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martes, 31 de diciembre de 2024

prologo, Las manias

En estas últimas palabras reafirmo lo fuerte y lo libre que soy. 

Si llegaste hasta el capítulo doce, es porque realmente te gusta el chisme o solo necesitabas encontrar un motivo para seguir. No sé mi mamá dice que a veces con solamente conocer puedes hacer cosas por los otros.

Te digo que no es fácil tomar decisiones en las cuales tienes una presión, una presión que estimula a decir la verdad.  Si terminaste las manías conmigo a la medida que estuve escribiendo el texto y colocándolo en mi blog, te lo agradezco infinitamente por seguir aquí si me conocías ya de otras novelas y por la poesía también. 

Sí lo hacías cuando veía mis ojos en cada foto y cada video que subo. Constantemente te lo agradezco, pero más allá de un agradecimiento, es una venía a conocerse a uno mismo.

 Esto también más que una carta que un final. Les cuento algo: cuando estaba escribiendo esta cosa llamada biografía, me tomó muchos años interactuar con el personaje que estaba escrito en los borradores que tenía. Fue introducirse a los miedos y a la verdad de que las palabras nos llevan.  

 Aunque fuese la misma persona, es difícil mirarse y analizar las heridas, las cortadas, lo salado y los “no” nos han dado aquella, es la constante de una vida batallada y aún sigue batallando, comprendiendo igual que no es culpa mía ni de la sociedad, al fin y al cabo…  Yo estoy aquí ya respirando y respiro porque tengo que respirar y entendiendo también que quizás mi síndrome premenstrual está hablando por mí, por cosas de la vida es así.

Escribiré este prólogo de una forma que no dé más delirios y más fuertes pisones en la conciencia colectiva; es lo que me hace ser escritora. Soy una escritora que ha llevado su vida a un extremo que no se cansa y no se cansa.

No porque no pueda descansar, sino que ya no sabe cómo descansar. Son las 10:47 de la noche del 30 de diciembre de 2024. Esta carta la escribo escuchando música internamente, recordando con amor y con decisión a la gente que está, a la gente que todavía me espera afuera y a la gente que por una u otra razón no quiso quedarse.

Y si en algún momento lees esto, amor mío, te diré gracias porque fuiste tú, como siempre, impulsando que yo fuera la rebelde de la inmaculada concepción de la rebeldía pura, porque mi razón de ser es esta: ser indomable, porque ya estoy viendo la vida como una obra loca que, por otra cosa, aunque me veas pasar por la calle, sé que me ves como yo lo hago.

Mientras que escribía esto pensé y reflexioné que quizás el amor no era para mí como tal. ¿Pero qué es el amor? Es la constancia de seguir sin evitar nada, es la seguridad y la decisión que se muestra en cada uno de nosotros.

En el de ser una mujer normal, aunque realmente normal no tenga absolutamente nada; de hecho, esa es mi pelea constante conmigo misma: tratar de volverme lo más normal posible y no caer en cuenta de que, aunque quisiera, nunca sería así.

No quiero decir que buscar la normalidad del ser sea en vano.

Al contrario, creo que cada una de nosotras va encontrándose en cada instante, cada segundo ese algo que se nos vuelve parte de nosotras.

Por ende, el amor como tal es lo que nos mueve. Como lo leíamos en los capítulos anteriores, antes del prólogo y la sinopsis, puedo decir que el amor, la libertad y la pasión son el centro de mi vida; sin ninguna de estas tres no sería la escritora que ustedes conocen, no sería lo que soy, cerca de mí, vivir apasionada de la vida, vivir cada instante del amor más profundo. Y aunque a veces duela, a veces uno quiera desistir de la misma existencia, es lo que somos, es lo que estamos hechos en este mundo loco. 

 Por eso cada vez que muchas personas me preguntan, “¿qué estoy haciendo?”, respondo: Estoy conquistando el mundo y ni siquiera lo esté conquistando; solamente hago referencia contestando lo mismo analizando y proyectando cosas que realmente son las que son para mí, porque mi realidad.

Conquistarse a sí misma.

Es ser totalmente distinta a las personas que caminan o a las personas que no ven o a las personas que no hablan o a las personas que se mueven de otra forma. Todas son realidades válidas, pero la mía es mi validación; es lo más importante y para eso he trabajado muchos años para darme mi validación propia y aceptarme, en un mundo en el que siempre nos dicen que tienes que seguir aquel, que tienes que ser como este…

Y por eso digo: no me pongan como referente porque mi vida es totalmente distinta a las vidas de los demás.

Les digo que quiero convertir esto en un libro, entonces posiblemente lo haga y tú vas a decir:pero esta mujer está muy loca… . Y de eso se trata la misma vida y la locura en fucsia, la locura en las ruedas en la psicología, porque como lo podemos juntar también en psicología me piden eso y eso es lo más bonito de todo: ser capaz de volar e interactuar con uno mismo y esperar que de alguna otra forma esta nota llegue a lo más profundo de las otras notas de las vidas propias.

¡Gracias por leer!

domingo, 22 de septiembre de 2024

11- El Feminismo- Las Manías

Hola, gente. 

Este capítulo ha tardado mucho, pero ya está aquí… Ya nos falta uno. El último. 

Como dirían las mujeres detrás de mí: ¿ya podemos firmar nuestras obras con nuestros nombres?, ¿podemos elegir nuestro camino?

 El silencio del linaje se rompe, cuando doy un grito completo y dejo de barajar los conceptos dados. ¿Cómo llegué a esta conclusión? De querer tanta libertad para considerarme feminista, 11:26 a. m. del 17 de agosto del 2024, me encuentro sentada en medio de una sensación nada corruptible a lo que los demás sienten. Ustedes afirmarán: “Es obvio que Camila es feminista, pero no tiene ¿por qué?” Pues bien, a veces se me olvida que en algún punto fui totalmente diferente a lo que se esperaba.

Somos lo que leemos, somos lo que escuchamos, somos lo que sentimos… eso definitivamente ya lo sabemos, pero aquí es donde encuentro un gran dolor que al darme cuenta de que al transformarme en una escritora, he perdido algunas cosas he ganado otras y aquí voy, es algo que me ha costado bastantes lágrimas, sudor y pensamiento, hasta rechazo por mis propios padres, pues al principio de por donde es una situación compleja.

Porque encima de ser feminista soy mujer y soy muy artista, esto a la gente le perturba que el canon se rompa. Además, comprendiendo mi estado actual permanente, se rayan de los conceptos del deber ser.

Como ya sabemos, comencé a escribir siendo muy joven y de esta manera demostré mi potencial para liberar lo que cuesta cargar.

Se los juro, no es fácil, pero es lo que hay.   

El canon común era romperlo sin afán de romperlo. Desde chiquita encontré en un par de personajes de una amada historia un referente: el feminismo me salvó. Aunque haya cosas que no me agradan, porque no tomo el feminismo como algo religioso, a lo que hay que bajarle la cabeza, creo que ser feminista es cuestionarnos todos los días y sentir que nunca estamos invalidando al otro. 

Siempre he dicho que el feminismo nos salva hasta el punto que queramos y no estoy hablando de que los hombres y las mujeres todas y todos deben de saberlo, convertirse en feministas, no debería de ser una obligación, sino más bien una conversación interna, respetuosa e individual, ya que cada persona tiene sus pensamientos y de eso se trata el feminismo y la libertad de expresión, la libertad del pensar y de escoger lo que uno quiere además de considerar lo que es.

Sin embargo, en estos momentos estoy leyendo “La habitación propia” de Virginia Woolf y ha sido una retrospección exhortante porque me siento muy contemplada en ella. Virginia fue una mujer de retos, como Frida Kahlo y como la mayoría de escritoras y artistas del mundo en todas sus épocas.

 Virginia tenía un problema mental (bipolaridad), que le hacía sentir muchas veces sin su sitio de paz además como dice en su en este libro debía de tener una habitación propia para poder dedicarse a escribir y hacer y deshacer y romperse y volverse a construir, no podía concebir que otras mujeres no lo tuvieran.  

 En su discurso que me estaba dejando impactada habla en todo el contexto de la palabra y me encuentro con una mujer muy empática con las mujeres del siglo pasado, con las mujeres del siglo XIX, que son básicamente las más antiguas de su época, cuenta y relata la situación que se tiene ante el hombre como tal y todas las cartas, todas las decisiones que las mujeres hemos tomado han sido nada más que aquel reflejo de la necesidad de la libertad y por eso más que nada, me veo como feminista en la búsqueda de libertad en la búsqueda de encontrar gente que piensa como yo, y que se sientan a gusto y que no se sintiera presionadas por una persona con una discapacidad.

 Ya que escribiendo esto me doy cuenta de que definitivamente soy una persona con discapacidad, pero libre, aunque ha sido una locura. Y ser feminista y pensar en las demás como iguales es complejo, pues muchas de nosotras tenemos contextos, vidas y diálogos internos diferentes; sin embargo, mientras que las demás no piensan así con uno, es muy complicado.  Además, hay que ser realistas, eso es algo que me pone a pensar mucho lo que mi abuelito hizo en mí. 

Mi abuelito decía “que debíamos de estudiar y trabajar, ser independientes”. Mi abue me dio a mí la fuerza necesaria para estar en donde estoy, pero también en ciertas cosas mi abuelito me mostró muchas facetas que no quería que conociera de él, porque la verdad nos rompe los pedestales… Ellos son los grandes que tienen historia y nosotros, los nietos, somos indiscutiblemente el reflejo. Todo esto me volvió feminista cuando entendí que nadie tiene que obligarte a estar con alguien, y fue ese preciso momento en el que mi mamá demandó a mi papá, después de tanto tiempo.

Cuando vi a muchas de mis amigas ser maltratar psicológicamente por sus novios, guardaban silencio y se tiraban palabras horribles que las dañaban, cuando muchas veces se escapaban para volver con ellos… nunca juzgaré a una mujer cuando vuelve o tiende a volver con su maltratador, pues no es mi deber, ni mi posición.

 Y si las mujeres escogemos el mal hombre en cuestión, pero nadie sabe lo que la otra persona nos permite conocer, además nadie nace con un manual de instrucciones, que te digan: ¿Qué tipo de Narcisista eres?

***

Cuando el año ante pasado volví a entablar esa relación que fue tan importante para mí con él, yo le comenté que a mi abuelito era feminista, y que él, en su afán de dejarme herramientas, me dignifico, me vio con buenos ojos… a pesar de todos sus errores, que no me pertenecen.

  Creo que los hombres que han estado conmigo les perturba mucho esa situación y evidentemente lo que pasó con él es que empezamos a chocar mucho muchísimo y aquí es donde recuerdo nuestro queridísimo Montero, el Montero real es una buena persona es alguien que realmente admiraba y que quiero mucho como amigo y que sé que le voy a mandar esto para que se lo lea y me diga: “usted está una loca” y sí le voy a dar toda la razón 


No podría ser feminista, si no tuviera un argumento válido para esto, comenzando desde mis raíces que fueron de dos mundos tan desiguales, pero al mismo tan oscuros, les voy a cambiar el nombre a mis abuelitas, para que no me maten y no me deshereden, pero saben que es mejor hacerlo así  

Mi abuela, Ofelia, se fue con mi abuelo Pedro a los 16 años, buscando escaparse de la vida de humillaciones que sufrió por su familia materna. Hizo su vida en un mundo de maltratos constantes, abusos y violaciones, de los cuales nacieron 7 hijos, entre ellos mi padre. Mucha violencia familiar y destrucción de lo bueno y la concepción de la paz, hasta que mi abuelo murió de una manera violenta.

 Por el otro lado, tenemos a mi abuela Tere y al abuelo Argemiro. Él no le pegó, ni siquiera, una mala palabra, pero hubo algo que dañó bastante a mi abuela: sus constantes engaños y la desvalorización que había entre ellos. Yo amo a mi abuelito, pero jamás he estado de acuerdo, con el sufrimiento y la dependencia emocional que existían entre ellos.

Sin olvidar a mi amada madre, que fue abandonada, me tuvo a los 13 años y aunque ya haya perdonado a mi padre, no me hace ser ciega.  

Ahora viene la triste historia, la más triste de todas y que creo que compartiremos lastimosamente siempre, de la mayoría de mis amigas, de mi madre y mis tías… Y por supuesto la mía: Todas las nosotras, SUFRIMOS DE ABUSOS Y ACOSO. Nadie nos salva de los “machitos de turno.” Y el príncipe es partícipe de esto. 

Me encantaría ir a una marcha, pero sé que, desde aquí, desde mi claustro, puedo apoyar mucho o poco, trato de hacerlo. Y es por eso que ruego a los cielos y a los infiernos que mi voz sea escuchada por todas y todos, aprendí a soñar con mundo de oportunidades, aunque no se pueda decir que la igual del Sistema sea verídico, no perdamos las esperanzas de que el despertar ha comenzado y desde lo más profundo.  

Entonces, quizá conformar el índice de la insolencia y la maldad, no duelen tanto cuando la justificación es que lo hice porque tocaba, entonces ¿Cuántos muertos nos comemos, sin tener la capacidad de contar?, cuando dejamos que los demás nos atraviesen el alma y la consciencia y la amarga realidad.

Esto es tan efímero como los sentires que se producen cuando una tiene buen sexo, con el hombre al que le diste la patria potestad sobre tus anhelos y disyuntivas, tan curiosas como el amor que le tienes a la misma vida.

Quizá la nada es más fácil de tragar que la misma agua que usamos para vivir. Y no estoy sonando como mujer que realmente ha tenido todo, por lo que ha luchado, estoy hablando como sujeto, como persona que está rodeada de una sociedad inhumana, que juega, juzga y rompe hasta con lo más mediático que tiene, que es la vida y la toma decisiones como tal.

Sí, soy feminista y déjenme decirles a ustedes, que me toca la realidad, desde un “privilegio” que yo no pedí, pero que entiendo está mal… Pero es un beneficio, mal llevado, sin tantas oportunidades como los demás creen. Soy blanca y de ojos verdes, pero no quiere decir que todo lo me han dado es gratis y, de hecho, soy tan consciente de que por mi discapacidad y mi forma de pensar, soy más difícil de cualquier mujer “normal”; así pues, que solamente puedo decir, que soy una mujer con mucho poder interno, y a la gente le da miedo eso.

En conclusión, los hombres jamás serán el enemigo, pero la desinformación y el atraco de las  infancias. SÍ. 


viernes, 17 de mayo de 2024

6- La ilusión del Rey azul y una Flor de ese color -Las Manías

 Buenas noches, por la noche, les quería dar las gracias por leer y compartir estos textos, que son un proyecto demasiado importante y personal. 
                                                                      Les quiero 



Si me preguntaran, ¿cómo se sobrevive a una pérdida?, miraría una foto suya, y me quedaría en silencio… se aprende a vivir con el dolor, pues de esa manera hubiese querido él.
 
16 de mayo de 2024 3: 47 de la tarde, para comenzar con este capítulo tan florecido, lleno de recuerdos, además de añoranzas, debo de poner el código binario que desde siempre fui una princesa: una princesa con corona, una princesa demasiado intuitiva y demasiado bruja para ser princesa. Una maga que deletrea un presente con los gramos de inocencia que le quedan.
Como íbamos diciendo en el capítulo anterior, la literatura, la infancia, el mal de amor o bueno, el primer mal de amor, fueron fundamentales para convertirme en lo que soy. 
Una mujer realmente tan capaz de decir no y dejar a un lado la corriente del que sea para llegar a sus objetivos y no está mal decir que enamorarse está mal, antes, al contrario, está mal, no caer en cuenta en donde nos encontramos parados, dejando que nos manipulen, nos dañen y demás cosas.

Esto no quiere decir que los adultos que me rodearon durante tantos años no hayan metido la pata como lo dije en los primeros capítulos o en las primeras partes de esta cosa, la historia de mis dos familias es tan diferente Pero tan parecido en ciertos puntos que me asusta pensar que decidí no tener hijos y dejar de buscar el hombre o el príncipe azul por miedo a que me pasé lo que les pasó a mis abuelas o lo que le pasó a mis tías, además a mi mamá.
 
Y he estado a punto de ceder.
 
Antes de continuar con la etapa más romántica de mi vida, debo de hablar del duelo más enorme que he tenido yo y mi hermano y mis primos, mi familia materna.
 
 Mi abuelo Argemiro murió el 21 de febrero de un año que ya ni me acuerdo porque prefiero dejarlo así bloqueado lo único que recuerdo es que esa noche antes del aviso dado por uno de mis padrastros había llorado por una crisis emocional en ese entonces tenía 17 años y ahora tengo 31 ya había pasado todo lo de JM y había superado otro descache emocional ese pasó al mismo tiempo de que mi abuelito hubiese dejado este plano.

Son las 5:58 de la tarde, y este capítulo es más que un cementerio de un reclamo, pues una vez hubo un rey de ojos azules como el cielo que murió cuando una de sus princesas comenzaría el vuelo, un vuelo capaz de romper cada barrera dada por la gente, por la sociedad y por su propio reino.
 
Esto es un pequeño resumen para contar lo traicionera que es la vida cuando se agota y se queda en la garganta o como cuando pierdes a alguien sin darte de cuenta. Mi abuelo, Argemiro, fue parte de todo este proceso. Aunque lleno de cicatrices y demás cosas, trato por todos los medios de ser un hombre al que yo admiraría.
 
Pero siempre hay un, pero…
 
Casi nunca hablo cosas malas de él, pero como somos adultos y hay que ir a lo profundo de la vida, se deben de decir las cosas lo más claras del mundo.  Pues mi adorado abuelo, dejó una huella de infidelidad y de dolor a mi abuelita Tere. Mi abuelo era extremadamente guapo, era brillante, y era capaz de hacer lo que quisiera o lo que anhelaba; era un hombre organizado. Olía muy rico y siempre tenía el último teléfono de moda… pero existía una debilidad bastante cuestionable, y esa era “las mujeres”.
De todos los colores, tamaños y diseños. Hasta el momento en el que le dio cáncer, mi abuelo era un "tumba locas."
 
 Mis primos y yo, lo sabíamos, adivinen quienes están pagando el karma. Y vuelvo a decirlo: amo a mi abuelo y lo extraño mucho, pero siempre se debe de cuestionar hasta qué punto de la vida son correctas o no, ciertas actitudes o hechos.
Por ende trato de ser justa, no idolatrar al abuelo, pues después de mucho escuchar las perspectivas de mis tías y mi mamá, me doy cuenta de que mi abue, tenía un serio problema.  
 
De los errores se aprende y mis abuelos lo supieron y con creces sus tres hijas fueron madres adolescentes hace más de 32 años… y la mayor, yo.
 
 Una de las cosas que admiraba de mi abuelito, era que tenía una facilidad para hacer amigos, a pesar de que amigos no eran muy responsables de sus actos. Mi abuelo trató de ser buena persona, aunque sus errores se ven reflejados en mi constante frustración con los de su género.
 
Aunque el gerente de la caja detestaba que le dijeran “doctor”, él quería que sus nietos lo hicieran. Y bueno, yo estoy el proceso, aún más adora escritora aquí presente… Él poseía una paciencia entrañable, anhelaba llevarme al altar o llevarme a reclamar el diploma de la universidad. Lo que pasará primero.
En una de las conversaciones que tuve con él, me pronosticó algo que, ahora que lo pienso, se está cumpliendo.

“Casase cuando usted se pueda pagar todo y no tenga que depender de cualquier pendejo”, mi abuelo sabía mi tendencia… hey soy hija de su hija.  
 
Había algo llamativo en el “señor bigote”, que siempre hablaba mirándome a los ojos, y más cuando del corazón se trataba.
Él siempre deseaba que yo fuera artista y, como le pasó a Alana, él era el que me cuidaba y leía.
 
Lo triste del asunto es que nunca pudo leerme. Y yo siempre trato de ponerlo a él en cada historia.
 
 Por ejemplo, don Jonás, es el retrato literario de como mi alma veía a mi abue.
Los arrepentimientos de don Abel, en Alma Profana, y la necesidad de Sansón de ver libre a Rubí, en Vestido de Lentejuelas, además de la complicidad que tenían Raphael y Sophia. Ahí está mi abuelito querido.
Después de todo el viejo, fue quien me proclamo “la niña prodigio” o la “niña diosa”
Harta responsabilidad la que puso.
 
“El muerto al hoyo y el vivo al baile”, y eso se lo escuché a mi abuelo justo antes de morir, mi abue murió de un cáncer tipo cuatro en los pulmones, quizás era el turno de organizar el terreno para nosotros.
Siempre voy a tener algo de él. Como, por ejemplo, ayudar a mis amigos y a los que puedan o servir de apoyo en lo que se necesita, aunque sea moral. Y que me gusta el arroz en la sopa.
 
 Soy de la que recuerdas los abrazos de mi abuelo y se deja llevar por la melancolía, pues a veces siento que no he podido terminar de hacer muchas cosas, pero otras recuerdo que en parte soy tan rebelde como él hubiese deseado. Y no estoy hablando de esa rebelde de 14 años, sino de una que ha vivido más pérdidas que, a pesar de todo, se siente incomprendida, hasta por ella misma.
 
Él fue quien me ayudó a superar lo que pasó en Venezuela y me daba rosas para asegurarse que ningún atrevido se hiciera el tonto.
 
Mi abuelo, dejo la vara algo alta, a pesar de las situaciones que mis abuelos vivieron. Jamás se me ha ocurrido decir
 
“¿ve cómo se debe de sentir hacerle daño a alguien?”
 
Y el que diga lo contrario, venga y hablemos a ver, que le pasa por la cabeza.
 
Pero, como mis abuelos, no me hicieron cobarde. La cosa va intendencia a intentar ir mejor, a pesar de lo lento… Pero sí, muy enamorada. Y creo que después de JM, llegó otro que a su vez creo que le gustaba, aunque no era demasiado fuerte su gusto. “paso”, este ser… se creía el galán del colegio y nadie va a negar a la María Inmaculada, que esta señorita era “la muñeca, inteligente y loca” del salón.

Cómo lo describe “La Escritora”, este muchacho no era inteligente como tal era analítico Sí pero no era inteligente. 

***

“Paso”, usted me va a matar, pero lo voy a decir, es que usted hermanó, si se había metido en camisa de once varas. ¿Cómo se le ocurre decirme e ilusionarme, aun sabiendo que en ese entonces yo lo iba a descubrir?, no estaba en mi mejor momento, mi abuelo se había muerto y lo que básicamente me sostenía era la hiperactiva “conquista de este ser”, evidentemente todo sé salió de control, cuando una chica me escribió. 

Quizás ella, ya sabría de mí, además de quien no sabía de mí. Sí, en estos momentos estoy dolida, no se imaginan lo que puede hacer una adolescente a la que le rompen el corazón dos veces.
Por supuesto, ella se enteró y le contó cada cosa de lo que él soñaba conmigo. De su desordenado “gusto por mí”, aunque lastimosamente para él, nunca me tocó, jamás logro hacerlo, y eso que hubo demasiadas oportunidades.

Para los lectores de La Escritora, ya saben quién son, ¿cierto? 
El que juega a serle de lobo, y no logra nada, sale trasquilado.

17 de mayo, 9:20 de la mañana. Obviamente, también hay que saber y ser conscientes de que este hombre se casó con la primera novia, la cual tenía fotos de él en el perfil de Facebook y años más tarde lo vi con su primer bebé, personalmente me afecto, porque estaba por otra ruptura. “La Señora Ruptura”
 
 Y aquí fue donde descubrí que yo no iba a ser para cualquiera, que evidentemente mi abuelo me había metido en la mente algo muy claro: que el yugo desigual no podía ser.
Encima tengo cierto gusto por los artistas, por los músicos, los pintores, los dibujantes, los cantantes y evidentemente los escritores. Por eso creo que también me fijé tanto en este chico. Él iba a la banda estudiantil y tocaba el mismo instrumento de mi papá: el saxofón.
 
Creo que una cosa llevó a la otra y ustedes entenderán, pero bueno, no es mi culpa. Los únicos hombres con los que tenía contacto eran mis primos y mis primos estaban en situaciones diferentes a mí. Por ende, se me daba la oportunidad de conocer. Además, las hormonas de una adolescente eran fuertes. Y como lo dije anteriormente, la muerte y la sensibilidad se encontraban a flor de piel.

Por supuesto, él se dio cuenta, me reclamó y se salió de octavo para meterse al ejército.
Adivinen de dónde salieron el demonio y el ángel… “Sofía, el principio del fin” de JM y Paso. La relación de ambos, se basó en ellos. Y Drew y Moisés, también, de "La Escritora".
 
A mí esta experiencia me daría una de las enseñanzas francas:  

Que el que tiene ganas, tiene paciencia y el que no… se puede ir bien lejos.



martes, 7 de mayo de 2024

En tu piel... -Poesia

En tu piel…

Que quede, en la constancia del papel, que jamás en la vida tuve intención de abrirme de nuevo a alguien, de dar un poco de mi luz al sueño primaveral de tu piel, de desear constantemente tu risa, tu sabor, tus muchos accidentes, él desgane con el que te levantas y haces mis días bonitos. No tengo más que decir, además de obviar la frecuente búsqueda de encontrarnos, en los libros, en las canciones y en la mirada de quienes nos miran sin mirar, quienes nos escuchan sin olvidar. No intento sonar como el soñador sin metas, sabedor de la perdida de su alma, pero acaso esto no es amor ¿Perder un poco el miedo y dejarse llevar en el de barco de papel? Deconstruirse en la intimidad y dejar las inseguridades en el fondo de la basura. 

Dejándote arañar la espalda improvisada, en donde tus alas, las cuales ya no están como desgracia verdadera. 

No puedo decir que tienes la dicha o fortuna de acabar hundida en la meticulosa piel blanca, similar a la vaselina encontrada por mi hermano, más chico: un perro gigante. Pero te puedo asegurar que el vino, sabe mejor de tu boca, adelantada para esta vieja, que no hace más que acomodarse en sí misma y no aparentar locura. 

No tengo razones para mentir, ni un poco, si a veces no me crees es porque la razón de no serlo es falsa y prefiero ser esa tan extravagante como sea posible, entiendes que es mi forma de hacer las cosas, tan trasparente como el agua y tan suave como una pluma. 

Y te toco, sin tocar 

y te beso con la necesidad, 

de encontrarnos en la mañana de aquel domingo, en que te acomodaste en mi pecho y lamiendo y perforando un poco la racionalidad, que a veces no poseo en la luna menguante, en lo que pone la piel de gallina. 

Si me preguntan, ¿por qué creo que la poesía, es tan importante como las matemáticas? Solo responderé, que las matemáticas, sirven para contar y la poesía es para escribirla en tu piel.

Besos con mucha tinta…

viernes, 12 de abril de 2024

2- Del amor a los padres y las realidades de una vida -Las Manías

Antes de comenzar con la lectura, entiende que este texto es mi propia realidad, de una forma, legible y entretenida. 


2— Del amor a los padres y las realidades de una vida

“Se dice el Santo, no el pecado” y aquí estoy yo, tratando de tratar de jugar con esta vida… tan de locura. Y es que cada vez que veo como son mis raíces, de existencia, recuerdo porque, aunque desee tener hijos, no los tengo. 

Son 7 y 40 de la noche, 11 de noviembre del 2023, y estoy analizando desde el punto único de sanar de a las personas y sobre todo a mis padres, cada vez que hablo de ellos dos, la claridad se me hace más estable con la madurez, las posibilidades, de lo liviano se hacen inmensamente fervientes y las consecuencias las estoy entiendo como el amor que el “principito, aprendió de su rosa”

 Mis padres han sido de cierta manera importante en cada uno de mis procesos, a pesar de todo, y al estar escribiendo esto, me doy cuenta de que siempre seré la consentida de mi padre y de mi madre, su mayor orgullo y escalón de vida. 

Mis papás y yo, somos diferentes, muy diferentes, pues yo los tuve a ellos y siempre he sido su princesa, su niña que a veces es malcriada, pero también su motor de vida, su forma de existir y su camino hacia muchas cosas. Y no estoy hablando del narciso, entiendo que no vale la pena hablar de esa situación, tan ególatra, solo que así me lo han hecho sentir toda la vida.

En el transcurso de la vida, nos damos cuenta de que los hijos somos, en muchos de los casos, los verdugos de lo que uno no entiende. Cuando era menor de edad, no puedo decir que “era pequeña”, pues no crecí mucho. Con mi papá y mamá se siente diferente, pues ambos tuvieron vidas totalmente distintas y eso en definitiva se nota en mí y en lo que estoy tratando de hacer con el tiempo, y aún más con este libro.

Hace no mucho, comencé un proceso de limpiarme y de entender las circunstancias de la vida, antes siendo un tanto dura con él y estando ciega del dolor, “papá me abandono”, pero con el paso de los años he aprendido a lidiar con ese sentimiento extraño y limpiarme las heridas del ala rota, que no funciona para mucho, nunca entendí la razón de dejarme a la merced del dolor y la incapacidad de hablar de sus propios sentimientos de lo que sucedió por culpa de otros, en este caso de la política.

Por otro lado, de mi madre una belleza, inteligente, pero con mucha más libertad de la que debería tener, una niña en esa época y una familia un tanto disfuncional. Bueno, aunque por ambas partes no se puede hacer caldo.

Una de las razones que ustedes saber cuál es: la violencia y la política, que uno en este país, no puede hablar de la una, sin la otra.

La política de la misma mierda mató a mi abuelo Paterno, dejándolo a él como “figurita paterna”. Le digo figurita porque tenía 12 años, era el hijo mayor, o sea que debía, realmente no debía, sino que le impusieron hacerse cargo de sí mismo y sus hermanos, que son 6. De acuerdo con lo que mi papá y abuelita, me han contado, mataron al abuelo frente a la casa, un día de mercado, un sábado que no era fácil de olvidar, además también contando que mi abuela no es muy afectiva, le hace un poco complicado… Ya que el abuelo tampoco era una buena figura a seguir.

La verdad siempre he sido la consentida de mi abuelita y eso me ha costado, tanto. A veces todavía me ve como su niña, como la niña a la que ella cuidaba y la malcriaba, ahora esa niña es medio atea y demasiado loca.

La violencia y la política en mi país de alguna manera me marco distinta la vida, ya sea porque la corrupción de este país me toque indirecta o directamente o porque las “políticas públicas son un mal chiste, putamente mal contado.”

 Por esa razón trato de ir en contra de los extremos políticos, ni siquiera puedo ser del centro, que sigue siendo una fantasía con unicornios y mucha mermelada. Me considero así misma como alguien sin partido político y religión, además no se me da ser tan hipócrita, al saber que Alma Profana existe.

Pero continuando con mi relato, después de que mis papás se separaran de una manera definitiva y turbia con dos menores de edad de por medio, me sentí realmente abandonada por mi papá, es que a veces me sentía tan culpable como un niño que rompe una porcelana antigua, sentí que el mundo se desmoronaba y yo no sabía el porqué de aquella dolorosa decisión —o bueno si sabía—, pero era tan inocente que no entendía lo que era llevar una relación con mi papá.

Pensé muchas veces, que era porque no caminaba o que deseaban que yo fuera otra Camila, que hiciera otras cosas-como las otras niñas normales—, pues teniendo en cuenta, que mi papá es músico estoy muy segura que le hubiera encantado que yo también lo fuera… también pensaba que él hubiese preferido un niño.  La mayoría de los hombres, subconscientemente, desean prolongar sus genes y, pues y, yo soy de todo menos hombre.  Continuando con el relato vago de mi vida, les vuelvo a poner en mi contexto… En el año del 93, en un hospital de un municipio de Caldas, una niña de 14 años, daba luz a una bebé, que un mes después moriría y reviviría convertida en la mujer que les está escribiendo estas líneas. Creo que me entienden.

Mi madre tuvo por varias razones un embarazo de alto riesgo, primero por la época, hace 27 años casi 28 —ahora 30, 31—, la salud en una madre gestante y más en esa edad no era como demasiado importante, mi padre tuvo muchos problemas de drogas, que fue dejando por convicción propia, pero en ese entonces no iba a ser la ocasión de abandonarlas, como lo dije anteriormente a mi papá y a mi abuela, les toco convertirse en “los machos de la casa”, mientras mis tías mayores trataban de ayudar en la casa, cuidando a los demás hermanos más pequeños. 

Podrán imaginar lo doloroso que fue para ellos crecer sin una figura paterna, aunque el hombre en cuestión no era muy honorable que digamos.

Entonces entre la música, las responsabilidades que se le avecinaba no podían saber qué hacer con su vida, lastimosamente esas acciones me lastimaron de una manera increíble.

Mi papá, la verdad es una víctima más que sin saberlo o —sabiéndolo poco—, me dejó algunas heridas emocionales, que me harían cometer todos los errores de una mujer “normal”, dejándome más claro que el agua, la situación tan bochornosa, de saberlo ser un abusador de una niña.

Años más tarde, dos años más después de la cirugía de la mano, comenzaron con las piernas y si sé que a muchas personas les han hecho más cortes y cambiado sus tendones y demás, pero ustedes no se alcanzan a imaginar lo difícil y triste que es tener que mostrar en silencio esa fortaleza a la edad 5-6 años. 

 Sin saberlo allí aprendí sobre el querer y no poder o el amar y no poder estar, el de No poder rendirse, porque no está bien, porque lo debes-a la sociedad y a la teletón, pero aún más cercano a tu familia - y si te rindes la capacidad de recibir, sé irá para el carajo, de cierta manera era entender, que no podía apagarme y dejar ir la existencia como tal.

Pero con los años he entendido que no le debo nada a nadie y he hecho lo que he podido, con lo que tengo, para algunos mucho, para otros nada. Para mí, para esta camila de 31 años, ha sido lo suficiente, aunque a veces lo dudo, por la misma realidad. 

Mis años de infancia fueron solitarios, y a pesar de tener a mis primos ellos tenían cosas por hacer, mientras bueno, yo iba al médico y luchaba contra algo que no pedí y no pido aún, después de tantos años, tanta angustia y tanta cosa atorada en el alma, descubrí que la soledad era una buena amiga y que el tiempo pasado con ella, me iba a dar a un tanto de tranquilidad y de propiedad ante tanta cosa, en el mundo. 

Aquí es donde viene la calada de una vida, pues a pesar de estar sola, me encontraba casi siempre en mi habitación, subida en la cama, con mis peluches que con el tiempo se fueron resumiendo a la cuantía de libros leídos, del vino o el aguardiente tomado y la necesidad sexual, además de una inexplicable necesidad de libertad. Volviendo al tema, ¿Desde cuándo supe que la triste no da espera?, ¿desde cuándo la vida me dio a entender que la propiedad de un suspiro no es más que la perdida de oxígeno?, en el momento en que vi a mis abuelitos y a mi mamá llorar mientras ardía de fiebre y no podía dormir, por la incomodidad, por el dolor y la maldita frustración que no entendía, hasta ya convertirme en alguien muy consciente, el dolor de la perdida de la movilidad y las crisis de no poder dormir bien.

Recuerdo que mi pequeño cerebro desvariaba y me hacía llorar a gritos, tuve yesos, unas veces con palos atravesados, otras veces en una pierna, otras al tiempo. Aunque siempre he tenido fuerza en las manos, no podía gatear. Es como estar encerrada en mi propio cuerpo, en un cuerpo que tenía yagas, moretones y era intoxicado con diversas toxinas para “controlar mis movimientos”. Mi maravilloso cerebro no funciona bien, pues siempre me fijo en tipos con  inteligencia y un poco de elocuencia. Pero es lo que tengo y aquí estamos.

Además de las pastillas, inyecciones junto a una autocompasión innecesaria la cual de vez en mes se mete en el útero, la calamidad de tener una tortura constante no se iba a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, es más los viajes a centros médicos y a reuniones con religiosas, me dieron a entender que ni el Dios de mi mami, me iba a levantar de la silla de ruedas, si es que esa es mi versión de los hechos.

Recuerdo también las terapias, las fisioterapias, que de cierta manera deberían ser parte de mi rutina escuálida y de mentora, pero no es lo misma, pues bien, necesito tener un buen estado físico, pero no deseo recordarme que no podré, salir corriendo y salvarme el pellejo.

Para tener en claro que la sucesión de hechos en la parte que viene no puede ser camuflada en un cuento de hadas, ni en una película latina, de esas que uno, no sabe si admirar o mandar a la puta mierda, y ya sabiendo que tenemos de dónde vengo, y quien medio soy, podemos dar la razón primaria de convertirme en esto, en una mujer pensante, aunque me hubiera podido quedar en la miseria de no pensar en la pregunta ¿qué es la existencia? 

Y así vivir más satisfecha con la vida, no buscar necesidad e innecesarias, ni escurrir el nicho de la conciencia, pero aquí es donde una de las tantas razones para ser, ya que tenemos el mismo derecho de ser escuchados y el deber de escuchar no solo porque tengamos un problema con nosotros mismos o con los demás. Nunca deberíamos fingir que lo que sentimos esto sería oprimir el alma y seguir con las discrepancias de un corazón partido.

Debería escribirles a muchas personas de esta sociedad, dándoles algo de qué hablar y gritarles a esos oídos sordos que no es así como se gana el cielo, porque el cielo o “el paraíso” están en la belleza de las cosas y más que todo en la naturaleza.


 








jueves, 11 de abril de 2024

1- La Discapacidad y yo - Las Manías

1. La discapacidad y yo

Y, como diría Frida, “para qué pies si tengo alas para volar”, y las mías son de acero y titanio. Este capítulo es dedicado a nosotras, las chicas a mis amigas a las que en algún momento les ayudado y a las que no también.

Como premisa importante para entender este capítulo, se viene a aprender con Cami

«La palabra discapacidad define a las personas como aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, en interacción con diversas barreras, pueden obstaculizar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.», pues bien según lo anterior, estoy a punto de decir que “desahuciada estoy”, ando buscando una razón razonable para escribir y desahogarme un poco, y recuerdo que quiero crear / construir, ese algo que para mí sigue siendo un tabú. Una familia.

27 de octubre de 2023, 8:00 p.m., y está lloviendo como si el cielo y el dios de mi madre estuvieran tristes. Como lo dije en el capítulo introductorio, sí fue terrible vivir como viví en una triste realidad, en las ruinas de un castillo de cristal. Pero a pesar de esto, entiendo que no fue culpa de mi núcleo, antes, al contrario, trataron por todos los medios en ayudarme a defender mi bandera.

Por ende, y aun no entiendo cómo he hecho lo que he querido, aunque debería sentirme tan feliz, por ello solamente sonrió y me quedé en silencio. Solamente me río y digo “Lo hemos hecho, bien en lo posible”, siempre tengo en cuenta a las demás, Cami, que les tocó el silencio y la muerte de la inocencia. Ya que descubrir como es la sociedad por fuera de casa, arremete de una forma caotica y un poco mas acentuada, en lo mal llamado “inclusión”. Para mí es una etiqueta que es más evidente que mi color de ojos: ser DISCAPACITADA. Es más, hasta en mi segunda trilogía  “La Escritora”, hago una alegoría bastante real de lo que se siente. Es más, puedo asegurar que mi vida, sin la discapacidad, sería algo repetitiva y normal.

Si estoy acostumbrada de vivir en caos. Lo que a continuación leerás son retazos de un pensamiento que a veces ni tiene tanto nombre y secuela. Meningitis que te regala una condición de parálisis cerebral espástica a los 15 dias de vida.

 

***

11 de septiembre de 2022, 8 y 10 de la noche, las letras son unir y venir de sucesos que nos muestran qué frágiles somos. Ya casi vamos para los 30, y aún sigo escribiendo esto, no me he sentido muy bien del todo. Ya no quiero ser tan fuerte y tan elegante... Deseo de todo corazón ser más humana y más persona.

Por ello, el primer capítulo será hablar sobre un tema que me incomoda, pero es netamente necesario, y ¿por qué me incomoda tanto? Pues no me gusta verme tan frágil... además de vulnerable en todo el sentido. Entender que el 85% de mi cuerpo, no es muy funcional, implica el silencio, la incitación a la muerte y cada vez que me pongo en esta situación tan frágil y vulnerable en el razonamiento humano, me doy cuenta de lo profundo que es pensar en la discapacidad y lo caótico que es tenerla en modo físico y más hace si eres consciente de todo, lo que te rodea.



 De vista netamente social, hace unos días (ha pasado casi dos años), mi memoria se ha hecho menos caótica, pues lo que no se perdona no se cura y la verdad no quiero seguir cargando con un peso que no pedí. Sí, toda la vida me han dicho qué fuerte eres y valiente, pero a veces no se siente así, simplemente se vive porque hay que vivir, y no hay mucho que hacer. Y ahorita estoy aquí en un momento tan agradable, a pesar de todo. Vuelve a decir: ser consciente de tu situación es darse cuenta de lo tan vulnerable y tan fuerte, al tiempo que al mismo acarreas lo impuesto por la sociedad. Es interesante. Buscando todo lo que una vez te preguntaste, ¿cómo lo haré? Y después de mucho, lo haces, lo haces con muchas dificultades, pero lo haces y eres tan, pero tan feliz, aunque te sientas a veces tan irreal. A pesar de ello, la culpabilidad y el poco merecimiento se clavan como los clavos en la cruz del Padre de Sophia. (referencia que solo unos cuantos entenderán)

En estos instantes tan raros para mí, me encuentro en un estado de tranquilidad, y eso es lo que mi genio no cambia, ni un poquito. Cada vez más consciente de lo profundo, qué es llevar esto de lo que no solamente es una discapacidad, si no es la mirada del público que a veces te admira, otras veces te usa como símbolo de voluntad y de fe o de simplemente la “compasión en pasta” he pasado, por tanto, estos últimos años, el 2023 he caído cuenta lo imposible que es, hablar de la discapacidad sin tomarme el tiempo, para analizar todo el trasto social y la descomposición maldita.

 A veces me pregunto ¿Qué hice en las demás vidas para pagar esto?, veo mis cicatrices, mis lágrimas pasadas y lo que por obvias razones jamás volveré hacer, curiosamente 21 años han pasado desde de las torres de gemelas, después de darme cuenta de que mi cuerpo, no iba a hacer lo que la gente deseaba, hablo de gente refiriéndome a algunas personas que me conocen desde pequeña y que querían verme de verdad estar o ser parte de las estadísticas, en este caso: ser madre super joven, pues tiendo hacer muy enamorada y por ende cuidaron o trataron de cuidarme de alguna forma.

Cada vez que me pongo a pensar en la última vez que fui al médico con razones de tratamientos y es algo muy importante de replantear, no salió como hubiese querido. Antes, al contrario, todo tomó un color espeso, pero inmune a mi rosa pastel. Era como una piedra en el zapato, de esas que duelen y calan y deja una huella en la piel. Allí, en ese pasillo, sentí frustración, bueno, una frustración más. No iba a caminar y ese era el punto, todo fue una pérdida de tiempo y cada vez se hacía bien claro... Si algunas personas dirán, estoy casi segura de que dirán.

“Ella hubiese caminado con bastón o caminador si hubiese quedado haciendo fisioterapias, aparatos, quizás con una cirugía de más, también hubiese hecho algo”. Escribo esto, tal cual como algunas personas lo ven y lo interiorizan. La gente tal vez ve esto como un reproche. Quizás dicen “ella hubiese hecho muchas cosas por sí misma, caminando”, claro que sí, hubiese tenido mi independencia física, pero ¿Quién me garantiza que iba a ser feliz? Como lo dije antes, soy demasiado enamorada y sé que hubiera hecho una locura.

Además, yo no quería caminar con bastón, no me imaginaba caminar con caminador o con una chácara en la cabeza, no, yo deseaba caminar normal y si no lo iba a hacer, entonces no lo seguiría intentando... De alguna manera esto desgasta irreparable. 


¿Por qué, a pesar de que quería caminar y sabía que no iba a pasar, traté de fingir que está bien conmigo misma? Tratar de fingir que aceptaba esto, que aceptaba lo que ahora aceptó era complicado y nadie está obligado a aceptarlo, nadie está obligado a amar su propia pasión por la que estás pasando absolutamente, nadie solamente tienes que analizar si sigues luchando contra la corriente o te dejas llevar o tratas de dejarte llevar y te lo digo yo querido lector que soy demasiado ansiosa, tratar de dejarse llevar estimula las ganas de rendirse.

A veces siento que nací con esto, que mis genes y mi cerebro nunca fueron normales y fingir que todo en la vida está bien, se encoge como si no pudiese ser de otra forma, a pesar de que ya sabes cómo es.  Cada vez que veo las fotografías de esa niña que iba a terapia y busca la aprobación de unos cuantos, a veces cuando recuerdo que la gente “sentía pesar”, a veces cuando en mi adolescencia la gente sentía pesar y sin dejarme más: lloraba, lloraba porque no entendía esas razones, cuando mis compañeros me trataban de “inválida” o “usted no puede” o simplemente jugaban conmigo y luego me trataban como idiota. Cosa que aún pasa, pero con menos frecuencia.

Son las 8 y 31 de la noche, según mi madre. Mi amada madre, un día me contó que mi meningitis fue causada por el virus que rodeaba el hospital en ese entonces. El centro de atención médica San Rafael es el centro médico de Risaralda, Caldas, en donde nació esta mujer adulta, que, a pesar de tener 31 años, aún me veo muy joven... La meningitis se hace clara como el agua, después de algunas fiebres muy altas para un cuerpo de 38 cm, o sea, era chiquita desde chiquita.

8 y 56 de la noche, cada vez me pregunto: ¿por la agonía y realidad se mostraba cuando me sentía más sola? Todo se resuelve con tres palabras: “tengo una discapacidad.” Para mi mala fortuna, las personas ven esto con tristeza, con terror y decepción, como si no supieran cómo tratar a una persona consciente que vale la pena. A veces me pregunto: ¿Si lo que he tratado de construir vale cada lágrima y gasto, mío y de todos?

Quizás, he estado pensando mucho en lo que no tengo, aunque no es mi culpa, saben estar rodeada de gente a la que sientes que le debes, todo es complicado, demasiado pesado para la niña de 11 años, tratar con las personas que a penas me quieren conocer, quieren levantar una capa de lástima, me da mal genio...

Mi condición es natural, es algo con la que he vivido o me ha tocado vivir día a día, por ende, ya no conozco otro comienzo, ni otra vida y menos mal que fue así y siempre será así.

Ya no me molesta tanto la etiqueta de ser así, ahora si hablamos de las razones para ser así y el constante regaño y discurso: “¿por qué no se esforzó más o cómo no hizo esto o aquello”, eso me prende. Solo tengo mis razones, es como decirle a una persona que nunca ha visto que se someta a algunas cosas ultra dolorosas para que vea, aun sabiendo que ya sabe cómo es la vida de esta forma.


31 años y todavía siguen con lo mismo…

Me molesta son las personas que me rodean comienzan con estas palabras, llenas de recriminación a lo que ya pasó, y yo de verdad trato de ponerme en sus zapatos quizás querían que yo fuera de mujer independiente que tuviera familia y que quizás fuese un poquito más fácil la vida, pero independiente o una con familia o sin familia qué es lo más seguro es que nunca lo iba a tener porque algo me lo dice muy profundamente iba a cometer, muchos errores, muchísimos errores de los que evite algunos monstruos los viví la vida siguió y seguirá con o sin silla y aquí canción de mi vida.

¿Es tan difícil de entender? Que fácilmente hubiese agarrado este cuerpo “útil”, y lo hubiese convertido en lo que las mujeres de mi edad hacen en su mayoría. Tener un hijo, aunque muy en el fondo de mi corazón, es mi sueño, es demasiado frustrado y aquí es donde se puede determinar algo llamado “Jaula de Oro”, me tome muy en serio la visión propia de no poder y de alcanzar, de “no alcanzar el poder propio”, es que llena mucho de ansiedad, estas palabras son ansiedad de la manera más real de todas. Pues estoy cansada de ser fuerte y ser agresiva, pero después de tantas cosas y motivos, no me queda más que querer llorar mucho.

Da mucho cansancio interpretarse a un mismo ciento de veces. Da casi siempre tener una fatiga mental… pero es el propio el que permite esto, hasta que se rompe, se rompe tanto, que uno llora, llora por todos los extremos de la vida, pues a veces la mayoría solo puedes quedarte en silencio, para que el resto siga como esta. Hay sitios y veces que nos recuerdan, aunque uno quiera, jamás será tan sencillo como respirar. Caminar es una falacia, si lo vemos de una manera netamente mental.

7 y veinte de la noche, del 26 de enero… Aún estoy escribiendo esto, no sé cuándo lo termine, pero para continuar con esta queja, que me aqueja de una manera singular, debo tocar este tema con Suavitel. Bueno, ya hablamos un poco de lo trastornada que puedo estar, ahora vamos a hablar de algo llamado: ¿Cómo es ser pareja de una persona con discapacidad? Y sé que voy a levantar espinas, además de resucitar algunos muertos, y saben, no me importa mucho, ya que ellos, qué bien no lo hicieron, y que meterse con una mujer que escribe, es andar como desnudo, y además que es psicóloga, es un tanto peor.

 

 


martes, 7 de noviembre de 2023

Capitulo introductorio - Manias

 Con ustedes el primer capítulo, el capítulo introductorio



Como diría su majestad Shakira, “Las caderas no mienten”, y las mías, a pesar de los tornillos, son demasiadas sinceras…

***


Antes de comenzar, quiero explicar el nombre de esta cosa, pues la palabra “manía” tiene una connotación psicológica que se puede malinterpretar, aunque sé que la mayoría de lectores lo tendrá con este texto. Llevo muchos años haciéndome algunas preguntas que se disipan cuando recuerdo que escribir me ha dado la libertad que la Ultra Derecha me ha quitado, el cristianismo me ha impuesto para buscarla y la única autoridad en la que creo me ha demostrado. Son las 12 y 51 de la madrugada y realmente el concepto de mi vida se define como una rebeldía consciente y que la mayoría esperamos se cumpla.  A veces hablo con mi mama de lo difícil que es vivir cuando la sociedad te dice que tienes que mostrar ojos de lastima para conseguí lo que quieres y eso donde lo que me retumba muchas veces, no quiero lastima de alguien para conseguir lo que deseo, lo que por derecho es mío y de mi hermano. Son las 12 y 59 casi la una. Y tengo que acabar con las primeras palabras de esta cosa llamada mi biografía. Si soy una mujer pretenciosa, pero tengo parálisis cerebral Espástica ¿Qué más quieren? 
como un torbellino, aquel muestrario de abarrotes en la que el color se me insinúa interfiriendo día a día.

La palabra manía tiene como significado «locura, demencia o estado de furor». se denomina también a la costumbre o comportamiento raro o preocupación injustificada. En mi caso va más bien hacia la pasión que tengo para con la vida, el amor y las letras, hasta tal punto que es exagerado. Por ende y ya dejando claro esto; este escrito lo pongo como el inicio de la existencia entre la respiración y el orden de las cosas que se configuran en el mar de la incertidumbre. De hecho, la humanidad y la sociedad me han dado la capacidad de verme como alguien y no como el suicidio de un alma cocida en la tarde del 30 de marzo del 93, dejándome el camino para tener una construcción mental dada a la guerra, a las bombas y al rock, demoliendo los vicios de la política además de las costumbres esperadas, de una mujer. La mujer, que tenía hijos al azar sin nada que ganar, pero perdiendo la vida propia.

Escribir esto, desciende hacia lo consciente en la realidad como lo digo, pues no se puede decir que estoy equilibrada, por dios si es que soy una mujer de los 90, la última generación que vivió la televisión y la radio como el hito de la revolución, la generación que vio nacer el internet y los intentos de los chicos para entrar a un mundial, la caída de las torres gemelas y la llegada del reggaetón, el auto toné, la proliferación y la globalización puntal de lo que ya no se nos hace esperado. La llegada de T.A.T.U y con ello la búsqueda de una sexualidad desde muy temprana edad, sin olvidar la homosexualidad de Frezzer y el bendito fan services de los dibujos animados japoneses y en general del mundo. Soy una mujer de los 90, que creció con la idea de encontrar  el amor a los 20 años, y vivir con el tipo desde el primer momento-cosa que no se dio y parece ser que no va a suceder, por ahora– pues al parecer esta generación, mi generación no cree en el amor, ni el romanticismo, porque pensándolo bien, nos metieron el amor romántico hasta en la puta sopa, que la existencia de este nos asusta, aunque sepamos que si es importante y que no necesariamente debe de ser como a nuestras madres o abuelas le vendieron esa idea macabra.

 Me volví algo dispersa en ese tema, del cual hablaremos más adelante, tendrá un capítulo entero, en el cual contare mi experiencia e inexperiencia, que a veces me hacer sentir insensata a mis intentos.

Soy escritora, una que, a la hora del té, no es que le haya ido bien como en el amor de pronto sea el sol a medias, haciendo de mi vida, varias novelas hechas realidad en mi mente, en mi cabeza, porque las editoriales solo venden lo que las pubertas quieren leer, tipos ricos con deseos sexuales hiper jodidos o una joven que se enamora de un vampiro que le quito todas las ganas de tener un amor “normal”, con un hombre lobo o un mago huérfano. Espero que entiendan las referencias.

Escribo ¿Por qué donde más puedo ser libre?, una persona como yo, con delirios de grandeza, y de auto suficiencia, que cree que en verdad será alguien importante. Si soy una mujer de los noventa, codiciosa y sin mucha suerte, desde el comienzo de su vida.

Es por eso que teniendo en cuenta que cada persona es una historia diferente, y mi historia es única y delirante, (eso creo)  quiero mostrar  a través del tiempo desde el punto de quiebre de varias vidas que han estado sujetas a mi desde hace 27 años (hace 2 años): infancia, adolescencia y juventud, que para muchos son épocas maravillosa de la vida, para  mí fue el  descubrimiento de lo que soy, una persona amante de la diferencia y que ha tratado de cambiar un poco su rumbo, para demostrar, que ser totalmente común, no es tan maravilloso como lo hacen creer los medios…, si, aquellos medios que nos alimentan con mentiras.

En el trascurso de este documento, me encuentro con la recopilación de todas de mis ideas, mis romances, y por qué pienso, como pienso tratando de llevarlos a actualidad comprendiendo, que no soy la única escritora, poseedora de una manera fuerte y distinta de ver el mundo y los que nos rodea... aunque es difícil de creer soy escritora y psicóloga, aquel ser que se dice ser de luz para otros y no para ella, que cosa tan extraña, pero así de cierta es la vida que escogí.

 

Comencemos pues…

***

Son las 12 y 33 de la madrugada 12 de octubre de 2020, del año que pasara a la historia como el año de la oscuridad y el cambio mental, físico y emocional de todos los individuos del planeta. En mi pueblo natal Risaralda Caldas.  ¿Por qué estoy escribiendo esto a esta hora?, pues bien tengo la costumbre, la mala costumbre de quedarme despierta hasta las dos de la mañana, cuando algo del futuro me está molestando, evidentemente sufro un poco de ansiedad y soy demasiado reflexiva al pasarme esto. 

Decidí comenzar a crear esto este año pues, me faltan tres años para los treinta y siento que no he avanzado en nada, a comparación de muchas personas que me admiran o que por lo menos conocen mi historia a medias-lo mucho o poco que comparto en redes sociales-, ya que me criaron para ser una mujer muy fuerte y capaz. Son las 12 y 45 de la madrugada y me pongo a pensar ¿quizás estoy siendo demasiado malagradecida? ¿quizás de verdad necesito una explicación?

Recuerdo cuando no entendía las actitudes de las personas, antes de las letras. “pobrecita la niña”, es desde ese momento que me siento aquí a meditar a las 1 y 3 de la madrugada, ¿Por qué me hicieron sentir tan insegura de mis capacidades mentales?, a quien putas se le ocurrió decirles a mi mamá y mi familia, que no iba a ser capaz de ser lo que soy ahora. Pues señoras y señores, gracias al dios de mi madre, que ella también fue una mujer rebelde que a su corta edad -13 años-decidió mostrarme que podía hacerlo, de una forma diferente, pero que podía claro que podía. Solo imagínense este cuadro, una chica adolescente criando a una niña con déficit de atención, problemas para hablar y que no caminaría, a pesar de los muchos intentos y dolores de la niña. A veces creo que la he decepcionado y que de igual manera he decepcionado a la Camila de 5 años, a la que le toco pasar por todo esto, pero al mismo tiempo, se que esta muy orgullosa, por todo lo que hemos vivido (27 de octubre).

Es la 1 y 17 de la madrugada y me conservo el derecho de mi madre a renunciar a mí y mis intentos de vida. Y ahora que lo recuerdo, también a mi padre, a él le debo las gracias por demostrarme que puedo hacer mi mundo sin que nadie me diga, como hacerlo.

Por otro, lado llevo tratando de publicar mil años (exagerando) y por cuestiones alternas a mí no me sale.  Ahora son la 1 y 34 de la madrugada, siento que soy muy dramática, que la vida siempre ha sido buena conmigo, pero que soy sin medida alguien qué se le ha dado tantos bonitos golpes que no ser dramática no es como la respuesta; que ahora me está dando igual, ya he sufrido bastante por ese tema.

En esta cosa que aún no tiene, ni nombre, ni forma, estoy escuchando ABBA, que indiscutiblemente me dan vida y me pongo a pensar que aquí estarán mis memorias, eestarán los problemas de la existencia, que no se han debatido que pocos seres humanos se atreven a comentar y compartir su pensar por ejemplo, en estos momentos que soy mayor de 20,  tengo una perspectiva diferente de la vida, ¿diferente en qué sentido?, en los cambios que he dado desde que nací  sin  darme cuenta, muchas veces hacemos ciertos cambios; sin darnos cuenta y ahora que, por fin tomo consciencia de que lo soy, lo que es importante para seguir y trasformar lo que seré, da miedo, pero el mundo gira en un trato sin firma que se impone como lo “normal”.

En ese momento tan crucial continuo con el horario de las decisiones tomadas como en lo único en lo que me rendí: tratar de caminar y de cierta manera los cuestionamientos de mi familia suelen ser duros y verdaderamente importantes, sobre este tema.

 Aunque las ocasiones no son adecuadas cómo debería; somos gente sin filtro, en ciertas ocasiones me preocupa por qué si en esas ocasiones yo he sido la protagonista de las discusiones no me imagino que pensaran las personas de mis intenciones; pero tengo una justificación verdaderamente poderosa y esa es mi rebeldía y mi existencia.

¿Cómo no serlo? Díganme ¿Cómo no serlo? Si vamos dando tumbos en la vida dando similitudes a las bolas de paja.

Es que, en este capítulo introductorio, debo de mencionar la vida

Intentando pasar, que la vida es una confirmación de la existencia, que mi abuelo ya no está y qué mi abuelita es adicta a las cosas finas de la sociedad, la mujer que me crio a la que le debo tanto, sin olvidar jamás que mi abuelo paterno no era buena persona y que la otra abuelita, es en cierta manera lo que es una ser una abue...

A estas alturas de mi vida y a raíz de lo no vivido, debí esforzarme más que los demás, en la mayoría de cosas. Que les puedo decir, después de las letras, mucha gente resulto admirándome, esa misma gente que le dijo a mi mama que no, que no esperara mucho de mí y que me llevara a un centro de personas con condiciones mentales diferentes. ¿saben lo intolerante que resulta?, es que la manada a veces suele ser hipócrita y envidiosa, no se puede alcanzar a imaginar el desastre que era a la edad 13 años por aquellos comentarios tan oscuros, aquello será un capítulo completo, pero esto resulto cuando por fin entendí que las personas no eran tan buenas como yo lo imaginaba.

Desde el momento cero que me dijeron, que no podía caminar y que, si quería hacer algo, era para mejorar la dichosa calidad de vida y no para volarme con mis amigos en una bicicleta… el mundo se me partió en dos, en partes tan iguales como diferentes, a los 11 años etapa más crucial de todas, en la nevera colombiana en Bogotá es otro capítulo demasiado importante porque allí fue donde mi hermano nació y me di cuenta que los primos lejanos están más locos de lo normal.

Volviendo al tema introductorio ¿Saben? Yo era una de las niñas que formaba palabras con la sopa letras, después de aprender a leer y a escribir, y la que imaginaba historias que la llevarían al cambio conceptual de la existencia, a tener un motivo bastante grande para desear vivir de mi pasión, mi amor verdadero y la concepción de una realidad bien fundamentada en lo que para mí es feminismo, otro gran tema del que hablaremos luego. Lo importante es que, si tengo la pañoleta verde y la morada, por razones obvias, entre esto y mis gustos se hace bien bonito el camino angosto.

Pues no soy calmada, pero si soy una adulta soñadora, rockera y maniática, esas son las cosas que debo complementar para llegar donde quiero…

***

¿Como comenzar esto sin juzgar y sentirme juzgada por mi propia voz? ¿Cómo es interpretar un papel que jamás quisiste? Pensaba escribir el primer capítulo, desde la remembranza de los primeros saludos de mis padres o desde que mi familia materna piso suelo risaraldita. Pero entendiendo que esos sucesos no los viví entonces decidí que comenzare por el primer momento en que me sentí totalmente diferente.

En mi familia materna, en los 90 eran tres nietos y su escribana presente. En lo personal mi genero no importo para que mis primos, tanto ellos como primos por parte de mi familia paterna, me incluyeran y buscaran la forma de jugar conmigo. Yo estuve en la guardaría que era dirigida por mi tía, hermana de mi papá, y allí nos cuidaban a todos-casi siempre-. A pesar que los niños y las niñas de mi grupo infantil jamás me hicieron a un lado; los adultos por ejemplo mi tía y a mi abuela, tenían alguna preferencia por mí y me perdonaban todas las pilatunas que entre los primos se creaban, quizás nunca lo note, hasta que una tarde, los regañaron a todos menos a mí.

Y mi abuela me justificaba con “Yo no le digo nada a ella, porque ella es diferente”, aunque muy en el fondo sabía que yo era la culpable de todo, nunca pude comprender el por qué, de tantos privilegios, hasta que me hicieron la primera cirugía, a la edad cuatro años.

Desde siempre fue desmadre, una mujer complicada y que de verdad es tan fuerte, como puede, volviendo al tema puntual. 

Mi brazo derecho fue operado con la intensión de des tensionar los tendones y poder abrir (medio abrir) la mano. Desde ese momento ya no pude jugar con mis primos como quería, y tenía un puto yeso que me picaba y me lastimaba la manito.

 Una niña poseía una mano de yeso y no fue porque se quebrará saltando o subiéndose en un palo como la mayoría de niños de mi edad, aun mas en esa época. Por esos días ya iba a fisioterapia y tomaba medicación, porque desde muy pequeña tuve una mala salud, debí asistir al médico casi todos los días porque mi sistema inmune era un mal chiste, con unos malos pulmones y mis amados riñones no eran muy funcionales, sin contar el maldito colon que a veces aun me atormenta.

A raíz del yeso en la mano, hubieron noches de insomnio y lágrimas, fiebres y bajones de salud que me llevaron varias veces al hospital, a pesar de esto, como siempre he dicho “Soy rebelde”, así y todo gateaba por toda casa, me gustaba ver a mi mama cocinar-cosa que aún lo hago-, entonces la acompañaba a pesar que no debía, el yeso era como un guante que por varios meses me estorbo como nadie, no podía dormir y por obvias razones me lastimaba la cara o me pegaba con él, de tal manera que dejaba varios chichones en la cabaza. Tener parálisis cerebral (secuela de la meningitis), no es para tener un yeso.

 Mi mamá en ese entonces me bañaba y les echaba polvo a mis deditos de bebé pues si no se sancochaban y me ardían, mi mano derecha no es muy desarrollada.  Mis abuelas me daban dulces, y mi abuelo, a pesar que le partía el alma verme así, siempre trataba de ayudarme a disminuir el dolor con sus risas y sus mimos. Y ahora que lo recuerdo con ayuda de mi papá, tocaba música para entretener el malestar, además sin olvidar que mis primos aprendieron que no se podían meter con el yeso de una niña súper poderosa… Ahora una mujer dinamita.



Cuento: Frenesí