trasmitir.

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“Y es que no es fácil de aprender algo de lo que se debió hacer desde siempre… Escribir es más que vivir, es respirar, es existir.”

Son las 11: 27 de la mañana, del mes de noviembre del año 2023, me encuentro sentada en la silla eléctrica, este es el momento en el que me siento más libre, escribiendo, configurando un poco la vida misma. 

29 de enero del 2024, mi realidad al ser escritora, me pide respirar y ser, tomar la valentía que a veces se va por el tubo, poco a poco, llevo siendo esto gran parte de mi vida.  En este texto medio, amargo, pero muy real, el cual trata de empatizar todo lo que soy, aun sabiendo que a veces las letras son mi único camino, voy a tratar de contar algo de este proceso, pero de una forma interna, de lo que me ha tocado hacer para salvarme el pellejo y la realidad.

 Si, a veces, nos cansamos en la mayoría de situaciones, pero, aun así, no queremos rendirnos, pues somos incapaces de dejar lo que una vez fuimos y apreciamos como tal, aunque a veces cortarse y dejar huella es mortal y desagradecido, en mi caso todo lo que un día quise lo he logrado… pero de cierta forma siempre va a faltar algo de hecho escribir esto, justo después de cumplir 31 años lo demuestra.

Han pasado meses y los meses se volvieron años, y los años se resumen en expectativas, las cuales casi siempre van en búsqueda de la verdad, pero detrás de aquellas expectativas se encuentran los sueños de una niña que debió enfrentar muchas cosas que no necesitaba, recuerdan que les conté, sobre la soledad, el abandono y el enfrentamiento de una sociedad, el choque y la decisión que abrió otras cosas.  Por ello, se me suma en la garganta un nudo, al darme cuenta de todo, el camino que he recorrido y que me falta más, mucho más para llegar donde quiero estar… pero respiro de vez en cuando, sonrió con los ojos hechos agua y me digo. 

“Soy muy fuerte, valiente y capaz”, pero siendo también realistas, eso cansa, cansa ser fuerte y valiente y capaz… Cansa deber a la sociedad.

La literatura me ha dado alegrías, tristezas, diaconías y amor mucho, amor, aunque de cierta forma nunca me he parado, nunca me he detenido a pensar lo que soy, siempre lo he dimensionado, como una mujer, una mujer de los 90, aquella que escribe, porque tiene que escribir, porque es parte de su Revolución y porque realmente si no lo hace morirá en el camino, porque siente que cada palabra es una gota de sangre, cada palabra una laguna de fantasía. Y definitivamente cada historia que he escrito con el corazón es una parte de ella.

Pero lastimosamente y siendo más realistas que nunca, la literatura como tal da un síndrome que, muy difícilmente, logramos conseguir paz. Es una lucha incansable, es la muerte de un momento.  

Este se llama: “Síndrome de impostor” 

Es la triste sensación de no sentirse mecedor de cosas, bonitas o éxito, es el sentimiento que se provoca por la inseguridad que hay cuando, cuando vemos a los otros ir más adelante que uno… aunque sepamos que son caminos distintos y demás.

Y aquí es donde comienza, el menosprecio por nuestro trabajo, las ganas de huir siempre, pero también la claridad de algunas cosas, como, por ejemplo: La capacidad emocional de superar esta racha y tratar de sentirse cómodo con la piel que nos tocó, en mi caso con el peso de las decisiones, además de ser una mujer con distonía que no va a lamentar. No en estos momentos.  


De cierta forma, es un llamado de atención a los que realmente me han leído y que me conocen, también como parte de mi vida y mi familia, lo que yo considero mi familia. Usando la voz junto a las palabras, el consejo, los viejos anhelos y a veces retumban en las fotos de esa niña.

Yo era de esas niñas, de las cuales jugaba porque tenía las mejores partes del mundo, desde su cama o un mueble, y creía que esa era la normalidad, jugaba hacer princesa no podía gatear en el suelo que estaba hecho de tierra, pienso que es desde ahí comenzó la pasión por crear mundos en los que pudiese ser “libre”, y querer ser líder en un mundo en el que si no eres perfecto o no cuentas con miles en las cuentas no eres nadie. ¿Pero adivinen qué?… ESA NIÑA está demasiado orgullosa, pues sabe que el proceso, aunque largo, lo estamos haciendo lo mejor que hemos podido.

La constante es eterna, es una montaña rusa, y otras veces vuelve uno a reconocerse como una persona capaz, con capas y sin capas, con silla o sin silla, pero aquí estamos todos con muchos sueños y con muchas ganas de volar, no soy la única que sueña de esto. Tampoco soy la única que sueña con el eterno camino de escritor y después de todo y después de la nada y después de la conciencia, en la que me hallo sentada en mi cama escribiendo unas horas nada sanas… Siento que soy noctámbula, me gusta expresarme de noche. 

Es una reflexión constante y un gran anhelo, en que todos podemos ir de la mano, intentándolo, a pesar de nuestros problemas… Creo que las cosas que uno hace con amor se reflejan en todo.

***

Es que no puedo mentir cuando digo que la regla personal para ser escritor es la imaginación y la pasión, yo comencé recién a los 9 años hace ya casi 21 años con esto, sin ni siquiera proponérmelo, siempre he dicho que la fuente de mi propia imaginación más grande ha sido mi necesidad de sentirme libre de sentirme que era capaz de ser lo que sea y de conquistar el mundo, gracias a eso y a mí, mala condición física, pude crear un universo, mi primer universo el de “Sofía el principio del fin” que años más tarde sería mi primer libro y sería la pregunta indiscreta para cuestionarme toda la religión judeocristiana, católica. 

Que aún todavía llevo cuestionándome porque no solamente fue la pregunta sino como fue el desarrollo de las personas y cómo se lo tomaron cuando le hice esa pregunta a ciertas personas importantes de mi vida, por ejemplo, como siempre he dicho, mi abuelo fue el precursor de esta vaina.

¿Por qué Dios no es mujer?

 De allí, surgió todo, siempre he pensado que fue mi propio big bang, esto es tan legal como decir que mi condición me ha hecho dudar de todo.

El hombre fue el que dio la idea y el que seguiría dando la idea. A mi abuelito se le ocurre decirme que yo era a Dios.

Y de esta forma transformarle la química a una niña con discapacidad en la niña diosa de esa época, ahora no me da pena decirlo, pero cuando era adolescente recordaba, me daba vergüenza.

 Aunque siendo sincera, jamás me dio pena, no tanta. Cómo caer en sus mentiras, capítulo siguiente.

Ahora lo entiendo más, de una manera consciente y de una manera más creíble a lo que es, porque si vamos a hablar de que de los seres humanos debemos de creer en alguna cosa, porque no creer en nosotros mismos primero y ya después vendrá lo que venga a devenir. Era una forma de decir:

“Usted puede ser lo que quiera ser, hasta dios si quiere”


Y me lo tomé muy en serio, tan en serio que decidí salirme de todo contexto religioso.

La verdad me acuerdo perfectamente que ese día mi mamá regaño a mi abuelito por qué sin saberlo él le dio las alas suficientes a su nieta para empezar a investigar y crear un mundo o la reencarnación De Jesús en Sofía y de pronto me maten qué es lo más seguro por eso esta historia o más bien este personaje en cuestión le tengo un tremendo cariño porque además de ser la primera historia que cree es básicamente el comienzo de todo.

lunes, 15 de abril de 2024

Novela: Interludio: El comienzo de Todo.

  El comienzo de Todo. 


Un hombre entrado en edad, calvo y con gafas demasiado gruesas, iba caminando por el sexto piso con una carta en la mano. Se dirigía temblando a una oficina en el campus de una de las universidades más prestigiosas del país, “La Universidad del Ruiz”; aquella carta, era una carta de despido.

 

Deseaba pelear y preguntar que había hecho mal. Se había dedicado a la Universidad los últimos diez años de su vida, en la materia que el Decano, le encomendó: “Letras Poéticas”, le parecía injusto.

 

Ese nuevo año universitario le estaba trayendo todos los dolores de cabeza que hace tiempo no enfrentaba.

 

Perder otra vez el amor de su vida y su trabajo, la misma semana, eran señales que el karma y la verdad se unían para matar a los mortales, aunque rezaba que no fuera lo que lo pensaba, pues se odiaría más de lo que ya lo hacía.

Entendía bastante bien el error, que había cometido, en amarla como mujer y todavía pensar en un amor lejano, tan lejano que parecía un fantasma desganado y sin saberlo cada paso le mostrarían a su pasado inoportuno.

 

Se encontraba a punto de abrir la puerta cuando respiró profundo, no quería insultar a alguien que no conocía, pues lo poco que sabía era que la persona que le dio el puesto allí, le tenía cierta estima y respeto, cosa que siempre le agradecería, pero eso no quería decir que las acciones hechas esta vez no le molestaban, al contrario, le dolían más de lo normal.

De pronto el decano conocía y moría de amor por la Luna a la que le hizo el amor durante años. Eso sería una locura, le conocía mejor que nadie y comprendía que ella era suya.

 

Ya que después de haber destituido al rector de aquella universidad, nunca había conocido al decano, ni al nuevo rector.

—Va a hablar con propiedad y respeto —se dijo con seguridad en el momento que tocó el picaporte de la puerta de color negro, cerca de la cafetería—: buenos días, mucho gusto, Alexandro Montero —Al ser pasado a la oficina, el hombre solo se encuentra con una gran silla giratoria dando la espalda, y a pesar de saludar con una voz calmada y amable, le disgustó bastante la poca interesa que la persona sentada en la silla le brindaba, observando el humo que sale detrás de aquella silla. «¿Era un fumador?, ¿cómo era?», se pregunta—. Buenas… —volvió a saludar con una voz un poco más tangible y fuerte.

 

En un lapso instantáneo, ve a una mujer de ojos verdes, piel blanca y cuerpo curvilíneo, con un lunar en un pómulo y el labial rojo vibrante, sin contar un vestido negro y en su mano derecha una pequeña cicatriz imperceptible para todos, la mujer estaba tensa y se miraba como la muerte que te hace pensar de tu existencia.

 

El profesor Montero se da cuenta, quién es la mujer.

 

Ella su primer gran amor, la mujer que lo volvió un poeta reconocido. ¿Acaso fue ella quien lo puso a trabajar allí? Por eso está pálido y sus nervios lo hacen decir cosas sin sentido; el corazón late ante su eterna dueña, pero antes que él pronunciara palabra alguna, la mujer sentada en la silla respondió, observando las fachas de este con cierto rencor. 

Montero, estaba devastado y eso, se notaba.  

—Mucho gusto, María Alana Marco Casanova —. Ella vibraba fuego, siendo la mujer que un día le dijo toda la verdad. Mirándolo como si solamente la presencia de este le perturbara—, Decana de Ciencias Sociales y Literatura. Y el que está a mi lado es Daniel Ricardo Salerno Arjona, el Rector de esta institución. Siéntese—le ordena, dejando el cigarrillo a un lado; el hombre de inmediato le hace caso. 

—María Alana, perdóneme —está rogando por su vida en ese momento, pues él sabe por qué la mujer está ahí, sentada.

—No puedo —sacó un cigarrillo nuevo. El cual fue encendido inmediatamente—. Gracias, ángel, —el acusado se preocupó aún más—. ¿Por qué lo hizo?, ¿es mi tesoro más grande? —La vio llorar como hace 30 años. Aquello le parte el alma, verla destrozada por culpa suya otra vez—. Montero es mi descendencia y cuando usted se metió con mi progenie tenía diecisiete años.

—Déjeme contarle como putas pasaron las cosas… —habló de una manera seria y seca antes de preguntar por su desvelo—. Pero antes de continuar, ¿necesito saber en dónde está Luna?

El hombre de ojos azules y bigote se acercó a él, con el puño cerrado y la mandíbula apretada, a lo que mujer respondió. 

—Derek se la llevó al aeropuerto, se irá lejos… a París, donde su hermano. Además, usted no tiene ningún derecho a preguntar por ella—. La mujer respondió de una manera iracunda. 

—Ahí, sí está equivocada. Yo la amo —En ese instante, el hombre al lado de la escritora lo hizo sentar de un simple golpe con su bastón—, y usted siempre defendiendo a la… —iba a decir una barbaridad cuando vio su puño.

—Hable —exige de nuevo el ojiazul—, ¿o quiere que le parta la cara? De una buena puta vez.

«¿Cómo contar que ella y su hija fueron la devastación de mi vida?»



Cinco años después de conocerte…

 


Novela: Interludio. Sinopsis Y Dedicatoria

 

Buenos días, buenas tardes y noches. 

Lo siguiente que leeremos es una novela que se encuentra en Wattpad. Con el cambio de las reglas y que no la he terminado. La comenzaremos por aquí y la terminaremos en este blog

Hagan sus comentarios y preguntas.


Información:

 Esta historia es parte de la “Saga de las mujeres Abadía”, todavía se encuentra en edición, por ende, cualquier error   que vean pueden hacérmelo saber.  

Esta historia se lee en dos: el poeta y la poetisa. Cada capítulo se divide en dos y trataré de ser lo más concisa posible. Aunque no aseguro nada. 

Se habla de temas sensibles como en la mayoría de mis historias, ver etiquetas.

¡POR FAVOR!



Dedicatoria:

Dedicado a los amores poéticos que cruzan mares y a usted amigo mío que se ha convertido en el mayor de mis escuderos por este camino. Eternamente agradecida a la literatura y a las mañanas sin hacer nada. También a Iris, la editora de esta historia, gracias por tu apoyo mi otra mitad.




Sinopsis:



La mañana que Montero se liberó del Karma oscuro de unos ojos verdes, fue por causa de una niña, quien lo miró e interrumpió el castigo eterno de su ser para convertirse en el veneno que le traería luz y “el fango pegado en las alas”.

 Montero nunca creyó ser parte de una eterna disputa entre lo bien visto y lo que deseaba desde su ser. Aina Luna, tenía la fama de ser hija del arte, de aquel que toca corazones, disminuye dolores; de ese sabor agridulce que le traería tantos problemas como trastornos mentales.

 Aina, era la hija menor del amor eterno de Montero, era la niña y la complacencia de ser el milagro de la ciencia en su madre, de ser la mujer que Alexandro Montero esperó durante 30 años, aunque fuese mentira, una ilusión mal contada.

En esta historia encontrarás pasión, secretos y mucho arte, además de un amor prohibido, pero al mismo tiempo místico, un amor poético. Interludio es, en su esencia más pura, una novela poética.


viernes, 12 de abril de 2024

2- Del amor a los padres y las realidades de una vida -Las Manías

Antes de comenzar con la lectura, entiende que este texto es mi propia realidad, de una forma, legible y entretenida. 


2— Del amor a los padres y las realidades de una vida

“Se dice el Santo, no el pecado” y aquí estoy yo, tratando de tratar de jugar con esta vida… tan de locura. Y es que cada vez que veo como son mis raíces, de existencia, recuerdo porque, aunque desee tener hijos, no los tengo. 

Son 7 y 40 de la noche, 11 de noviembre del 2023, y estoy analizando desde el punto único de sanar de a las personas y sobre todo a mis padres, cada vez que hablo de ellos dos, la claridad se me hace más estable con la madurez, las posibilidades, de lo liviano se hacen inmensamente fervientes y las consecuencias las estoy entiendo como el amor que el “principito, aprendió de su rosa”

 Mis padres han sido de cierta manera importante en cada uno de mis procesos, a pesar de todo, y al estar escribiendo esto, me doy cuenta de que siempre seré la consentida de mi padre y de mi madre, su mayor orgullo y escalón de vida. 

Mis papás y yo, somos diferentes, muy diferentes, pues yo los tuve a ellos y siempre he sido su princesa, su niña que a veces es malcriada, pero también su motor de vida, su forma de existir y su camino hacia muchas cosas. Y no estoy hablando del narciso, entiendo que no vale la pena hablar de esa situación, tan ególatra, solo que así me lo han hecho sentir toda la vida.

En el transcurso de la vida, nos damos cuenta de que los hijos somos, en muchos de los casos, los verdugos de lo que uno no entiende. Cuando era menor de edad, no puedo decir que “era pequeña”, pues no crecí mucho. Con mi papá y mamá se siente diferente, pues ambos tuvieron vidas totalmente distintas y eso en definitiva se nota en mí y en lo que estoy tratando de hacer con el tiempo, y aún más con este libro.

Hace no mucho, comencé un proceso de limpiarme y de entender las circunstancias de la vida, antes siendo un tanto dura con él y estando ciega del dolor, “papá me abandono”, pero con el paso de los años he aprendido a lidiar con ese sentimiento extraño y limpiarme las heridas del ala rota, que no funciona para mucho, nunca entendí la razón de dejarme a la merced del dolor y la incapacidad de hablar de sus propios sentimientos de lo que sucedió por culpa de otros, en este caso de la política.

Por otro lado, de mi madre una belleza, inteligente, pero con mucha más libertad de la que debería tener, una niña en esa época y una familia un tanto disfuncional. Bueno, aunque por ambas partes no se puede hacer caldo.

Una de las razones que ustedes saber cuál es: la violencia y la política, que uno en este país, no puede hablar de la una, sin la otra.

La política de la misma mierda mató a mi abuelo Paterno, dejándolo a él como “figurita paterna”. Le digo figurita porque tenía 12 años, era el hijo mayor, o sea que debía, realmente no debía, sino que le impusieron hacerse cargo de sí mismo y sus hermanos, que son 6. De acuerdo con lo que mi papá y abuelita, me han contado, mataron al abuelo frente a la casa, un día de mercado, un sábado que no era fácil de olvidar, además también contando que mi abuela no es muy afectiva, le hace un poco complicado… Ya que el abuelo tampoco era una buena figura a seguir.

La verdad siempre he sido la consentida de mi abuelita y eso me ha costado, tanto. A veces todavía me ve como su niña, como la niña a la que ella cuidaba y la malcriaba, ahora esa niña es medio atea y demasiado loca.

La violencia y la política en mi país de alguna manera me marco distinta la vida, ya sea porque la corrupción de este país me toque indirecta o directamente o porque las “políticas públicas son un mal chiste, putamente mal contado.”

 Por esa razón trato de ir en contra de los extremos políticos, ni siquiera puedo ser del centro, que sigue siendo una fantasía con unicornios y mucha mermelada. Me considero así misma como alguien sin partido político y religión, además no se me da ser tan hipócrita, al saber que Alma Profana existe.

Pero continuando con mi relato, después de que mis papás se separaran de una manera definitiva y turbia con dos menores de edad de por medio, me sentí realmente abandonada por mi papá, es que a veces me sentía tan culpable como un niño que rompe una porcelana antigua, sentí que el mundo se desmoronaba y yo no sabía el porqué de aquella dolorosa decisión —o bueno si sabía—, pero era tan inocente que no entendía lo que era llevar una relación con mi papá.

Pensé muchas veces, que era porque no caminaba o que deseaban que yo fuera otra Camila, que hiciera otras cosas-como las otras niñas normales—, pues teniendo en cuenta, que mi papá es músico estoy muy segura que le hubiera encantado que yo también lo fuera… también pensaba que él hubiese preferido un niño.  La mayoría de los hombres, subconscientemente, desean prolongar sus genes y, pues y, yo soy de todo menos hombre.  Continuando con el relato vago de mi vida, les vuelvo a poner en mi contexto… En el año del 93, en un hospital de un municipio de Caldas, una niña de 14 años, daba luz a una bebé, que un mes después moriría y reviviría convertida en la mujer que les está escribiendo estas líneas. Creo que me entienden.

Mi madre tuvo por varias razones un embarazo de alto riesgo, primero por la época, hace 27 años casi 28 —ahora 30, 31—, la salud en una madre gestante y más en esa edad no era como demasiado importante, mi padre tuvo muchos problemas de drogas, que fue dejando por convicción propia, pero en ese entonces no iba a ser la ocasión de abandonarlas, como lo dije anteriormente a mi papá y a mi abuela, les toco convertirse en “los machos de la casa”, mientras mis tías mayores trataban de ayudar en la casa, cuidando a los demás hermanos más pequeños. 

Podrán imaginar lo doloroso que fue para ellos crecer sin una figura paterna, aunque el hombre en cuestión no era muy honorable que digamos.

Entonces entre la música, las responsabilidades que se le avecinaba no podían saber qué hacer con su vida, lastimosamente esas acciones me lastimaron de una manera increíble.

Mi papá, la verdad es una víctima más que sin saberlo o —sabiéndolo poco—, me dejó algunas heridas emocionales, que me harían cometer todos los errores de una mujer “normal”, dejándome más claro que el agua, la situación tan bochornosa, de saberlo ser un abusador de una niña.

Años más tarde, dos años más después de la cirugía de la mano, comenzaron con las piernas y si sé que a muchas personas les han hecho más cortes y cambiado sus tendones y demás, pero ustedes no se alcanzan a imaginar lo difícil y triste que es tener que mostrar en silencio esa fortaleza a la edad 5-6 años. 

 Sin saberlo allí aprendí sobre el querer y no poder o el amar y no poder estar, el de No poder rendirse, porque no está bien, porque lo debes-a la sociedad y a la teletón, pero aún más cercano a tu familia - y si te rindes la capacidad de recibir, sé irá para el carajo, de cierta manera era entender, que no podía apagarme y dejar ir la existencia como tal.

Pero con los años he entendido que no le debo nada a nadie y he hecho lo que he podido, con lo que tengo, para algunos mucho, para otros nada. Para mí, para esta camila de 31 años, ha sido lo suficiente, aunque a veces lo dudo, por la misma realidad. 

Mis años de infancia fueron solitarios, y a pesar de tener a mis primos ellos tenían cosas por hacer, mientras bueno, yo iba al médico y luchaba contra algo que no pedí y no pido aún, después de tantos años, tanta angustia y tanta cosa atorada en el alma, descubrí que la soledad era una buena amiga y que el tiempo pasado con ella, me iba a dar a un tanto de tranquilidad y de propiedad ante tanta cosa, en el mundo. 

Aquí es donde viene la calada de una vida, pues a pesar de estar sola, me encontraba casi siempre en mi habitación, subida en la cama, con mis peluches que con el tiempo se fueron resumiendo a la cuantía de libros leídos, del vino o el aguardiente tomado y la necesidad sexual, además de una inexplicable necesidad de libertad. Volviendo al tema, ¿Desde cuándo supe que la triste no da espera?, ¿desde cuándo la vida me dio a entender que la propiedad de un suspiro no es más que la perdida de oxígeno?, en el momento en que vi a mis abuelitos y a mi mamá llorar mientras ardía de fiebre y no podía dormir, por la incomodidad, por el dolor y la maldita frustración que no entendía, hasta ya convertirme en alguien muy consciente, el dolor de la perdida de la movilidad y las crisis de no poder dormir bien.

Recuerdo que mi pequeño cerebro desvariaba y me hacía llorar a gritos, tuve yesos, unas veces con palos atravesados, otras veces en una pierna, otras al tiempo. Aunque siempre he tenido fuerza en las manos, no podía gatear. Es como estar encerrada en mi propio cuerpo, en un cuerpo que tenía yagas, moretones y era intoxicado con diversas toxinas para “controlar mis movimientos”. Mi maravilloso cerebro no funciona bien, pues siempre me fijo en tipos con  inteligencia y un poco de elocuencia. Pero es lo que tengo y aquí estamos.

Además de las pastillas, inyecciones junto a una autocompasión innecesaria la cual de vez en mes se mete en el útero, la calamidad de tener una tortura constante no se iba a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, es más los viajes a centros médicos y a reuniones con religiosas, me dieron a entender que ni el Dios de mi mami, me iba a levantar de la silla de ruedas, si es que esa es mi versión de los hechos.

Recuerdo también las terapias, las fisioterapias, que de cierta manera deberían ser parte de mi rutina escuálida y de mentora, pero no es lo misma, pues bien, necesito tener un buen estado físico, pero no deseo recordarme que no podré, salir corriendo y salvarme el pellejo.

Para tener en claro que la sucesión de hechos en la parte que viene no puede ser camuflada en un cuento de hadas, ni en una película latina, de esas que uno, no sabe si admirar o mandar a la puta mierda, y ya sabiendo que tenemos de dónde vengo, y quien medio soy, podemos dar la razón primaria de convertirme en esto, en una mujer pensante, aunque me hubiera podido quedar en la miseria de no pensar en la pregunta ¿qué es la existencia? 

Y así vivir más satisfecha con la vida, no buscar necesidad e innecesarias, ni escurrir el nicho de la conciencia, pero aquí es donde una de las tantas razones para ser, ya que tenemos el mismo derecho de ser escuchados y el deber de escuchar no solo porque tengamos un problema con nosotros mismos o con los demás. Nunca deberíamos fingir que lo que sentimos esto sería oprimir el alma y seguir con las discrepancias de un corazón partido.

Debería escribirles a muchas personas de esta sociedad, dándoles algo de qué hablar y gritarles a esos oídos sordos que no es así como se gana el cielo, porque el cielo o “el paraíso” están en la belleza de las cosas y más que todo en la naturaleza.


 








EXTRA: VESTIDO DE LENTEJUELAS

        Extra Vestido de lentejuelas: del abuso a la gloria

ADVERTENCIA:

   Este extra contiene, situaciones de abuso y del trauma causado por el mismo. Proceda a leer bajo su responsabilidad. 



 

Romper, cavar y llorar, el infierno en la propia vida.

Las manchas de sudor, sangre, las marcas y el cansancio, estaban llegando a los huesos. En esos momentos las lágrimas ya no eran saladas, ni dulces. 

Tenían un olor amargo y sabor de ese tipo. 

La verdad, la consecuencia, no tenía verse, hasta terminar. El cuerpo ya no estaba, ni el alma tampoco.

El catre usado para dañar a diferentes mujeres sonaba por todo ese piso de abajo. 

Las chicas que trabajaban en el burdel, no solamente escuchaban los gritos de dolor y de placer de aquella víctima. Si no que también en sus memorias, se encontraban el sentir de la piel en su corazón y la misericordia de un dios que no tenía cabida en ese lugar. 

 La joven que estaba allí, se encontraba abierta, sujetada de piernas y brazos, para que no dañara esa pose, boca arriba. Gaspar disfrutaba de una manera malévola la frustración que había en esos ojos oscuros, el odio que expresaban y la debilidad que ya tenía el cuerpo. 

Sé sabia que aquella niña, no era tan fuerte físicamente, que con algo de alimento podría resistir, ¿pero a él eso no lo importaba?

Pues no.

 La verdad es que él estaba haciendo esto por el simple hecho de vengarse de esa vieja hipócrita, la abuela Amatista. 

 Rubí, estaba a punto de terminar la semana de entrenamiento y de tortura. Se autodescubrió a ella misma, rota, incapaz y sencillamente no era más que una simple realidad de no ser lo que se esperaba, era tan joven… Pero tan triste. Y ¿a quién, se le puede adjudicar el mal? En algún momento, la adolescente se desconectó de esa realidad, mientras que Gaspar, estaba jugando con su intimidad. 

Lo sentía como sus ojos y su cuerpo marcado quemaba, dolía y además parecía que dudaría una eternidad. 

La vagina, estaba tan abierta y tan hinchada que sabía que no podría sentarse en meses. Aunque muy en el fondo, presentía que su tortura no acabaría, pues ¿quién en su sano juicio la salvaría? Pero en un algún momento de la escena, Rubiela se encontraba muerta, era una muerta en la cama, mientras el corazón se detenía como la vida se le había ido.


***


Rubí despertó gritando, su cara tenía tristeza, aunque no estuviese en medio del miedo ahora. 

Siempre se encontraba con aquellos sucesos convertidos en pesadillas, esos momentos que ya no existían ni ya vivía. Ahora estaba lejos hasta de sus hermanos, y sus primas, que, aunque mucho o poco, conocían su verdad. Se encontraba en una isla muy lejos de sus montañas y de sus raíces. 

El mar arrullaba el sueño, y ahora ya no tenía la carga de sus hermanos. En ese momento, el hombre que estaba enamorado de ella… él fue quien acabó con su verdugo. 

Josmer Santana, era su Salvador, aunque ella la verdad no podría creerlo, después de tantos meses de locura, de una buena locura. 

—¡Rubí! —Josmer, le llamo, para que se tranquilizara.

—No, no quiero —la mujer grito.

Estaba herida, de una forma espiritual: —Rubi, ya paso —El hombre la cargo sentado en la cama. —amor despierta.  

 La mujer despertó con dolor, y entre lágrimas, habló: —Josmer, lo siento.  

—¿Por qué? —, preguntó el hombre sentado encima de la cama. 

—Tú estabas feliz, tranquilo, antes de mí —hablaba ella, entendiendo esa sensación de dolor y angustia que dejaba claro, de dónde venía.

—¿Te arrepientes de estar conmigo?  

—No, podría. —la chica sonrió de una manera triste —. Siento de alguna forma que he causado más problemas que soluciones—, no quería alejarse. 

  — Rubiela, si tu psicóloga, te escuchara hablarte así. ¿Qué te diría?

 —Me tiraría de la oreja. Y diría “tu pasado no define tu futuro”— ella clavó el rostro en el cuello desnudo del médico. Estaba cansada, pero comprendía que necesitaba hablarlo—, tuve un sueño demasiado fuerte. 

 —Y ¿Fue con mi padre? —La mujer, de cabello largo y ondulado, movió la cabeza en afirmación. 

Josmer solamente sonrió, entendía que las culpas, si no se sanan, renacían de una forma fuerte. Y aunque Rubí estuviera en tratamiento, no era sencillo hacerlo todo de una vez. De un proceso de altos y bajos.  —Amor, mi bella joya. Ya nadie te puede tocar si no quieres. Ni siquiera yo. Así que puedes hacer lo que quieras.   

—Lo sé. ¿Entonces puedo hacer lo que quiera?— porque andaban despiertos y estaba próximo el amanecer, y ese día Josmer se encontraba en casa, —. ¿Puedo?—la mujer se movió hasta quedar encima de él. 

Ambos acostumbraban a dormir desnudos—, señorita, eso no se pregunta —. El médico la abrazó besando su cuello, moviendo la melena en su lado derecho. 

El largo cuello de la mayor de las mujeres, Abadía, era hermoso, era de un color hermoso—, lamento no poder estar contigo como quiero. 

 —¡Bésame, por favor!— Los besos de J, no eran duros, no eran sádicos, ni llenos de necesidad. El toque de alguna forma le da la libertad de querer vivir. 

Comprendía perfectamente qué es esa dependencia con Josmer. No era nada buena, pero en este momento en el que calor en las entrañas, le decían que era lo más correcto.

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 Hola, esta entrada fue escrita como una manera de EXTRA, y es posible que se quede aquí y no salga de la web.

Como siempre, todos los derechos reservados a la Autora. 



jueves, 11 de abril de 2024

1- La Discapacidad y yo - Las Manías

1. La discapacidad y yo

Y, como diría Frida, “para qué pies si tengo alas para volar”, y las mías son de acero y titanio. Este capítulo es dedicado a nosotras, las chicas a mis amigas a las que en algún momento les ayudado y a las que no también.

Como premisa importante para entender este capítulo, se viene a aprender con Cami

«La palabra discapacidad define a las personas como aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, en interacción con diversas barreras, pueden obstaculizar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.», pues bien según lo anterior, estoy a punto de decir que “desahuciada estoy”, ando buscando una razón razonable para escribir y desahogarme un poco, y recuerdo que quiero crear / construir, ese algo que para mí sigue siendo un tabú. Una familia.

27 de octubre de 2023, 8:00 p.m., y está lloviendo como si el cielo y el dios de mi madre estuvieran tristes. Como lo dije en el capítulo introductorio, sí fue terrible vivir como viví en una triste realidad, en las ruinas de un castillo de cristal. Pero a pesar de esto, entiendo que no fue culpa de mi núcleo, antes, al contrario, trataron por todos los medios en ayudarme a defender mi bandera.

Por ende, y aun no entiendo cómo he hecho lo que he querido, aunque debería sentirme tan feliz, por ello solamente sonrió y me quedé en silencio. Solamente me río y digo “Lo hemos hecho, bien en lo posible”, siempre tengo en cuenta a las demás, Cami, que les tocó el silencio y la muerte de la inocencia. Ya que descubrir como es la sociedad por fuera de casa, arremete de una forma caotica y un poco mas acentuada, en lo mal llamado “inclusión”. Para mí es una etiqueta que es más evidente que mi color de ojos: ser DISCAPACITADA. Es más, hasta en mi segunda trilogía  “La Escritora”, hago una alegoría bastante real de lo que se siente. Es más, puedo asegurar que mi vida, sin la discapacidad, sería algo repetitiva y normal.

Si estoy acostumbrada de vivir en caos. Lo que a continuación leerás son retazos de un pensamiento que a veces ni tiene tanto nombre y secuela. Meningitis que te regala una condición de parálisis cerebral espástica a los 15 dias de vida.

 

***

11 de septiembre de 2022, 8 y 10 de la noche, las letras son unir y venir de sucesos que nos muestran qué frágiles somos. Ya casi vamos para los 30, y aún sigo escribiendo esto, no me he sentido muy bien del todo. Ya no quiero ser tan fuerte y tan elegante... Deseo de todo corazón ser más humana y más persona.

Por ello, el primer capítulo será hablar sobre un tema que me incomoda, pero es netamente necesario, y ¿por qué me incomoda tanto? Pues no me gusta verme tan frágil... además de vulnerable en todo el sentido. Entender que el 85% de mi cuerpo, no es muy funcional, implica el silencio, la incitación a la muerte y cada vez que me pongo en esta situación tan frágil y vulnerable en el razonamiento humano, me doy cuenta de lo profundo que es pensar en la discapacidad y lo caótico que es tenerla en modo físico y más hace si eres consciente de todo, lo que te rodea.



 De vista netamente social, hace unos días (ha pasado casi dos años), mi memoria se ha hecho menos caótica, pues lo que no se perdona no se cura y la verdad no quiero seguir cargando con un peso que no pedí. Sí, toda la vida me han dicho qué fuerte eres y valiente, pero a veces no se siente así, simplemente se vive porque hay que vivir, y no hay mucho que hacer. Y ahorita estoy aquí en un momento tan agradable, a pesar de todo. Vuelve a decir: ser consciente de tu situación es darse cuenta de lo tan vulnerable y tan fuerte, al tiempo que al mismo acarreas lo impuesto por la sociedad. Es interesante. Buscando todo lo que una vez te preguntaste, ¿cómo lo haré? Y después de mucho, lo haces, lo haces con muchas dificultades, pero lo haces y eres tan, pero tan feliz, aunque te sientas a veces tan irreal. A pesar de ello, la culpabilidad y el poco merecimiento se clavan como los clavos en la cruz del Padre de Sophia. (referencia que solo unos cuantos entenderán)

En estos instantes tan raros para mí, me encuentro en un estado de tranquilidad, y eso es lo que mi genio no cambia, ni un poquito. Cada vez más consciente de lo profundo, qué es llevar esto de lo que no solamente es una discapacidad, si no es la mirada del público que a veces te admira, otras veces te usa como símbolo de voluntad y de fe o de simplemente la “compasión en pasta” he pasado, por tanto, estos últimos años, el 2023 he caído cuenta lo imposible que es, hablar de la discapacidad sin tomarme el tiempo, para analizar todo el trasto social y la descomposición maldita.

 A veces me pregunto ¿Qué hice en las demás vidas para pagar esto?, veo mis cicatrices, mis lágrimas pasadas y lo que por obvias razones jamás volveré hacer, curiosamente 21 años han pasado desde de las torres de gemelas, después de darme cuenta de que mi cuerpo, no iba a hacer lo que la gente deseaba, hablo de gente refiriéndome a algunas personas que me conocen desde pequeña y que querían verme de verdad estar o ser parte de las estadísticas, en este caso: ser madre super joven, pues tiendo hacer muy enamorada y por ende cuidaron o trataron de cuidarme de alguna forma.

Cada vez que me pongo a pensar en la última vez que fui al médico con razones de tratamientos y es algo muy importante de replantear, no salió como hubiese querido. Antes, al contrario, todo tomó un color espeso, pero inmune a mi rosa pastel. Era como una piedra en el zapato, de esas que duelen y calan y deja una huella en la piel. Allí, en ese pasillo, sentí frustración, bueno, una frustración más. No iba a caminar y ese era el punto, todo fue una pérdida de tiempo y cada vez se hacía bien claro... Si algunas personas dirán, estoy casi segura de que dirán.

“Ella hubiese caminado con bastón o caminador si hubiese quedado haciendo fisioterapias, aparatos, quizás con una cirugía de más, también hubiese hecho algo”. Escribo esto, tal cual como algunas personas lo ven y lo interiorizan. La gente tal vez ve esto como un reproche. Quizás dicen “ella hubiese hecho muchas cosas por sí misma, caminando”, claro que sí, hubiese tenido mi independencia física, pero ¿Quién me garantiza que iba a ser feliz? Como lo dije antes, soy demasiado enamorada y sé que hubiera hecho una locura.

Además, yo no quería caminar con bastón, no me imaginaba caminar con caminador o con una chácara en la cabeza, no, yo deseaba caminar normal y si no lo iba a hacer, entonces no lo seguiría intentando... De alguna manera esto desgasta irreparable. 


¿Por qué, a pesar de que quería caminar y sabía que no iba a pasar, traté de fingir que está bien conmigo misma? Tratar de fingir que aceptaba esto, que aceptaba lo que ahora aceptó era complicado y nadie está obligado a aceptarlo, nadie está obligado a amar su propia pasión por la que estás pasando absolutamente, nadie solamente tienes que analizar si sigues luchando contra la corriente o te dejas llevar o tratas de dejarte llevar y te lo digo yo querido lector que soy demasiado ansiosa, tratar de dejarse llevar estimula las ganas de rendirse.

A veces siento que nací con esto, que mis genes y mi cerebro nunca fueron normales y fingir que todo en la vida está bien, se encoge como si no pudiese ser de otra forma, a pesar de que ya sabes cómo es.  Cada vez que veo las fotografías de esa niña que iba a terapia y busca la aprobación de unos cuantos, a veces cuando recuerdo que la gente “sentía pesar”, a veces cuando en mi adolescencia la gente sentía pesar y sin dejarme más: lloraba, lloraba porque no entendía esas razones, cuando mis compañeros me trataban de “inválida” o “usted no puede” o simplemente jugaban conmigo y luego me trataban como idiota. Cosa que aún pasa, pero con menos frecuencia.

Son las 8 y 31 de la noche, según mi madre. Mi amada madre, un día me contó que mi meningitis fue causada por el virus que rodeaba el hospital en ese entonces. El centro de atención médica San Rafael es el centro médico de Risaralda, Caldas, en donde nació esta mujer adulta, que, a pesar de tener 31 años, aún me veo muy joven... La meningitis se hace clara como el agua, después de algunas fiebres muy altas para un cuerpo de 38 cm, o sea, era chiquita desde chiquita.

8 y 56 de la noche, cada vez me pregunto: ¿por la agonía y realidad se mostraba cuando me sentía más sola? Todo se resuelve con tres palabras: “tengo una discapacidad.” Para mi mala fortuna, las personas ven esto con tristeza, con terror y decepción, como si no supieran cómo tratar a una persona consciente que vale la pena. A veces me pregunto: ¿Si lo que he tratado de construir vale cada lágrima y gasto, mío y de todos?

Quizás, he estado pensando mucho en lo que no tengo, aunque no es mi culpa, saben estar rodeada de gente a la que sientes que le debes, todo es complicado, demasiado pesado para la niña de 11 años, tratar con las personas que a penas me quieren conocer, quieren levantar una capa de lástima, me da mal genio...

Mi condición es natural, es algo con la que he vivido o me ha tocado vivir día a día, por ende, ya no conozco otro comienzo, ni otra vida y menos mal que fue así y siempre será así.

Ya no me molesta tanto la etiqueta de ser así, ahora si hablamos de las razones para ser así y el constante regaño y discurso: “¿por qué no se esforzó más o cómo no hizo esto o aquello”, eso me prende. Solo tengo mis razones, es como decirle a una persona que nunca ha visto que se someta a algunas cosas ultra dolorosas para que vea, aun sabiendo que ya sabe cómo es la vida de esta forma.


31 años y todavía siguen con lo mismo…

Me molesta son las personas que me rodean comienzan con estas palabras, llenas de recriminación a lo que ya pasó, y yo de verdad trato de ponerme en sus zapatos quizás querían que yo fuera de mujer independiente que tuviera familia y que quizás fuese un poquito más fácil la vida, pero independiente o una con familia o sin familia qué es lo más seguro es que nunca lo iba a tener porque algo me lo dice muy profundamente iba a cometer, muchos errores, muchísimos errores de los que evite algunos monstruos los viví la vida siguió y seguirá con o sin silla y aquí canción de mi vida.

¿Es tan difícil de entender? Que fácilmente hubiese agarrado este cuerpo “útil”, y lo hubiese convertido en lo que las mujeres de mi edad hacen en su mayoría. Tener un hijo, aunque muy en el fondo de mi corazón, es mi sueño, es demasiado frustrado y aquí es donde se puede determinar algo llamado “Jaula de Oro”, me tome muy en serio la visión propia de no poder y de alcanzar, de “no alcanzar el poder propio”, es que llena mucho de ansiedad, estas palabras son ansiedad de la manera más real de todas. Pues estoy cansada de ser fuerte y ser agresiva, pero después de tantas cosas y motivos, no me queda más que querer llorar mucho.

Da mucho cansancio interpretarse a un mismo ciento de veces. Da casi siempre tener una fatiga mental… pero es el propio el que permite esto, hasta que se rompe, se rompe tanto, que uno llora, llora por todos los extremos de la vida, pues a veces la mayoría solo puedes quedarte en silencio, para que el resto siga como esta. Hay sitios y veces que nos recuerdan, aunque uno quiera, jamás será tan sencillo como respirar. Caminar es una falacia, si lo vemos de una manera netamente mental.

7 y veinte de la noche, del 26 de enero… Aún estoy escribiendo esto, no sé cuándo lo termine, pero para continuar con esta queja, que me aqueja de una manera singular, debo tocar este tema con Suavitel. Bueno, ya hablamos un poco de lo trastornada que puedo estar, ahora vamos a hablar de algo llamado: ¿Cómo es ser pareja de una persona con discapacidad? Y sé que voy a levantar espinas, además de resucitar algunos muertos, y saben, no me importa mucho, ya que ellos, qué bien no lo hicieron, y que meterse con una mujer que escribe, es andar como desnudo, y además que es psicóloga, es un tanto peor.

 

 


Cuento: Frenesí