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domingo, 22 de septiembre de 2024

11- El Feminismo- Las Manías

Hola, gente. 

Este capítulo ha tardado mucho, pero ya está aquí… Ya nos falta uno. El último. 

Como dirían las mujeres detrás de mí: ¿ya podemos firmar nuestras obras con nuestros nombres?, ¿podemos elegir nuestro camino?

 El silencio del linaje se rompe, cuando doy un grito completo y dejo de barajar los conceptos dados. ¿Cómo llegué a esta conclusión? De querer tanta libertad para considerarme feminista, 11:26 a. m. del 17 de agosto del 2024, me encuentro sentada en medio de una sensación nada corruptible a lo que los demás sienten. Ustedes afirmarán: “Es obvio que Camila es feminista, pero no tiene ¿por qué?” Pues bien, a veces se me olvida que en algún punto fui totalmente diferente a lo que se esperaba.

Somos lo que leemos, somos lo que escuchamos, somos lo que sentimos… eso definitivamente ya lo sabemos, pero aquí es donde encuentro un gran dolor que al darme cuenta de que al transformarme en una escritora, he perdido algunas cosas he ganado otras y aquí voy, es algo que me ha costado bastantes lágrimas, sudor y pensamiento, hasta rechazo por mis propios padres, pues al principio de por donde es una situación compleja.

Porque encima de ser feminista soy mujer y soy muy artista, esto a la gente le perturba que el canon se rompa. Además, comprendiendo mi estado actual permanente, se rayan de los conceptos del deber ser.

Como ya sabemos, comencé a escribir siendo muy joven y de esta manera demostré mi potencial para liberar lo que cuesta cargar.

Se los juro, no es fácil, pero es lo que hay.   

El canon común era romperlo sin afán de romperlo. Desde chiquita encontré en un par de personajes de una amada historia un referente: el feminismo me salvó. Aunque haya cosas que no me agradan, porque no tomo el feminismo como algo religioso, a lo que hay que bajarle la cabeza, creo que ser feminista es cuestionarnos todos los días y sentir que nunca estamos invalidando al otro. 

Siempre he dicho que el feminismo nos salva hasta el punto que queramos y no estoy hablando de que los hombres y las mujeres todas y todos deben de saberlo, convertirse en feministas, no debería de ser una obligación, sino más bien una conversación interna, respetuosa e individual, ya que cada persona tiene sus pensamientos y de eso se trata el feminismo y la libertad de expresión, la libertad del pensar y de escoger lo que uno quiere además de considerar lo que es.

Sin embargo, en estos momentos estoy leyendo “La habitación propia” de Virginia Woolf y ha sido una retrospección exhortante porque me siento muy contemplada en ella. Virginia fue una mujer de retos, como Frida Kahlo y como la mayoría de escritoras y artistas del mundo en todas sus épocas.

 Virginia tenía un problema mental (bipolaridad), que le hacía sentir muchas veces sin su sitio de paz además como dice en su en este libro debía de tener una habitación propia para poder dedicarse a escribir y hacer y deshacer y romperse y volverse a construir, no podía concebir que otras mujeres no lo tuvieran.  

 En su discurso que me estaba dejando impactada habla en todo el contexto de la palabra y me encuentro con una mujer muy empática con las mujeres del siglo pasado, con las mujeres del siglo XIX, que son básicamente las más antiguas de su época, cuenta y relata la situación que se tiene ante el hombre como tal y todas las cartas, todas las decisiones que las mujeres hemos tomado han sido nada más que aquel reflejo de la necesidad de la libertad y por eso más que nada, me veo como feminista en la búsqueda de libertad en la búsqueda de encontrar gente que piensa como yo, y que se sientan a gusto y que no se sintiera presionadas por una persona con una discapacidad.

 Ya que escribiendo esto me doy cuenta de que definitivamente soy una persona con discapacidad, pero libre, aunque ha sido una locura. Y ser feminista y pensar en las demás como iguales es complejo, pues muchas de nosotras tenemos contextos, vidas y diálogos internos diferentes; sin embargo, mientras que las demás no piensan así con uno, es muy complicado.  Además, hay que ser realistas, eso es algo que me pone a pensar mucho lo que mi abuelito hizo en mí. 

Mi abuelito decía “que debíamos de estudiar y trabajar, ser independientes”. Mi abue me dio a mí la fuerza necesaria para estar en donde estoy, pero también en ciertas cosas mi abuelito me mostró muchas facetas que no quería que conociera de él, porque la verdad nos rompe los pedestales… Ellos son los grandes que tienen historia y nosotros, los nietos, somos indiscutiblemente el reflejo. Todo esto me volvió feminista cuando entendí que nadie tiene que obligarte a estar con alguien, y fue ese preciso momento en el que mi mamá demandó a mi papá, después de tanto tiempo.

Cuando vi a muchas de mis amigas ser maltratar psicológicamente por sus novios, guardaban silencio y se tiraban palabras horribles que las dañaban, cuando muchas veces se escapaban para volver con ellos… nunca juzgaré a una mujer cuando vuelve o tiende a volver con su maltratador, pues no es mi deber, ni mi posición.

 Y si las mujeres escogemos el mal hombre en cuestión, pero nadie sabe lo que la otra persona nos permite conocer, además nadie nace con un manual de instrucciones, que te digan: ¿Qué tipo de Narcisista eres?

***

Cuando el año ante pasado volví a entablar esa relación que fue tan importante para mí con él, yo le comenté que a mi abuelito era feminista, y que él, en su afán de dejarme herramientas, me dignifico, me vio con buenos ojos… a pesar de todos sus errores, que no me pertenecen.

  Creo que los hombres que han estado conmigo les perturba mucho esa situación y evidentemente lo que pasó con él es que empezamos a chocar mucho muchísimo y aquí es donde recuerdo nuestro queridísimo Montero, el Montero real es una buena persona es alguien que realmente admiraba y que quiero mucho como amigo y que sé que le voy a mandar esto para que se lo lea y me diga: “usted está una loca” y sí le voy a dar toda la razón 


No podría ser feminista, si no tuviera un argumento válido para esto, comenzando desde mis raíces que fueron de dos mundos tan desiguales, pero al mismo tan oscuros, les voy a cambiar el nombre a mis abuelitas, para que no me maten y no me deshereden, pero saben que es mejor hacerlo así  

Mi abuela, Ofelia, se fue con mi abuelo Pedro a los 16 años, buscando escaparse de la vida de humillaciones que sufrió por su familia materna. Hizo su vida en un mundo de maltratos constantes, abusos y violaciones, de los cuales nacieron 7 hijos, entre ellos mi padre. Mucha violencia familiar y destrucción de lo bueno y la concepción de la paz, hasta que mi abuelo murió de una manera violenta.

 Por el otro lado, tenemos a mi abuela Tere y al abuelo Argemiro. Él no le pegó, ni siquiera, una mala palabra, pero hubo algo que dañó bastante a mi abuela: sus constantes engaños y la desvalorización que había entre ellos. Yo amo a mi abuelito, pero jamás he estado de acuerdo, con el sufrimiento y la dependencia emocional que existían entre ellos.

Sin olvidar a mi amada madre, que fue abandonada, me tuvo a los 13 años y aunque ya haya perdonado a mi padre, no me hace ser ciega.  

Ahora viene la triste historia, la más triste de todas y que creo que compartiremos lastimosamente siempre, de la mayoría de mis amigas, de mi madre y mis tías… Y por supuesto la mía: Todas las nosotras, SUFRIMOS DE ABUSOS Y ACOSO. Nadie nos salva de los “machitos de turno.” Y el príncipe es partícipe de esto. 

Me encantaría ir a una marcha, pero sé que, desde aquí, desde mi claustro, puedo apoyar mucho o poco, trato de hacerlo. Y es por eso que ruego a los cielos y a los infiernos que mi voz sea escuchada por todas y todos, aprendí a soñar con mundo de oportunidades, aunque no se pueda decir que la igual del Sistema sea verídico, no perdamos las esperanzas de que el despertar ha comenzado y desde lo más profundo.  

Entonces, quizá conformar el índice de la insolencia y la maldad, no duelen tanto cuando la justificación es que lo hice porque tocaba, entonces ¿Cuántos muertos nos comemos, sin tener la capacidad de contar?, cuando dejamos que los demás nos atraviesen el alma y la consciencia y la amarga realidad.

Esto es tan efímero como los sentires que se producen cuando una tiene buen sexo, con el hombre al que le diste la patria potestad sobre tus anhelos y disyuntivas, tan curiosas como el amor que le tienes a la misma vida.

Quizá la nada es más fácil de tragar que la misma agua que usamos para vivir. Y no estoy sonando como mujer que realmente ha tenido todo, por lo que ha luchado, estoy hablando como sujeto, como persona que está rodeada de una sociedad inhumana, que juega, juzga y rompe hasta con lo más mediático que tiene, que es la vida y la toma decisiones como tal.

Sí, soy feminista y déjenme decirles a ustedes, que me toca la realidad, desde un “privilegio” que yo no pedí, pero que entiendo está mal… Pero es un beneficio, mal llevado, sin tantas oportunidades como los demás creen. Soy blanca y de ojos verdes, pero no quiere decir que todo lo me han dado es gratis y, de hecho, soy tan consciente de que por mi discapacidad y mi forma de pensar, soy más difícil de cualquier mujer “normal”; así pues, que solamente puedo decir, que soy una mujer con mucho poder interno, y a la gente le da miedo eso.

En conclusión, los hombres jamás serán el enemigo, pero la desinformación y el atraco de las  infancias. SÍ. 


jueves, 15 de agosto de 2024

10- Enamorarse de una Escritora -Las Manías

 Esperaba con los ojos cerrados y el corazón abierto el amor que pensaba merecer, pero descubrir que el primer amor se conoce cuando se ve en el espejo.

 Como le explico a mi yo de cinco años, que somos el sentir que vivió, que estuvimos a punto de sacrificar nuestros sueños y vida, aquí es donde me pregunto ¿quién dijo que para amar se necesitan dos piernas y dos manos?, solo se necesita un corazón que valga la pena y un sueño libertad que tenga la fuerza para construir, era una construcción viable, en mi caso puntual, he visto  las vidas amorosas de mí, como ya había comentado, mi abuelo a pesar de ser abuelo en algún momento se le olvidó cuál era el lugar a mi abuela en su vida…, además mis tías y mi mamá, han tenido demasiadas relaciones para mi gusto.

 

Quizás por mi condición física o mi manera de pensar se hace un poco complejo, pues cambiar el patrón de muchas mujeres tanto de la línea paterna como la materna es una tarea diaria, que desgasta, aunque a veces me pregunto ¿si lo estaré haciendo bien?, y de hecho la cosa es que molesta saber que las mujeres de mi familia, han sido exitosas en muchas cosas, pero en las relaciones de dos, es otro tema.

 

En estos momentos me encuentro sentada escuchando música, mientras el mundo gira, hace mucho no actualizaba este capítulo, que data de mis 23 años, ahora tengo 31 años y déjenme contarles algunas cosas, sobre lo que leerán a continuación, recién estaba en la mitad de mi carrera y me moría por estar con alguien, aun sabiendo que mi mente estaba en el “antiguo continente”.

 

Voy a tratar de actualizar y mejorar la redacción de lo que ya está escrito, pues obviamente al actualizar se van a cambiar cosas.

Pero como es importante, un buen preámbulo, una sensación de frescura y una ilusión marchando de la mejor manera.

 

El primer año de la década de mis 30, fue cambiante, revolucionario, publicado, amoroso y muy muy muy caliente, amante y anhelante como siempre, soy una amante del amor y eso se nota, pero no puedo estar abierta a cualquiera, eso hace que aunque no sea tan complicado conocer personas, se vuelve un poco más exigente la cosa...

 En lo psicológico puedo decir que estoy volviéndome una mujer adulta de mediana edad, muy centrada, aunque no lo parezca; racionalmente estoy más quebrada que nunca, puedo decirle que en estos momentos también he sido la mujer más libre de lo que alguna vez no pensé ser. De aquello la acogedora realidad, realidad de ser la mayor de una generación de gente mutilada, hija de un par de adolescentes, indecentes y tercos, por ende y categorizando algunas cosas que para mí son importante como una mujer escritora, feminista y sobre toda, una que sabe lo que es tratar de SANAR la vida.

Hace algunos años, justamente el 2019, escribí una “pequeña lista”, de requisitos o cápsulas de información, para cuando llegara otra vez a enamorarme, que nunca se han cumplido en su totalidad o a medias, evidentemente hay que corregir. 


Enamorarse de una mujer escritora no es malo, pero sí peligroso, porque ella sabe lo que quiere. Normalmente, no se deja manipular tan fácil y se deja manipular el manejado es otro. Si usted se llega a enamorar de una mujer que prefiere un buen libro que flores, y una buena copa de vino, tenga cuenta que:


  •  Cuando conozca a una chica que tenga libros, carpetas y hojas en todos lados puede que le parezca interesante, atractiva, diferente. Pero realmente, usted no está interesado en ella, sino en la versatilidad con la que ella habla de sus creaciones… de su mente y corazón. 
  •    Tenga extrema paciencia, y más si es universitaria o en este caso actualizado tiene un proyecto, como conquistar el mundo. Ya que puede estar irritada por cosas en la Universidad o en el proyecto en cuestión y no tendrá tiempo suficiente para escribir lo que su alma necesita expresar.
  • Si el amor que usted siente por ella termina rápido, no llorará, no dirá nada, pero sí lo convertirá en un personaje de su libro o texto ya escrito o el que está escribiendo en el momento de la ruptura, pero depende como la trato usted para que lo ponga, como personaje secundario o principal. (si no que lo digan ellos)
  • Si alguna vez la ve escribir no le diga “pare”, antes bien, pregúntele de qué trata lo que está escribiendo y hágale diversas preguntas sobre sus pensamientos y lo que quiere plasmar en el papel… Suele ser divertido debatir, además es mucho más fácil conocerla por lo que escribe, o habla y de muestra, las mujeres que escriben nos agradan que se interesen más por lo que escribimos que por nosotras. Gente somos inteligentes y eso pesa en las manos y el alma.
  • Al hacerle la visita, escuche lo que piensa de pronto, será la manera más sencilla de enamorarla, es la mejor formar, de encontrar más cosas en común de lo que usted cree, les cuento algo, todos los escritores tenemos cosas por contar, ya sean escritas por medio de las palabras o en las palabras que jamás se dirán.
  • Puede que muchas veces la encuentre con tinta en las manos o con los ojos llorosos, es porque ha trabajado, para mejorar lo que ella hace mejor en la vida, que es escribir, también puede que lleve el recuerdo a cuestas, eso hace que sea evidente cada situación dolorosa, que no pueda contener. 
  •  Cuando ella le comience a mostrar lo que ha escrito, tenga en cuenta que ya es alguien importante para ella y en su vida literaria o en su vida en general. Y si por casualidad, ella se atreve a poner cosas suyas en los personajes de sus historias, téngalo por seguro que está perdidamente enamorada de usted, no sea pendejo, que si lo hace mal en el siguiente capítulo puede morir, de la manera más cruel. 
  • No la mire a los ojos, si quiere saber cómo está su ánimo, mejor mire sus estados en Facebook o mire su forma de escribir, eso le dirá mucho o bueno, mírela a los ojos, pero encontrará un nudo de cosas, la quiere  mirar a los ojos sea consciente que puede perder contra ella cualquier batalla.
  • Si ella tiene letra rara, que solo ella puede descifrar, es porque ha pasado por mucho y está en constante cambió y la letra escrita es la única forma que encontrar para sanarse, no del todo, pero sí.
  • De pronto la escuché hablar sola, no está hablando sola, lo que sucede es que está recreando una escena o una nueva historia que se encuentra entre sus ojos o “está fragmentada”.
  • Y se le dedica una cita Y/O fragmento de su libro favorito o del texto que está escribiendo. Además, de repente, se le quedé mirando por un rato, posiblemente, le esté diciendo “TE AMO, CON EL ALMA”
  • No la trate de cambiar, ya que será desatar el infierno, en sus manos ella no se pondrá a pelear como las demás, sino que con palabras osadas y con términos junto a puntos de vista dará a conocer que nunca cambiará. Ni por usted, ni por nadie y eso es un problema para usted, hay muchas personas que están disponibles para usted, pero para ella puede ser muy tarde.
  • Dele café o sáquela de la casa, estar encerrada frente a un computador o un montón de hojas. Es jodido… las crisis existenciales y los desvelos se vuelven de una manera caótica en ella, en el cuerpo físico y en la parte emocional.
  •  Enamorarse de una escritora, es enamorarse de sus cambios, de una manera literal entender que para ella “escribir es más que vivir, es respirar”. Recuerden que es una humana, que le ha ido a regular en algunos aspectos de la vida.
  • Sé a paciente de verdad, eso significa mucho para ella. Y más cuando está en su mundo de letras; tráigale el café, acompáñela a escribir. Es tierno.
  • Regalarle libros es lo más grande que puede hacer por ella y la manera más bonita, además de sencilla de enamorarla.
  • Ella leerá sus emociones, sus gustos, su ser. Y aunque usted no lo crea le gustan las personas con vidas difíciles
  • No dañe a una escritora, ni tampoco le diga mentiras que ella lo sabe todo de alguna manera… lo sorprenderá, somos medio brujas y siempre terminamos dándonos cuenta
  • También para escribir sobre cualquier tema, tenemos que hacer “cursos empíricos y una escuela extra”, para que los datos sean un poco coherentes.
  • Le demostrará cuanto lo quiere en su vida, cuando empiece a darle poesía, escrita por ella y si no estoy mal le dará el poco tiempo que tiene entre su carrera y su vida literaria
  • Antes de terminar debo dejar algo claro cuando ella se entregue a usted, usted se volverá eterno.

Pues bien, la humanidad está despertando, como si respirar fuera una de las únicas cosas importantes que jamás debemos de olvidar. 

En ese sentido, las miradas se trasforman en algo más sincero, más prometedor, algo más íntimo es desde aquí que me pongo a la tarea de escribir estas palabras tan verdaderas, llenas de color rojo, como parte del capítulo, no es solamente la lista, sino lo que hablábamos en el capítulo anterior.  Esta entrada se encuentra llena de sexualidad, sensualidad y erotismo. Como primer principio debo de ponerlos en contexto el cual comienza con la adolescencia hormonal y de trasformación, pues lo anterior que fue escrito, fue una crítica formada desde el principio del Tabú, de lo que a mí me gustaría que fuese esto del amor y el romance que va pegado a la sensualidad y el erotismo.

 

Cuando era adolescente siempre tuve las mismas preguntas y más por mis compañeros de clases y gente en las discotecas ¿Eres virgen? Y después la pregunta del millón de dólares ¿Con quién la perdiste?, obvio si decía que ya no lo era, si decía que no la había perdido, aunque fuese mentira, los muy conchudos se ofrecían a hacerme el maldito favor y en esos momentos me sentía muy vulnerable. ¿Por qué deseaban ayudarme?, ¿acaso ser virgen o mejor dicho no tener relaciones sexuales es una enfermedad? Pues, es y seguirá siendo una idiotez aquella pregunta. En un momento creo que a las personas les parecía increíble de una persona como yo (con una condición “diferente”), sepa y crea que lo mejor de una relación sexual es la previa.

 

Sin embargo, la verdad en el colegio, tanto en Risaralda como en Anserma me gustaba ser mirada y pues siempre he sido una mujer hipercoqueta, tanto para ser coqueta con el uno y con el otro sin fijarme que unos años después vendría alguien hacérmelas pagar todas: Les cuento perdí mi virginidad a los 17 años, pero ya había tenido varias experiencias y un acoso sexual que casi termina en violación, bueno, aunque si lo miramos por el marco legal si fue violación… pero de alguna forma, nunca me sentí a gusto, hasta que a los 19 años me entregue en “bandeja de plata”, al mencionado anteriormente.

 

Recuerdo esto, porque últimamente me he vuelto a dar cuenta del superpoder que las mujeres tienen, de aquel poder de conquistar el mundo por medio de su ser, que es altamente sensual; pues en mi caso debo de anotar que suelo escribir erotismo desde hace más de 14 años o un poco más, ya que imaginar desde siempre cosas impuras y perversas de alguna manera hacen mella, además mi primer poema se llamó “INSTINTO”. Con ese nombre podrán imaginar, de que se trata.


Continuando con esto siempre me ha gustado este tema y siempre he sido buena en relatar cosas que pongan de mal genio a mi mamá, pues Rubí y las demás son un ejemplo de ello, esta que se publicara dentro de unos meses, tiene una carga definitivamente sexual y crítica, Alma es mi mártir y monja que a los ojos de un periodista es la mejor musa que pudo tener, después sigue Alana, la versión literaria y más oscura de la Tinta desesperada y dolorida. Y la amada por mi primer amor, Sophía de Nazaret la Diosa que adoro. Todas y cada una de ellas, son parte de mi sensualidad, de mi fuerza, creatividad y la feminidad obvia. De hecho, mis personajes literarios son la mejor fachada para exponer sinceramente como puede llegar hacer algo tan bonito, algo tan perverso. 

 

Y aquí es donde viene otro cuestionamiento acostumbrado a una de las batallas más grande entre la sumisión, la discapacidad y la veraz realidad de esta sociedad de mierda. ¿Cómo se les ocurre pensar y tentar al demonio? ¿Cómo alguien puede decir “te amo” para conseguir sexo? Eso es enfermo o pues para mi percepción es diabólico.

 

Y para dejar claro, algo nunca he necesitado asistencia sexual, ¡por suerte!

 

 

viernes, 17 de mayo de 2024

6- La ilusión del Rey azul y una Flor de ese color -Las Manías

 Buenas noches, por la noche, les quería dar las gracias por leer y compartir estos textos, que son un proyecto demasiado importante y personal. 
                                                                      Les quiero 



Si me preguntaran, ¿cómo se sobrevive a una pérdida?, miraría una foto suya, y me quedaría en silencio… se aprende a vivir con el dolor, pues de esa manera hubiese querido él.
 
16 de mayo de 2024 3: 47 de la tarde, para comenzar con este capítulo tan florecido, lleno de recuerdos, además de añoranzas, debo de poner el código binario que desde siempre fui una princesa: una princesa con corona, una princesa demasiado intuitiva y demasiado bruja para ser princesa. Una maga que deletrea un presente con los gramos de inocencia que le quedan.
Como íbamos diciendo en el capítulo anterior, la literatura, la infancia, el mal de amor o bueno, el primer mal de amor, fueron fundamentales para convertirme en lo que soy. 
Una mujer realmente tan capaz de decir no y dejar a un lado la corriente del que sea para llegar a sus objetivos y no está mal decir que enamorarse está mal, antes, al contrario, está mal, no caer en cuenta en donde nos encontramos parados, dejando que nos manipulen, nos dañen y demás cosas.

Esto no quiere decir que los adultos que me rodearon durante tantos años no hayan metido la pata como lo dije en los primeros capítulos o en las primeras partes de esta cosa, la historia de mis dos familias es tan diferente Pero tan parecido en ciertos puntos que me asusta pensar que decidí no tener hijos y dejar de buscar el hombre o el príncipe azul por miedo a que me pasé lo que les pasó a mis abuelas o lo que le pasó a mis tías, además a mi mamá.
 
Y he estado a punto de ceder.
 
Antes de continuar con la etapa más romántica de mi vida, debo de hablar del duelo más enorme que he tenido yo y mi hermano y mis primos, mi familia materna.
 
 Mi abuelo Argemiro murió el 21 de febrero de un año que ya ni me acuerdo porque prefiero dejarlo así bloqueado lo único que recuerdo es que esa noche antes del aviso dado por uno de mis padrastros había llorado por una crisis emocional en ese entonces tenía 17 años y ahora tengo 31 ya había pasado todo lo de JM y había superado otro descache emocional ese pasó al mismo tiempo de que mi abuelito hubiese dejado este plano.

Son las 5:58 de la tarde, y este capítulo es más que un cementerio de un reclamo, pues una vez hubo un rey de ojos azules como el cielo que murió cuando una de sus princesas comenzaría el vuelo, un vuelo capaz de romper cada barrera dada por la gente, por la sociedad y por su propio reino.
 
Esto es un pequeño resumen para contar lo traicionera que es la vida cuando se agota y se queda en la garganta o como cuando pierdes a alguien sin darte de cuenta. Mi abuelo, Argemiro, fue parte de todo este proceso. Aunque lleno de cicatrices y demás cosas, trato por todos los medios de ser un hombre al que yo admiraría.
 
Pero siempre hay un, pero…
 
Casi nunca hablo cosas malas de él, pero como somos adultos y hay que ir a lo profundo de la vida, se deben de decir las cosas lo más claras del mundo.  Pues mi adorado abuelo, dejó una huella de infidelidad y de dolor a mi abuelita Tere. Mi abuelo era extremadamente guapo, era brillante, y era capaz de hacer lo que quisiera o lo que anhelaba; era un hombre organizado. Olía muy rico y siempre tenía el último teléfono de moda… pero existía una debilidad bastante cuestionable, y esa era “las mujeres”.
De todos los colores, tamaños y diseños. Hasta el momento en el que le dio cáncer, mi abuelo era un "tumba locas."
 
 Mis primos y yo, lo sabíamos, adivinen quienes están pagando el karma. Y vuelvo a decirlo: amo a mi abuelo y lo extraño mucho, pero siempre se debe de cuestionar hasta qué punto de la vida son correctas o no, ciertas actitudes o hechos.
Por ende trato de ser justa, no idolatrar al abuelo, pues después de mucho escuchar las perspectivas de mis tías y mi mamá, me doy cuenta de que mi abue, tenía un serio problema.  
 
De los errores se aprende y mis abuelos lo supieron y con creces sus tres hijas fueron madres adolescentes hace más de 32 años… y la mayor, yo.
 
 Una de las cosas que admiraba de mi abuelito, era que tenía una facilidad para hacer amigos, a pesar de que amigos no eran muy responsables de sus actos. Mi abuelo trató de ser buena persona, aunque sus errores se ven reflejados en mi constante frustración con los de su género.
 
Aunque el gerente de la caja detestaba que le dijeran “doctor”, él quería que sus nietos lo hicieran. Y bueno, yo estoy el proceso, aún más adora escritora aquí presente… Él poseía una paciencia entrañable, anhelaba llevarme al altar o llevarme a reclamar el diploma de la universidad. Lo que pasará primero.
En una de las conversaciones que tuve con él, me pronosticó algo que, ahora que lo pienso, se está cumpliendo.

“Casase cuando usted se pueda pagar todo y no tenga que depender de cualquier pendejo”, mi abuelo sabía mi tendencia… hey soy hija de su hija.  
 
Había algo llamativo en el “señor bigote”, que siempre hablaba mirándome a los ojos, y más cuando del corazón se trataba.
Él siempre deseaba que yo fuera artista y, como le pasó a Alana, él era el que me cuidaba y leía.
 
Lo triste del asunto es que nunca pudo leerme. Y yo siempre trato de ponerlo a él en cada historia.
 
 Por ejemplo, don Jonás, es el retrato literario de como mi alma veía a mi abue.
Los arrepentimientos de don Abel, en Alma Profana, y la necesidad de Sansón de ver libre a Rubí, en Vestido de Lentejuelas, además de la complicidad que tenían Raphael y Sophia. Ahí está mi abuelito querido.
Después de todo el viejo, fue quien me proclamo “la niña prodigio” o la “niña diosa”
Harta responsabilidad la que puso.
 
“El muerto al hoyo y el vivo al baile”, y eso se lo escuché a mi abuelo justo antes de morir, mi abue murió de un cáncer tipo cuatro en los pulmones, quizás era el turno de organizar el terreno para nosotros.
Siempre voy a tener algo de él. Como, por ejemplo, ayudar a mis amigos y a los que puedan o servir de apoyo en lo que se necesita, aunque sea moral. Y que me gusta el arroz en la sopa.
 
 Soy de la que recuerdas los abrazos de mi abuelo y se deja llevar por la melancolía, pues a veces siento que no he podido terminar de hacer muchas cosas, pero otras recuerdo que en parte soy tan rebelde como él hubiese deseado. Y no estoy hablando de esa rebelde de 14 años, sino de una que ha vivido más pérdidas que, a pesar de todo, se siente incomprendida, hasta por ella misma.
 
Él fue quien me ayudó a superar lo que pasó en Venezuela y me daba rosas para asegurarse que ningún atrevido se hiciera el tonto.
 
Mi abuelo, dejo la vara algo alta, a pesar de las situaciones que mis abuelos vivieron. Jamás se me ha ocurrido decir
 
“¿ve cómo se debe de sentir hacerle daño a alguien?”
 
Y el que diga lo contrario, venga y hablemos a ver, que le pasa por la cabeza.
 
Pero, como mis abuelos, no me hicieron cobarde. La cosa va intendencia a intentar ir mejor, a pesar de lo lento… Pero sí, muy enamorada. Y creo que después de JM, llegó otro que a su vez creo que le gustaba, aunque no era demasiado fuerte su gusto. “paso”, este ser… se creía el galán del colegio y nadie va a negar a la María Inmaculada, que esta señorita era “la muñeca, inteligente y loca” del salón.

Cómo lo describe “La Escritora”, este muchacho no era inteligente como tal era analítico Sí pero no era inteligente. 

***

“Paso”, usted me va a matar, pero lo voy a decir, es que usted hermanó, si se había metido en camisa de once varas. ¿Cómo se le ocurre decirme e ilusionarme, aun sabiendo que en ese entonces yo lo iba a descubrir?, no estaba en mi mejor momento, mi abuelo se había muerto y lo que básicamente me sostenía era la hiperactiva “conquista de este ser”, evidentemente todo sé salió de control, cuando una chica me escribió. 

Quizás ella, ya sabría de mí, además de quien no sabía de mí. Sí, en estos momentos estoy dolida, no se imaginan lo que puede hacer una adolescente a la que le rompen el corazón dos veces.
Por supuesto, ella se enteró y le contó cada cosa de lo que él soñaba conmigo. De su desordenado “gusto por mí”, aunque lastimosamente para él, nunca me tocó, jamás logro hacerlo, y eso que hubo demasiadas oportunidades.

Para los lectores de La Escritora, ya saben quién son, ¿cierto? 
El que juega a serle de lobo, y no logra nada, sale trasquilado.

17 de mayo, 9:20 de la mañana. Obviamente, también hay que saber y ser conscientes de que este hombre se casó con la primera novia, la cual tenía fotos de él en el perfil de Facebook y años más tarde lo vi con su primer bebé, personalmente me afecto, porque estaba por otra ruptura. “La Señora Ruptura”
 
 Y aquí fue donde descubrí que yo no iba a ser para cualquiera, que evidentemente mi abuelo me había metido en la mente algo muy claro: que el yugo desigual no podía ser.
Encima tengo cierto gusto por los artistas, por los músicos, los pintores, los dibujantes, los cantantes y evidentemente los escritores. Por eso creo que también me fijé tanto en este chico. Él iba a la banda estudiantil y tocaba el mismo instrumento de mi papá: el saxofón.
 
Creo que una cosa llevó a la otra y ustedes entenderán, pero bueno, no es mi culpa. Los únicos hombres con los que tenía contacto eran mis primos y mis primos estaban en situaciones diferentes a mí. Por ende, se me daba la oportunidad de conocer. Además, las hormonas de una adolescente eran fuertes. Y como lo dije anteriormente, la muerte y la sensibilidad se encontraban a flor de piel.

Por supuesto, él se dio cuenta, me reclamó y se salió de octavo para meterse al ejército.
Adivinen de dónde salieron el demonio y el ángel… “Sofía, el principio del fin” de JM y Paso. La relación de ambos, se basó en ellos. Y Drew y Moisés, también, de "La Escritora".
 
A mí esta experiencia me daría una de las enseñanzas francas:  

Que el que tiene ganas, tiene paciencia y el que no… se puede ir bien lejos.



sábado, 4 de mayo de 2024

5 – Las desilusiones que gobiernan -Las Manías

Puedes buscarme en una canción de Michael Jackson o de la Totola Momposina, me encontrarás, como la experiencia de un silencio, y amor al rey sin reino, en el comienzo de la vida misma.


En estos días he estado recordando todo lo que ha pasado por mi vida y reconozco que ya no soy católica, estoy cansada de rezarle a muchas estatuas que ni siquiera escuchan lo que les decimos, y obviamente las estatuas no bajaran de donde están colgadas para hacer milagros.

1 de mayo de 2024, día del trabajo y día de preguntarnos ¿Qué no hemos sanado y que nos falta?, ya que mencione un poco de la parte más caótica de mi vida, debo de contar con coherencia en este momento, para tener una idea más “exacta”, de lo que puede pasar cuando no se habla o cuando la autoridad, se pasa de la raya.

Viví en el país vecino, Venezuela, cuando tenía 14 años, durante casi 7 meses, a esa edad en la que uno está más propenso a convertirse en cualquier cosa.

 Como ya lo he dicho “escribir mi vida no ha sido nada fácil, como lo creía”, ya que recordar lo malo no está tan práctico y no da felicidad. Estuve en Venezuela por decisión propia, en ese momento el país no estaba tan mal y mucha gente de este país se había ido contando a la mayoría de mi familia paterna y familia extendida.

 Solamente que el hombre al que le debo mi vida, no cuido de mí, de la pequeña niña que solamente buscaba compasión de su papá y reconocimiento de él, cosa que ahora mismo hace, aunque el daño está hecho.

La historia mediática fue de esta manera:

Para el año anterior me habían realizado una de las cirugías más dolorosas que tuve o quizás ya entendía que no iba a lograr lo que deseaba que era “caminar sin apoyo”, me hicieron una osteotomía de cadera, tengo 3 tornillos de titanio en las dos caderas y unas cicatrices nada bonitas.

Esa cirugía se desprende por así decirlo el momento más rebelde de mi vida. “Me rebelé”, causando más dolor emocional que físico, no permití que me rehabilitaran, me sentí demasiado juzgada, y por así decirlo me aislaron por “no intentarlo más” por las personas que de verdad amaba, todos trataron de “ayudarme”, pero nadie me pregunto ¿Cómo me sentía?, ¿si me dolía?, o cosas por el estilo.

No quiero sonar como una persona que no agradece lo que hicieron por mí, sé que mi mamá, mis abues y mis tíos querían que funcionara, pero como dicen por ahí. “A los gritos no se gana nada y mucho menos a los golpes”, solo hicieron que me dieran una cosa llamada fobia y que me sintiera de una forma humillada, porque nunca cumplí con lo “políticamente correcto”.

Por otro lado, las decisiones y mi actitud no eran las más adecuadas, tenía catorce años y caos emocional horrible, además de una soledad que les aseguro para nada sana.

Pero la mirada de mi mamá y los comentarios de ellos, prácticamente al frente mío, hicieron que me rompiera.  

Jamás, hicieron tanto daño como en ese entonces, la recuperación no se hizo la situación como tal no era la mejor y las notas del colegio no eran las mejores tanto así que estaba perdiendo hasta la sonrisa, llegaba a la casa y me acostaba a dormir y encima, como no podía salir y demás me hacía en los pantalones… era el acto más rebelde.  

 Esta es la primera vez que lo digo en público, quería matarme, no me sentía nada cómoda y de verdad sentía que mis emociones y sentimientos no eran importantes.

Esto era invalidarme, más de lo que se siente estar en la silla de ruedas.  

Aquello dejo una huella increíblemente imborrable de pertenencia:

Aprendamos como Camila: Según uno de los Teóricos de la Teoría de las constelaciones, todas las personas cumplimos un rol en nuestra familia. Es el lugar que nos corresponde según nuestro nacimiento, debemos de cumplir ciertos “paradigmas”, para satisfacer al clan, pues de acuerdo a esto dependerá nuestro vahaje emocional y cíclico en el primer acercamiento de la familia. 

En mi caso: Soy la primera nieta, la sobrina y la primera de hija. Pero nunca dieron ese lugar, además estaban mis dos primos varones que caminaban, que, si hacían, que tenían vidas propias. 

(Bueno, aunque últimamente soy la más estable de los tres)

Continuando:

 ¿Para qué vivir si las otras personas no entendieron mi situación?, si las personas a las que debía de respeto jamás lo hicieron conmigo. Y para el colmo de la misma, mi papá se había ido para Venezuela “a encontrar un futuro mejor” o como yo digo: “salirse por la tangente”  

Sinceramente, nunca quise, desaparecer tanto como en ese momento fue tanto la situación que ya ni siquiera comía ni dormía, me la pasaba llorando día y noche.

No solamente era la riña constante de mi familia, sino también el bullying del colegio y la insistencia nada sana para que contara que era lo que pasaba.

En ese entonces mi madre estaba charlando con mi profe de estadística de Barranquilla… el hombre me caía bien, pero nunca entendió como era estar con una mujer joven con hijos, en aquel tiempo, mamá era una mujer demasiado joven tenía 26 años más o menos y una hija adolescente, además de un niño de seis años que no se encontraba bien.

No la culpo, no tenía las herramientas, ni buenos referentes en quien guiarse. Pero si quiero dejar claro una cosa.

Mi decisión de no tener familia se desprende de eso, el maltrato, “el rol” y la poca disposición, y el manejo de la poca paciencia de ser mamá joven.  

Como último intento para que “recapacitara”, mamá me llevo al psicólogo.   


 Hay un momento en la historia propia que nos cambia y este hecho se podría decir o categorizar como un hecho canónico, en mi caso el hecho canónico fue ir al psicólogo, recuerdo el psicólogo que me atendió: un adulto muy adulto demasiado adulto con lentes.

No me acuerdo de su nombre, pero puedo decir que a raíz decidí convertirme en psicóloga, y ahora que lo pienso al colega le voy a dar las gracias. 

 Aunque digamos que hay un sentimiento fuerte, pues mi método de atender y de dar apoyo es absolutamente distinto, esto se nota evidentemente.

 El psicólogo le dijo a mi mamá que yo debía de irme a Venezuela, con una sola sesión, ahora que lo pienso, el hombre no era muy empático, no deseaba indagar de más y si no mal recuerdo mamá estaba allí, esto claramente me empujo a decirle que si quería ir a donde mi papá…

 Pero saben lo quería, era que mis papás volvieran   a estar juntos, recuerdan cuando les conté que mis padres se separaron, cuando apenas tenía 11 años, ese mismo año que aprendimos sobre la secuela de la meningitis… esos años dieron pie a que mi ideal de familia, se convirtiera en un castillo de naipes que se derrumbó con la primera borrasca de abril.

Pero logre entender que eso no pasaría y de cierta forma, a pesar de todas las marcas e impotencia que he sentido, porque tengo apego ansioso. Les doy gracias, ya que no quisiera que mi mamá estuviera en un ataúd y mi papá en la cárcel.

No sé si les conté qué mi mamá fue golpeada por mi papá durante muchos años y en un punto de la situación yo bloqueé esos recuerdos, pues un niño pequeño trata de sobrevivir con los pocos recursos que tiene.

Mamá tenía 13 años, papá 22, y ¿en qué lugar del mundo se ve esto como aceptable?, en mi realidad actual, si uno de mis hermanos se mete con una niña lo denuncio, y no me importa que la niña este acuerdo o que los papás no le vean nada de malo, está mal desde todos los puntos de vista… en este punto de mi vida no estoy como para aceptar esto, ni que una adulta, muy adulta se meta con ellos, aunque teniendo en cuenta que mis hermanos ya son mayores de edad.

Volviendo con la historia.

No sé por qué mi abuelo Argemiro permitió esto, así verdad, él era un “casque suelto” y punto.

Muchas veces golpeaba y maltrataba a mi mamá delante de mí, muchas veces se metían en el baño y yo escuchaba gritos y gemidos, algunas otras, mamá salía con morados en los brazos y papá mordido. Y llego un momento en el que papá dormía en mi habitación y yo además de mi hermano dormíamos con ella, algunas también, mamá se colocaba fajas y cosas `para que él no le hiciera nada, y así pasaron muchos años, en los que pensé que “todo estaba bien”, pero no, nada estaba bien.   

 Mi cerebro al llegar a la preadolescencia bloqueo todo, pues como lo acabo de contar, no estaba muy bien, mi estado de ánimo al descubrir y “tener que aceptar”, por qué no había de otra, hicieron que de olvidar muchas de las cosas que pasaba en casa, cuando ellos vivían juntos.

Nunca lo entendí hasta ya después de viajar lo empecé a comprender.  

La mayoría de veces las personas que hacemos cualquier arte, tenemos etapas, etapas que definen nuestro desarrollo y la que les contaré en el resto del relato, se podría llamar “la caída y el 24 de diciembre.”

Para poder suplir la poca disposición de mi gente para entenderme como tal decidieron consentirme, como lo he dicho siempre, he sido una mujer demasiado mimada, aunque creo que no fue tanto, solamente querían para algunos verse “como los buenos del paseo”, pues de hecho mi papá estaba buscando que yo me fuera con él porque así se dividiría las responsabilidades… y él tenía ese don hacer que las cosas pasen.


La ley que en ese entonces había, decía que, si los padres compartían la patria potestad de los hijos, las obligaciones se dividían por partes iguales. Mi hermano era menor edad, y yo deseaba irme, además viajaría a otro país, aunque en bus.  La idea y como lo veo yo, aunque nunca me lo dijo era así, yo me fui convencida, de que mi papá me iba a llevar a los mejores médicos y a un buen colegio, que me iba a cuidar y me iba a proteger de todo.

Pero eso no paso.

Para a la semana ver lo que realmente había pasado de lo que realmente pudo hacer que mi química de mi cerebro se transformará otra vez y cayera un poco más en depresión. Les voy a resumir un poco, antes de ir al grano.

Papá llevaba varios años con la mamá de mi hermano menor, el bebé que en ese tiempo tenía más o menos 3 años, era demasiado enfermizo, lloraba mucho. Y una noche de mediados de ese mes de julio. Le dio el arrebato a mi papá de pegarle al niño, la mamá de mi hermano se levantó a impedir que mi le diera más duro. Y a quien resultaron dándole fue a ella.

Obviamente, los gritos, las lágrimas y demás me golpearon a mí en mi cerebro de esa forma, volvieron demasiadas situaciones que ya había pasado con mi mamá, no obstante, la gran diferencia es que la mamá de mi hermano era mayor de edad, y sabe defensa personal, además que vivíamos con un tío y con mi abuelita, además de tía que me había llevado estaba a punto de devolverse conmigo.

Pero yo deseaba quedarme, pues la verdad pensaba que al estar ahí mi papá iba a cambiar, pero no. La situación en general se puso más tensa, pues mío tío defendió mi madrastra, él sabía perfectamente, lo que yo ya había pasado con mis papás cuando vivían juntos y mi abuelita también.

Entonces mi amado padre decidió dejarme al cuidado de mi abuelita y prácticamente toda la responsabilidad a mi tío permanecía encerrada, día y noche no estudié, además de perder sexto. 

Solamente me salvó literalmente un cuaderno que mi papá me había comprado para el inicio de clases.

Y los meses pasaron y yo, me trasformé en una niña muy callada, me volví más silenciosa y había perdido un poco el amor que le tenía a mi papá de cierta manera me amañaba donde mi tía con mis primos éramos muchachos, en el barrio en donde llegaron ellos era bueno, no era el mejor, pero podíamos salir, pataleábamos y hacíamos muchas cosas, porque, aunque las comodidades no sobraban estábamos bien, pero tampoco era un lugar para mí por lo siguiente.


El 24 de diciembre de ese año, abusaron de mí. Y se preguntan en ¿dónde estaba mi papá?, no me acuerdo, pues yo me había ido a dormir, era la madrugada del 25. 

Me encontraba en el cuarto de mis primos, cuando alguien sé a costo a mi lado y comenzó a tocarme la cintura y eso me despertó. Yo traté correrme cuando él la sujetó de una manera tan fuerte, qué bueno fue un tipo de amenaza.  Corrió mis pantalones y "jugo con mis partes", por suerte para mí, enero volvería a casa. Nadie supo lo que paso en ese momento, hasta que paso lo del cuaderno cuando volví de mi infierno personal.

Y les pude contar a mis abuelos.

Nunca vi a mi abuelo tan enojado con mi papá, hasta esa noche.

Nunca, me sentí tan segura como en ese momento. Y otro cambio en mi química se dio, comencé a odiar a mi papá, pues entendía que él hizo todo aquello para absolverse de la responsabilidad.  

Pero eso hizo otra marca, una marca que llevo con mucho orgullo, que es ser feminista, no tanto como ahora, pero sí empecé a entender cada cosa.

 

martes, 23 de abril de 2024

4 -El eterno caminar de ser escritora- Las Manías

 ¡Feliz Día del Libro y el idioma!

 

“El sexo y el arte, se hacen con pasión y dedicación, si no, no se hacen y punto…” palabra de una mujer que ha hecho esto parte de su vida.

Hoy, 19 de abril del 2024, a las 7:55 de la noche, debo de escribir esto, antes de hablar de amor y de ellos, debo de englobar la importancia de la literatura en mí y contarles el maravilloso inicio de esta guachafita. De lo que ya van casi 4 libros, además de muchas palabras en verso.

Ya que vimos que no es lo mismo escribir a los 15 que escribir los 31. 

Esto lo he descubierto últimamente con el paso de los años y la recopilación de las letras, palabras y de las ideas, de los corazones rotos y del insufrible autosabotaje que me hago.  

Me he dado cuenta de que no pienso igual y que gracias, Al Dios de mi madre no lo pienso, pero siento, cierta sinergia con ella.

Con aquella adolescente que quería casarse antes de los 30.

La entiendo. Aunque a veces sencillamente quisiera acabar con ella, a veces la siento tan acoplada a mí que me preocupa.

Cómo lo dije en el capítulo anterior llevó la mayor parte de mi vida escribiendo y que fue la causa primordial para decidirme darme a conocer ahorita más abajo lo veremos

 Decirle que por ahí no iba la cosa y que el ser por quien creíamos sentir todo, no era el hombre porque caeríamos en una depresión constante, pero que esas historias me darían la paz para escribir estas líneas. 




No es difícil justificar el drama, pues como siempre lo he dicho vivir encerrado en tu cuerpo, por decisión propia no es fácil, pero tampoco es la mejor opción y estoy aquí tratando, de aceptar.  Todo lo que me ha pasado escribiendo esto por si alguien lo quiere leer y convertirlo en una historia de ficción, pensándolo bien, ya tenemos a “la escritora” que no soy yo, pero que sí soy yo es un enredo bien contado. 

Alana Marco ha sido mi alter ego, en los últimos años y recuerdo que fue creada en una borrachera tomándome una botella de aguardiente que la comencé a escribir, y aquí vamos a hablar un poco de una de las razones por las cuales me decidí a escribir “La Escritora.”

Pero vamos, por orden de creación, ya que Alana fue creada en 29 de diciembre de hace 8 años.

Comenzaremos con la verdadera Diosa, Sophia de Nazaret. Esta señorita se hacía presente en mi cabeza, ella surgió como si fuera una Princesa Guerrera en la bebé que tenía Yesos y como lo dije en el capítulo anterior. Mi abuelo fue de cierta forma el “cocreador de la idea”.

La chica es la unión de varias cosas, entre ellas Sailor Moon y la Xena la princesa Guerrera, una señorita que era una princesa, que amaba a sus amigas, y que le importaba cero lo que su papá dijera, aunque fuese dios…, pero que también tendría sus batallas para alcanzar su propia libertad.

Y, de hecho, todas mis protagonistas buscan lo mismo, pero cada una a su forma y contexto. Mucho antes que mi abuelito se fuera de mi lado a mis 17 años, cuando la verdad y la inocencia, se unieron para hacer de una niña de 9 años entre sus juegos de infancia, la chica creará, a partir de eso, una historia, su primera historia. 

Y entre más escribo, me doy cuenta de que la deconstrucción cada vez duele menos. Que la religión es una elección y que Sophia de Nazaret, es más que un personaje, es mi creencia y lo que, como me concibo en el mundo, una mujer creadora.

23 de abril del 2024, 10:14 de la mañana, yo sigo pensando en Sophia y en su interpretación, si ella fue mi primera novela, hija, mi primer gran amor literario. Pero hubo algo un punto de quiebre, cuando recién hice mi primera lectura pública o mejor dicho cuando alguien lo hace por ti. Tenía recién cumplidos 15 años y trataba de luchar para que me fuera bien matemáticas y en castellano, mi letra no es bonita y no soy buena con los números, además recién había vuelto de Venezuela y estaba repitiendo sexto de bachiller o primer año de secundaria, había abandonado a mi grupo de amigas y lo que estaba de moda era “Somos Tú y yo y RBD”.

Obviamente, existe el primer amor en esa época, el chico era uno de los buenos amigos de mi primo Juan, el mencionado en cuestión era alguien muy lindo conmigo y sé que había una atracción mutua y más cuando eres adolescente y en mi caso no tenía mucho contacto con otros, además no había muchas redes sociales como tal, antes de irme para el país vecino, como acto de rebeldía. Mi primo, el chico en cuestión, además mis amigas de ese entonces, me hicieron una clase de despedida, bastante “fálica y sexual”.

Volviendo con lo importante se me ocurrió, Sofía era una tarde lluviosa de sábado de agosto, en la cual caía granizo y otras cosas más, en Risaralda Caldas, en donde mi vida ha pasado como el agua y donde el café de mi abuela es básicamente mi vida entera, recuerdo en mi cabeza que en ese momento, mi abuelo no se había ido de mi lado y que ya me acontecía que en ese momento lo que era ser escritora, pues la primera estructuración de “Sofía el principio del fin”, después de regresar de Venezuela, me encontré que el chico del que estaba enamorada se había convertido en el novio de mi mejor amiga, eso me hizo entender qué no iba a ser fácil eso del amor para mí, que a pesar de qué J.M., pues el primer chico del que me enamoré no iba a ser el único y menos mal… Aquí va un poco de la historia:

Este chico, me encantaba, era serio y también me hacía reír. Me encantaba estar con él, eso, afecto mucho más mi química, pues pensaba que me había mirado más allá de la silla de ruedas, pero fue tan así, eso lo descubrí, cuando volví de Venezuela. Y ¡oh sorpresa!, mi diario, el que había escrito con tanto esmero durante 7 meses, en donde había escrito todo lo que sentía por él y en donde escribí los momentos más oscuros, bueno, sin saber que vendría muchísimos peores, iba a ser leído por las chicas que supuestamente eran mis “amigas.”

Según lo que yo tengo entendido era que, en séptimo, en donde estudiaban esas niñas y el muchacho, debían de llevar una lectura para compartir en el salón. ¡Ah! Y se me olvidaba, en el mismo salón también estaba otro loco, a ese lo vamos a mencionar más tardecito.   

Recuerdo perfectamente a las chicas que tomaron el libro o el cuaderno sin pasta, pues opte por escribir para salir de la depresión y de las cosas que se me hacían ilusión, pero de algo estaba segura de que sería escritora costara lo que costara y fue por ello que les preste mi cuaderno a ellas, porque supuse que lo iban a leer para ellas, porque siempre he tenido la teoría de que uno debe compartir; sus pensamientos, sus ideas y sin miedo a nada se los di, pero no sabía que la profe que me iba a incentivar mi literatura en medio de un caos emocional y hormonal.


Mi gran error fue confiar en que lo interpretaría bien, en el que él iba a tener la suficiente madurez y que no me iba a doler, él apenas era un adolescente también. Quizás fue emocionalidad que a veces me hace meter la pata, y pensé que él quería estar conmigo, pero no fue así, pues lo había metido en problemas con la que en ese entonces era mi mejor amiga, que sabía lo que sentía por él, llevaba algún tiempo estando juntos, y yo no lo sabía.

 Ellas lo leyeron delante de la profesora de castellano y él no volvió hablarme después de los años, tuvieron que pasar muchísimos años y yo tuve que estar comprometida, tuve que haberme ido a vivir a otra ciudad y tuve que aceptar, que él fue la cuestión de dónde surgió Sofía el principio al fin. Bueno, él y otro.

3:13 p.m. y fue esa profesora quien me dio el empuje para continuar con esto y amarlo como se ama a la buena locura:

“Usted tiene madera para ser escritora”, eso me dio las alas para ser lo que soy ahora, una escritora, que aunque con miles de cosas, ama hacerlo.

Cuando eres escritor y aprendes que todos los días la inspiración es diferente, y aún más cuando observas todo lo que evolucionaste o solo miras las cosas que alguna vez usaste para traerte hasta aquí, para darle final a una historia o tratar de buscar maneras de hacerte presente. Es allí dónde te ves viviendo y sintiendo, más de lo que alguna vez esperaste.

  Aceptarás y serás libre, Amarás la locura, adquirida y a mí en la vida el único que me ha amado es la literatura que sé escribir en la piel y en alma con fuego, dejándome hablar con un gran soborno a la promiscuidad que no tengo, pues como se debe de suponer, mis protagonistas no son muy santas, ni santos, todos tienen un lado oscuro y remilgado, que a veces raya de una manera taciturna a lo sano.

La discapacidad no te hace lo que eres, lo que te hace ser es la capacidad de ser un soñador, sin fuerza o con fuerza. La voluntad y la disciplina hacen que todo de alguna manera valga la pena. Y en sí: ser escritor es la capacidad de entender las letras y entender la vida por medio de ellas. La vida.

 Ser lector, es tener la necesidad de leer, encontrar quien empatice por medio de lo que se escribe.  No es fácil escribir para un público donde la mayoría de los casos Lee misoginia y nada de tramas, mi manera de llevar una buena trama es hacerlo con toda la determinación de que los lectores se sentirán al descubrir todo, por ende las tramas complicadas en mi situación.  Es muy complicado escribir una novela tranquila, a mí me gusta escribir sobre dramas, a mí me gusta tener ese reflejo de mi vida, cada uno de los personajes, por eso qué lastimosamente no tengo tan buenos números en las publicaciones que tengo y Por ende estoy escribiendo esto, ya que es importante.

Ya perdoné, porque entendí que éramos un par de niños, por otro lado, jamás pude recuperar ese diario, no sé en donde puede estar, lo único de lo que puedo estar segura, es que amo ese inicio, por el hecho de que pude después desenvolverme en rol que llevo despeñando todo este tiempo, ahora bien J.M. Somos conocidos, personas que se quedaron con el recuerdo de la otra y eso está bien. 

viernes, 12 de abril de 2024

2- Del amor a los padres y las realidades de una vida -Las Manías

Antes de comenzar con la lectura, entiende que este texto es mi propia realidad, de una forma, legible y entretenida. 


2— Del amor a los padres y las realidades de una vida

“Se dice el Santo, no el pecado” y aquí estoy yo, tratando de tratar de jugar con esta vida… tan de locura. Y es que cada vez que veo como son mis raíces, de existencia, recuerdo porque, aunque desee tener hijos, no los tengo. 

Son 7 y 40 de la noche, 11 de noviembre del 2023, y estoy analizando desde el punto único de sanar de a las personas y sobre todo a mis padres, cada vez que hablo de ellos dos, la claridad se me hace más estable con la madurez, las posibilidades, de lo liviano se hacen inmensamente fervientes y las consecuencias las estoy entiendo como el amor que el “principito, aprendió de su rosa”

 Mis padres han sido de cierta manera importante en cada uno de mis procesos, a pesar de todo, y al estar escribiendo esto, me doy cuenta de que siempre seré la consentida de mi padre y de mi madre, su mayor orgullo y escalón de vida. 

Mis papás y yo, somos diferentes, muy diferentes, pues yo los tuve a ellos y siempre he sido su princesa, su niña que a veces es malcriada, pero también su motor de vida, su forma de existir y su camino hacia muchas cosas. Y no estoy hablando del narciso, entiendo que no vale la pena hablar de esa situación, tan ególatra, solo que así me lo han hecho sentir toda la vida.

En el transcurso de la vida, nos damos cuenta de que los hijos somos, en muchos de los casos, los verdugos de lo que uno no entiende. Cuando era menor de edad, no puedo decir que “era pequeña”, pues no crecí mucho. Con mi papá y mamá se siente diferente, pues ambos tuvieron vidas totalmente distintas y eso en definitiva se nota en mí y en lo que estoy tratando de hacer con el tiempo, y aún más con este libro.

Hace no mucho, comencé un proceso de limpiarme y de entender las circunstancias de la vida, antes siendo un tanto dura con él y estando ciega del dolor, “papá me abandono”, pero con el paso de los años he aprendido a lidiar con ese sentimiento extraño y limpiarme las heridas del ala rota, que no funciona para mucho, nunca entendí la razón de dejarme a la merced del dolor y la incapacidad de hablar de sus propios sentimientos de lo que sucedió por culpa de otros, en este caso de la política.

Por otro lado, de mi madre una belleza, inteligente, pero con mucha más libertad de la que debería tener, una niña en esa época y una familia un tanto disfuncional. Bueno, aunque por ambas partes no se puede hacer caldo.

Una de las razones que ustedes saber cuál es: la violencia y la política, que uno en este país, no puede hablar de la una, sin la otra.

La política de la misma mierda mató a mi abuelo Paterno, dejándolo a él como “figurita paterna”. Le digo figurita porque tenía 12 años, era el hijo mayor, o sea que debía, realmente no debía, sino que le impusieron hacerse cargo de sí mismo y sus hermanos, que son 6. De acuerdo con lo que mi papá y abuelita, me han contado, mataron al abuelo frente a la casa, un día de mercado, un sábado que no era fácil de olvidar, además también contando que mi abuela no es muy afectiva, le hace un poco complicado… Ya que el abuelo tampoco era una buena figura a seguir.

La verdad siempre he sido la consentida de mi abuelita y eso me ha costado, tanto. A veces todavía me ve como su niña, como la niña a la que ella cuidaba y la malcriaba, ahora esa niña es medio atea y demasiado loca.

La violencia y la política en mi país de alguna manera me marco distinta la vida, ya sea porque la corrupción de este país me toque indirecta o directamente o porque las “políticas públicas son un mal chiste, putamente mal contado.”

 Por esa razón trato de ir en contra de los extremos políticos, ni siquiera puedo ser del centro, que sigue siendo una fantasía con unicornios y mucha mermelada. Me considero así misma como alguien sin partido político y religión, además no se me da ser tan hipócrita, al saber que Alma Profana existe.

Pero continuando con mi relato, después de que mis papás se separaran de una manera definitiva y turbia con dos menores de edad de por medio, me sentí realmente abandonada por mi papá, es que a veces me sentía tan culpable como un niño que rompe una porcelana antigua, sentí que el mundo se desmoronaba y yo no sabía el porqué de aquella dolorosa decisión —o bueno si sabía—, pero era tan inocente que no entendía lo que era llevar una relación con mi papá.

Pensé muchas veces, que era porque no caminaba o que deseaban que yo fuera otra Camila, que hiciera otras cosas-como las otras niñas normales—, pues teniendo en cuenta, que mi papá es músico estoy muy segura que le hubiera encantado que yo también lo fuera… también pensaba que él hubiese preferido un niño.  La mayoría de los hombres, subconscientemente, desean prolongar sus genes y, pues y, yo soy de todo menos hombre.  Continuando con el relato vago de mi vida, les vuelvo a poner en mi contexto… En el año del 93, en un hospital de un municipio de Caldas, una niña de 14 años, daba luz a una bebé, que un mes después moriría y reviviría convertida en la mujer que les está escribiendo estas líneas. Creo que me entienden.

Mi madre tuvo por varias razones un embarazo de alto riesgo, primero por la época, hace 27 años casi 28 —ahora 30, 31—, la salud en una madre gestante y más en esa edad no era como demasiado importante, mi padre tuvo muchos problemas de drogas, que fue dejando por convicción propia, pero en ese entonces no iba a ser la ocasión de abandonarlas, como lo dije anteriormente a mi papá y a mi abuela, les toco convertirse en “los machos de la casa”, mientras mis tías mayores trataban de ayudar en la casa, cuidando a los demás hermanos más pequeños. 

Podrán imaginar lo doloroso que fue para ellos crecer sin una figura paterna, aunque el hombre en cuestión no era muy honorable que digamos.

Entonces entre la música, las responsabilidades que se le avecinaba no podían saber qué hacer con su vida, lastimosamente esas acciones me lastimaron de una manera increíble.

Mi papá, la verdad es una víctima más que sin saberlo o —sabiéndolo poco—, me dejó algunas heridas emocionales, que me harían cometer todos los errores de una mujer “normal”, dejándome más claro que el agua, la situación tan bochornosa, de saberlo ser un abusador de una niña.

Años más tarde, dos años más después de la cirugía de la mano, comenzaron con las piernas y si sé que a muchas personas les han hecho más cortes y cambiado sus tendones y demás, pero ustedes no se alcanzan a imaginar lo difícil y triste que es tener que mostrar en silencio esa fortaleza a la edad 5-6 años. 

 Sin saberlo allí aprendí sobre el querer y no poder o el amar y no poder estar, el de No poder rendirse, porque no está bien, porque lo debes-a la sociedad y a la teletón, pero aún más cercano a tu familia - y si te rindes la capacidad de recibir, sé irá para el carajo, de cierta manera era entender, que no podía apagarme y dejar ir la existencia como tal.

Pero con los años he entendido que no le debo nada a nadie y he hecho lo que he podido, con lo que tengo, para algunos mucho, para otros nada. Para mí, para esta camila de 31 años, ha sido lo suficiente, aunque a veces lo dudo, por la misma realidad. 

Mis años de infancia fueron solitarios, y a pesar de tener a mis primos ellos tenían cosas por hacer, mientras bueno, yo iba al médico y luchaba contra algo que no pedí y no pido aún, después de tantos años, tanta angustia y tanta cosa atorada en el alma, descubrí que la soledad era una buena amiga y que el tiempo pasado con ella, me iba a dar a un tanto de tranquilidad y de propiedad ante tanta cosa, en el mundo. 

Aquí es donde viene la calada de una vida, pues a pesar de estar sola, me encontraba casi siempre en mi habitación, subida en la cama, con mis peluches que con el tiempo se fueron resumiendo a la cuantía de libros leídos, del vino o el aguardiente tomado y la necesidad sexual, además de una inexplicable necesidad de libertad. Volviendo al tema, ¿Desde cuándo supe que la triste no da espera?, ¿desde cuándo la vida me dio a entender que la propiedad de un suspiro no es más que la perdida de oxígeno?, en el momento en que vi a mis abuelitos y a mi mamá llorar mientras ardía de fiebre y no podía dormir, por la incomodidad, por el dolor y la maldita frustración que no entendía, hasta ya convertirme en alguien muy consciente, el dolor de la perdida de la movilidad y las crisis de no poder dormir bien.

Recuerdo que mi pequeño cerebro desvariaba y me hacía llorar a gritos, tuve yesos, unas veces con palos atravesados, otras veces en una pierna, otras al tiempo. Aunque siempre he tenido fuerza en las manos, no podía gatear. Es como estar encerrada en mi propio cuerpo, en un cuerpo que tenía yagas, moretones y era intoxicado con diversas toxinas para “controlar mis movimientos”. Mi maravilloso cerebro no funciona bien, pues siempre me fijo en tipos con  inteligencia y un poco de elocuencia. Pero es lo que tengo y aquí estamos.

Además de las pastillas, inyecciones junto a una autocompasión innecesaria la cual de vez en mes se mete en el útero, la calamidad de tener una tortura constante no se iba a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, es más los viajes a centros médicos y a reuniones con religiosas, me dieron a entender que ni el Dios de mi mami, me iba a levantar de la silla de ruedas, si es que esa es mi versión de los hechos.

Recuerdo también las terapias, las fisioterapias, que de cierta manera deberían ser parte de mi rutina escuálida y de mentora, pero no es lo misma, pues bien, necesito tener un buen estado físico, pero no deseo recordarme que no podré, salir corriendo y salvarme el pellejo.

Para tener en claro que la sucesión de hechos en la parte que viene no puede ser camuflada en un cuento de hadas, ni en una película latina, de esas que uno, no sabe si admirar o mandar a la puta mierda, y ya sabiendo que tenemos de dónde vengo, y quien medio soy, podemos dar la razón primaria de convertirme en esto, en una mujer pensante, aunque me hubiera podido quedar en la miseria de no pensar en la pregunta ¿qué es la existencia? 

Y así vivir más satisfecha con la vida, no buscar necesidad e innecesarias, ni escurrir el nicho de la conciencia, pero aquí es donde una de las tantas razones para ser, ya que tenemos el mismo derecho de ser escuchados y el deber de escuchar no solo porque tengamos un problema con nosotros mismos o con los demás. Nunca deberíamos fingir que lo que sentimos esto sería oprimir el alma y seguir con las discrepancias de un corazón partido.

Debería escribirles a muchas personas de esta sociedad, dándoles algo de qué hablar y gritarles a esos oídos sordos que no es así como se gana el cielo, porque el cielo o “el paraíso” están en la belleza de las cosas y más que todo en la naturaleza.


 








Cuento: Frenesí