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martes, 31 de diciembre de 2024

prologo, Las manias

En estas últimas palabras reafirmo lo fuerte y lo libre que soy. 

Si llegaste hasta el capítulo doce, es porque realmente te gusta el chisme o solo necesitabas encontrar un motivo para seguir. No sé mi mamá dice que a veces con solamente conocer puedes hacer cosas por los otros.

Te digo que no es fácil tomar decisiones en las cuales tienes una presión, una presión que estimula a decir la verdad.  Si terminaste las manías conmigo a la medida que estuve escribiendo el texto y colocándolo en mi blog, te lo agradezco infinitamente por seguir aquí si me conocías ya de otras novelas y por la poesía también. 

Sí lo hacías cuando veía mis ojos en cada foto y cada video que subo. Constantemente te lo agradezco, pero más allá de un agradecimiento, es una venía a conocerse a uno mismo.

 Esto también más que una carta que un final. Les cuento algo: cuando estaba escribiendo esta cosa llamada biografía, me tomó muchos años interactuar con el personaje que estaba escrito en los borradores que tenía. Fue introducirse a los miedos y a la verdad de que las palabras nos llevan.  

 Aunque fuese la misma persona, es difícil mirarse y analizar las heridas, las cortadas, lo salado y los “no” nos han dado aquella, es la constante de una vida batallada y aún sigue batallando, comprendiendo igual que no es culpa mía ni de la sociedad, al fin y al cabo…  Yo estoy aquí ya respirando y respiro porque tengo que respirar y entendiendo también que quizás mi síndrome premenstrual está hablando por mí, por cosas de la vida es así.

Escribiré este prólogo de una forma que no dé más delirios y más fuertes pisones en la conciencia colectiva; es lo que me hace ser escritora. Soy una escritora que ha llevado su vida a un extremo que no se cansa y no se cansa.

No porque no pueda descansar, sino que ya no sabe cómo descansar. Son las 10:47 de la noche del 30 de diciembre de 2024. Esta carta la escribo escuchando música internamente, recordando con amor y con decisión a la gente que está, a la gente que todavía me espera afuera y a la gente que por una u otra razón no quiso quedarse.

Y si en algún momento lees esto, amor mío, te diré gracias porque fuiste tú, como siempre, impulsando que yo fuera la rebelde de la inmaculada concepción de la rebeldía pura, porque mi razón de ser es esta: ser indomable, porque ya estoy viendo la vida como una obra loca que, por otra cosa, aunque me veas pasar por la calle, sé que me ves como yo lo hago.

Mientras que escribía esto pensé y reflexioné que quizás el amor no era para mí como tal. ¿Pero qué es el amor? Es la constancia de seguir sin evitar nada, es la seguridad y la decisión que se muestra en cada uno de nosotros.

En el de ser una mujer normal, aunque realmente normal no tenga absolutamente nada; de hecho, esa es mi pelea constante conmigo misma: tratar de volverme lo más normal posible y no caer en cuenta de que, aunque quisiera, nunca sería así.

No quiero decir que buscar la normalidad del ser sea en vano.

Al contrario, creo que cada una de nosotras va encontrándose en cada instante, cada segundo ese algo que se nos vuelve parte de nosotras.

Por ende, el amor como tal es lo que nos mueve. Como lo leíamos en los capítulos anteriores, antes del prólogo y la sinopsis, puedo decir que el amor, la libertad y la pasión son el centro de mi vida; sin ninguna de estas tres no sería la escritora que ustedes conocen, no sería lo que soy, cerca de mí, vivir apasionada de la vida, vivir cada instante del amor más profundo. Y aunque a veces duela, a veces uno quiera desistir de la misma existencia, es lo que somos, es lo que estamos hechos en este mundo loco. 

 Por eso cada vez que muchas personas me preguntan, “¿qué estoy haciendo?”, respondo: Estoy conquistando el mundo y ni siquiera lo esté conquistando; solamente hago referencia contestando lo mismo analizando y proyectando cosas que realmente son las que son para mí, porque mi realidad.

Conquistarse a sí misma.

Es ser totalmente distinta a las personas que caminan o a las personas que no ven o a las personas que no hablan o a las personas que se mueven de otra forma. Todas son realidades válidas, pero la mía es mi validación; es lo más importante y para eso he trabajado muchos años para darme mi validación propia y aceptarme, en un mundo en el que siempre nos dicen que tienes que seguir aquel, que tienes que ser como este…

Y por eso digo: no me pongan como referente porque mi vida es totalmente distinta a las vidas de los demás.

Les digo que quiero convertir esto en un libro, entonces posiblemente lo haga y tú vas a decir:pero esta mujer está muy loca… . Y de eso se trata la misma vida y la locura en fucsia, la locura en las ruedas en la psicología, porque como lo podemos juntar también en psicología me piden eso y eso es lo más bonito de todo: ser capaz de volar e interactuar con uno mismo y esperar que de alguna otra forma esta nota llegue a lo más profundo de las otras notas de las vidas propias.

¡Gracias por leer!

martes, 22 de octubre de 2024

Momentos: El dolor de una partida

El dolor de una partida

Te recuerdo en cada paso de mi vida, aunque ya no estés a mi lado.

19 años antes…

Guill Spada era un hombre vestido de traje azul eléctrico. Se encontraba con un nudo en la garganta, pues no podía creer lo que ella le hacía sentir con esa mirada inocente, con el toque de sus manos y con una voz llena de curiosidad… La había perdido sin darse cuenta. La había perdido en un descuido y eso lo condenaría para siempre.

Con apenas 31 años ya era padre viudo y dueño de una de las más grandes fábricas de pianos en el mundo… Aunque todos sus negocios eran una fachada, le gustaba pensar que en algún momento se iba a convertir en su negocio real. Amaría cumplirle ese sueño a su difunta esposa, aunque en ese momento estaba muerta en ese cajón a su lado, siempre desearía contemplar esa posibilidad, en el recordar que en algún momento ella trató de ser una fuente de luz en su camino.

El hombre viudo era demasiado confiado y benévolo para sufrir tan inaudita pérdida, pero había algo malo en él, pagar las cuentas de sus antepasados.

Spada se apegaba con mucha facilidad a las personas que lo trataban bien, y para acabar de completar en el velatorio había varias fotos de ella y él, junto a la música que tanto adoraba entre el sonido que se encontraba, desde melodías clásicas hasta los sonidos de moda… La memoria le jugaba sucio.

¿Es que no podía morir ya? No podía seguirla en su ataúd, ¿verdad? No necesitaba estar ahí sin quien le regalaba amor a manos llenas; siempre fue la explosiva de los dos la que condicionaba las fiestas; la chispa de su hogar era una luz de la cual él se había obsesionado desde muy joven.

Ahora recuerda cuando la conoció, siguiéndola por todos lados, pues con su música hacía que los dolores del alma desaparecieran y se hicieran polvo. Aquel recuerdo hacía añicos al anfitrión.

Recordando que, por esas cosas de las probabilidades, le pudo confesar que la amaba y allí consiguió la gran oportunidad de poder cortejarla de tal forma que sus padres solamente tuvieron que aceptar que era él su futuro esposo, aunque había una amenaza explícita en los ojos del joven amo.

***

Beatriz Faciloni se había casado con Guill Spada, cuando apenas eran unos adolescentes, con el permiso de los padres de ambos; él con 16 años y ella con tan solo 15 años. Él era heredero de uno de los clanes de la mafia italiana, que se instauraron 30 años atrás en la ciudad de Amaranto, una isla pequeña demasiado opulenta para ser vecina de Colombia, pero pensándolo bien, tenía sentido que fuese rica, pues sus "dueños" eran personas con un poder enorme, tanto que llegaba hasta el país cafetero, como el Oriente del mundo...

Guill fue instruido por el primero en romper la tradición familiar. Daniel Salerno Hoyos.

En ese momento, el joven señor Amo Spada solamente era un niño cuando tomó por primera vez un arma para defender los límites entre las familias.

En Amaranto todas las personas tenían ese conocimiento, que, para bien o para mal, era conocimiento. La organización S, las tres familias que habían colonizado la isla y que tenían un orden para todo; aunque habían sido cuatro, durante años la última desapareció por romper las reglas de la organización.

Guill Spada era un heredero de una de estas familias.

Por el lado de la joven Beatriz, que siempre obedeció todo lo que sus padres le habían dictado en su vida desde muy chica. Le inculcaron el amor al arte y más al piano. Se había convertido en una pianista profesional sin ella quererlo del todo y, aunque no lo quisiese admitir, la adolescente era constantemente usada para causar buena impresión.

Beatriz solamente hacía lo que sus padres le ordenaban, pues ella era la única que proveía a su familia.

Guill se enamoró de ella a primera vista en uno de los tantos conciertos de la joven… El hombre lo recuerda con pasión y amor. Mientras sus ojos y su corazón se parten en dos, mirando por medio de aquel vidrio a su amada.

***

Era tanta la pasión del joven Spada hacia Beatriz que le mandaba ramos de tulipanes de color naranja; la cortejaba a vista de todos, sin siquiera brindar explicación; era un conquistador nato… Sabía que era todavía muy joven, pero cuando tuviera la posibilidad sería su esposa. No obstante, lo único que le preocupaba verdaderamente era que Guill tenía reconocimiento por dos cosas, por ser el heredero de su familia y tener muchas fachadas para encubrir sus negocios nada bien vistos; contrariamente, ya se había fijado en ella que era una simple música.

—No entiendo. Si le gustó tanto, debería mostrarse —sonrió, hablándose a sí misma en el camerino privado, vistiendo ropa menos elegante, para salir desapercibida del lugar.

Y si definitivamente le gustaba aquel "admirador secreto", que no era tan secreto como hubiese querido ser. Sabía que la seguía alguien con las manos manchadas de sangre, pero no le importaba de dónde viniese su fortuna. La consentía, sin saberlo, y se estaba enamorando. Guill se notaba que era un hombre de más o menos unos 30 años, bueno, eso pensaba ella. Por otro lado, se sentía atrapada en los dictámenes de su familia y eso le agotaba de una manera nada buena.

—Si crees que me das miedo, no deberías pensarlo mucho, yo también te quiero conocer—, se hablaba con sinceridad y una curiosidad que hacía brillar sus ojos. Un brillo juvenil que demarcaba la más pura necesidad de libertad.

Después de cambiarse para salir a su casa, buscando con sus ojos a sus padres, quienes debieron de estar en la puerta del camerino durante todo el tiempo, pero en esta ocasión no fue así; por el contrario, uno de los guardaespaldas de aquel joven la estaba esperando; lo reconocía porque era el acompañante más cercano de su pretendiente; se notaba que también conocía de la música, pues aplaudía con fervor; también recordaba a una chica no tan joven que el señor Spada.

—Señorita Beatriz, el joven amo, la espera. —La joven pianista miró al gran hombre en silencio, con un poco de temor. Lo había manifestado como solo el pensamiento. Se miraba las manos, un poco nerviosa, pero encantada. —No se preocupe, sus padres saben que irá con el joven amo a cenar. Sígame, por favor.

Lo que realmente había pasado era que su padre le había vendido una "cita" con su hija. El joven Guill, sin pensarlo dos veces, le compró, aunque en el fondo hubiese querido destripar a ese disque "padre".

La verdad es que ella no estaba segura de ir tras él; podría haber dado la vuelta y negarse, pues lo poco que sabía es que de pronto le harían daño o la secuestrarían y pues eso era lo que menos quería dañar o causarles dolor a sus padres, que, bien o mal, le habían dado todo.

Cuando estuvo en la acera, se encontró con un hermoso auto de color negro, con vidrios también oscuros entonces el guardaespaldas abrió la puerta y ella entró algo confiada. Se apresuró a entrar… Solo tenía curiosidad; necesitaba de verdad saber quién era el admirador que la llenaba de chocolate y de flores y que siempre pagaba las entradas más caras de sus conciertos. Debía de agradecerle personalmente porque con ese dinero se iba a liberar de sus padres para siempre; los amaba mucho, pero eran demasiado estrictos y la castigaban físicamente; además, después de esto, decidió no volver a confiar en ellos.

***

Pero las cosas no son como uno quiere a veces, y la vida siempre trae cosas buenas y nuevas, aunque sean raras, y a su llegada rompen todo lo normal.

—Buenas noches, señorita Beatriz. —La voz que la saludó le dejó congelada. Era profunda y encantadora, y al acomodarse en el auto, pudo notar un hombre como una mirada hecha fuerza y deseo, una mirada joven igual a la de ella, pero con un mundo nuevo que era encantador a simple vista.

—Buenas noches —saludo, un poco nerviosa. Sus ojos grises le miraban incrédula. Pensaba que el joven Amo Guill era un adulto, no un adolescente de su misma edad. Y que tendría que hacer cosas que no quería —solo quería agradecerle por las flores y por la oportunidad de conocerlo —estaba tratando de ser lo más cordial y respetuosa de todas las mujeres, una dama en todo el sentido de la palabra cuando escuchó el auto en movimiento—. Señor Spada ¿puedo saber qué desea de mí?

—Si te preguntas qué te voy a hacer, si te voy a secuestrar y te voy a matar, no lo haré —era directo y eso le agradaba mucho a la joven—. Solo que en algún momento deseo que seas mi esposa.

Entonces ella lo supo; no tendría escapatoria jamás, y tendría que explicar mucho y que lo iba a amar desde ese instante. —¿Qué tengo que hacer para que seas mi esposa?

Esa pregunta hizo que el corazón de la chica palpitara, arrojándose a los brazos del que iba a hacer el amor de su vida: —Dame libertad y seré tuya.

***

Volviendo en sí, mientras la música sonaba alegre, tratando de aparentar que todo iba a estar bien, el silencio entre la gente era el detonante para que la tristeza llegara a su alma, aún más dolorosamente, sin contar, por supuesto, que no sabía nada de bebés; sin embargo, estaba dispuesto a aprender todo lo necesario para cuidarlo. Amaba a ese pequeño porque era igualito a su amada esposa. A pesar de que amaba a su hijo, sentía que ese niño era el culpable de haber perdido su esposa. Ahora el pequeño debía de vivir con sus padres por un tiempo en la casa grande, pues no podía llevarlo sin alguien que cuidara del apartamento en la costa.

Pero la muerte de Bea había sido algo extraña; ella era una mujer vigorosa en todo el tiempo que habían estado juntos. Jamás se habían enfermado solamente con los síntomas del embarazo, lo normal; sencillamente era extraño entender las causas de su muerte tan repentina.

Lo más extraño de todo el asunto es que los padres de ella no hubieran aparecido en el velorio. En aquella circunstancia, tan devastadora para todos como punto de inicio, esto le daba muy mala espina a ¿quien en su sano juicio dejaría a morir en paz a su hija y no estaría ahí para ella?

Recordando que la noche anterior a su muerte, ella había recibido una caja de chocolate, pero nunca le prestó atención cuando ella cayó enferma… En ese momento estuvo en shock, recordando y repasando los momentos, instantes y segundos antes del incidente. Debió ser alguien que conociera la oscuridad en su alma.

Sin duda alguna, ellos habían matado a su propia hija, por codicia, por poder o ¿por qué?, ¿eran ellos?, después de no seguir pagando las cuentas de los bancos. Pues la mujer advirtió que se retiraría de la música por un tiempo. ¿Será que ellos fueron? Tendría que averiguarlo y encargarse el mismo… Sí podrían ser muy abuelos de su hijo, pero tal parece que ni eso les importaba.

***

Ahora tenía que aguantar a la gente, preguntando cosas que no deseaba responder, lo que, sí deseaba, era marcharse y abrazarse en la tina, dejando a toda la elite de la ciudad tirada, aunque sorprendida. Sin darse cuenta, estaba apretando los puños; ya no deseaba estar ahí.

Y sus padres lo sabían; Abigaíl se acercaba rápidamente, para decirle que, si necesitaba irse de allí, ellos se encargarían de todo, que fuera descansar; lo necesitaba.

Pero se detuvo, pues vio a una linda jovencita de vestido lila, algo vaporoso para los días de otoño en la ciudad de Amaranto, cerca de su hijo. La madre de Guill ya miraba los problemas futuros.

De inmediato, la señora caminó aún más lento para vigilar la situación. Sabía que Salerno estaría allí; ella esperaba a Daniel, no a una niña que resulta ser la deshonra de esa familia.

El tiempo pasó rápido, para él, y en segundo la conexión entre Lucía y Guill se hizo evidente, haciendo que las cosas fueran más difíciles de procesar, aún más al entender que las consecuencias de ver a la chica como mujer iban a ser peores para cualquier hombre que se atreviera a mirarla…

Las organizaciones siempre se dividían por reglas y familias y es porque existían las reglas tan antiguas como la procedencia. 

 

martes, 15 de octubre de 2024

Momentos: Advertencia y Sinopsis

 Holi ¿cómo están?

 Espero que estés muy bien este apartado encontrarán la novela “Momentos”. Al fin. Claro, ya casi termino de escribir el último capítulo de “las Manías”

Advertencia:

Te doy la bienvenida a esta nueva historia, te cuento. La novela es larga y trataré de subirla dos veces a la semana.

Tiene escenas explícitas, lenguaje obsceno y abusos, sangre, peleas y demás cositas… Un matrimonio arreglado.

Todo lo escrito aquí es ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Esta novela hace parte de una Saga, como Luna en Llamas, esta se encuentra en Wattpad.

(Todas mis historias tienen esta advertencia)


Sinopsis:

El ser humano se encuentra construido por instantes en la vida, por suspiros y secretos los cuales forman nuestro carácter, dejando huella en la piel en el uso de la melodía tangible como de la memoria intangible de un individuo como tal, se marca. Lorenza Salerno nunca creyó que su peor enemigo la salvaría de uno de esos momentos, más crueles en los cuales solo quieres escapar para siempre; Anthony Spada no pudo asimilar que al salvarla a ella se encontraría consigo mismo. Y que, a pesar de un matrimonio arreglado, se daría comienzo a un gran amor tan crudo como la realidad de la mafia.

En un mundo donde las apariencias engañan jugando al ajedrez descubre ¿Quién se queda con la Reina?, y ¿Qué puede pasar si la Reina deja el trono?





lunes, 8 de julio de 2024

9- Del amor y la capacidad de destruir -Las Manías

Para mencionarlo, debo de tomar conciencia y analizar que, definitivamente, cómo diría Ricardo Arjona: “El amor es la guerra perdida entre el sexo y la risa, es la llave con que abres el agua en los ojos”.

Si vamos a hablar del primer amor de la infancia de una niña, obviamente debemos de hablar del primer acercamiento con el otro género y en este caso son los padres o los papás. ¿Cómo hablar de mi papá y su poco interés en el bienestar de esta princesa maniática? Que por cosas de la vida decidió no perseguirlo más, haciendo un autorretrato de nuestra relación en mis chicas, Alana, y su poco vínculo con su padre. Rubí no tuvo un buen papá. Sophia, siempre se debatió entre Emmanuel y Raphael, y Alma tuvo una figura ausente, aunque viviera en la misma casa. (No voy a dar más datos de las historias.)


Después de que mis papás se separaron y que mi papá se desentendiera del todo, hasta hace poco. 

Mi abuelito tomó el rol sin querer y se convirtió en la figura paterna de mi hermano de dos años y mi yo de 11 años. Mi abue quería que su única nieta, hasta ese en entonces, tuviera voz y voto. Sé también que sufrió mucho conmigo, lo conocí tanto que él sabía que me iba a hacer mucha falta, pues yo era la verdad de sus ojos azules junto a mi hermano. 

Sí, Pedrito sufrió mucho más que yo, de eso soy consciente, pero… mi abuelito me hizo jurarle que me iba a convertir en lo que soy ahora y lo que falta.

Una doctora y una escritora reconocida… vamos por buen camino, aunque ha sido lento, sé que vamos por buen camino. 

 Lastimosamente, a mi abuelito se le olvidó advertirme mucho más de los hombres y lo malo, codiciosos que pueden llegar a hacer, solamente te quieren comer y meter su carne dentro de las piernas, humillar y lastimar. 

 Pero lo que, si mi abue me enseño, fue que al  burro no lo capan dos veces, y por querer aprender a no cometer los mismos errores de una adolescente, además de  darme mi lugar, me he vuelto a quedar sola.

Desde allí, hago esta retrospección de una vida, al amor y al arte que me tienen cuando lo necesito. 

Entonces por ende descubrí que mi gran verdadero amor es la literatura, ya que ella no me hace daño, ni tampoco me hace tanto mal, también comprende mi esencia, aunque el sistema me frene de mil formas... llevo casada con las letras durante casi toda vida.

 Pero como una mujer de los noventa, con algunas ideas del romance, y el gusto por el amor, me hice a la idea del amor desde muy pequeña, tanto que se ve desde hace 25 años. 

 Y siendo muy sincera conmigo misma, el amor es lo que me mantiene en pie, a pesar de lo maldita que ha sido esa emoción, es parte de lo que me mantiene aquí. El soñar  amando a alguien que desee verme más allá y si sé que algunas personas estarán de acuerdo conmigo, que muchas veces y casi siempre es mejor la soledad, que estar en una relación por hábito.   

¿Cómo algo químico cerebral, puede dañar toda una personalidad?, y si ya hablamos muy medidamente de los primeros que inspiraron a esta escritora, pero ahora debo de hablar de aquel hombre que he amado tanto, hasta para pensar dejar la literatura.



No puedo negar que he amado más a mis “husbandos” que a la gente real, personajes ficticios escritos por otra gente. Vuelvo a decirlo, San Lang y Xichen, son los más nuevos. Pues aquí se lee de todo un poco, entonces no me culpen que ame a gente que sí resuelve.   Y obviamente, nunca podré dejar a un lado a mis chicos, que me han acompañado durante tanto, ya que empecé realmente desde muy chica a soñar con el amor verdadero, en la guardería, viendo a los primeros animes con Darién y Goku… además de unos otros tantos. Ellos fueron quienes marcaron la historia de muchas generaciones y mi corazón, porque ellos fueron valientes y lucharon por o junto a ellas.  Aunque todavía en pleno siglo XXI, se sigue malentendiendo todo lo que refieres a respecto con Goku y Milk, eso es un punto aparte.

Estamos hablando desde la perspectiva de una señorita que se la pasó toda vida viendo anime, pero que también a leídos libros románticos y cómics de superhéroes, además de que ama sin mesura a Spider-Man.

 La idea del amor romántico como algo brillante, como algo que valía la pena, claro está que después de los 10, la cosa cambio e indiscutiblemente cada persona que ha llegado a mi vida se ha convertido en parte del museo. 

Si mi corazón es como un museo de obras rotas y de cuadros a la mitad.  

Para comenzar diciendo es que estar enamorado es como tener una droga en las venas y calza a cada quien de una forma distinta. 

Sin embargo, de lo único que estoy segura es que, si alguien está enamorado de mí, puede que no me dé cuenta o no quiera ver, pues me la pasaré con miedo, creyendo que no es para mí, porque cada vez que creí que era para mí, la cosa nunca salió bien.

 Hoy es 8 de julio de 2024, 11:00 a. m., y sigo en la pensadera de esa situación que es tan improbable. Aunque antes de que él llegase a mi vida, no estaba bien. Pero en definitiva jamás me había entregado tanto, ese trauma es lo que define este capítulo, pues hablar de él, del hombre, del que le iba a dar mi vida sin analizarlo mil veces, es dejar y concentrarse en las cosas que duelen, en la inestabilidad de un amor, del canto de la luna y el lobo negro. Un amor que a veces duele más de lo que cosecha.

Sí que lo ame.

¡Vamos a contar las cosas!

Después de lo que pasó con “paso” y con JM pasaron muchos años y como lo dije en el anterior capítulo, ya vivíamos en Anserma Caldas donde me acoplé muy bien a su gente me acoplé muy bien la situación de lo que era como tal, realmente en ese tiempo me encontré con la persona a la que iba a adorar amar y entregar el cuerpo el alma y el espíritu sin pensarlo, sin meditarlo y hacerlo porque así pensé yo que iba a estar bien.

 Por eso digo: “El amor tiene etapas, el amor tiene edades y el amor no se toma igual a como cuando   tenías 15, 20 o 31, ni a los 40, ni a los 60.”

 El amor en realidad es la verdad de los sueños de papel, los versos en la mención de las imágenes de la memoria. Y yo aquí estoy hablando del amor como poesía, qué lindo verso, ¿verdad? 

 Es donde viene realmente un verdadero tema puntiagudo y creo que cierto estoy editando lo que encontré en mi cuaderno de notas para las manías hace 8 años, se los aseguro que leer esto con el corazón partido es otro tema y más si vamos a hablar del mismo personaje, en diferentes tiempos y vacíos existenciales:

Y volver a leer esto es proceso de soltar, es complejo de lo que se imaginan.

 Querer y no poder querer con los ojos cerrados con conciencia de tener paciencia o amar con desesperación con un beso, el soneto de los inciertos.

Recuerdan que les conté que JM y “paso” eran en principio el ángel y el demonio de Sofía, el principio del fin, pues los personajes que van a parecer en este capítulo, son los principales de esta tortura.  

Se convirtieron principalmente en Montero y Borges y al mismo tiempo Borges es el mismo personaje que es protagonista de “Alma Profana”. ¿Por qué la misma persona ocupa dos libros?

 
Pues primero que es que “Alma Profana” fue un regalo para él, convirtiéndome a mí en monja y al susodicho en periodista, entendiendo todo el reclamo que había cuando de la iglesia hablábamos. Paréntesis: en lo personal, a mí siempre me han gustado los hombres muy inteligentes, y eso se nota en casi todo mi repertorio, además de que sí tienen que ver con el arte mucho mejor.
  Y en la trilogía de “La Escritora” era básicamente la catarsis. Borges y Alana, se desvivían por estar juntos, pero, como en la vida real, no la han tenido fácil. En la escritora me valgo del recuerdo, además de cómo terminé viéndolo después de tanto amor y tantas lágrimas, tanto deseo, porque la verdad había muchas cosas que yo siempre había soñado vivir con él, pero no se pudo, no se podrá y ya no soy la misma de antes.

Cuando un escritor se enamora, no se enamora con la cabeza, se enamora con el corazón y  este va conectado a sus manos, a su arte, entonces para hacerle honor a ese amor, a esa sensación y pasión junto al desenfreno.

Por así decirlo, él que no voy a decir su nombre ni cómo se encuentra en redes, porque sé perfectamente que la gente es maluca, muy maluca… Lo amé como creo que no he amado a nadie más, aunque lo he intentado.

 No es lo mismo, porque ya somos adultos y cuando los proyectos de vida se interponen entre lo que amamos, es difícil, llegar a un consenso.

Y si lo entendí, tenías mucha razón.

Les voy a contar, yo conocí a mi llama gemela a los 19 años después evidentemente de todo lo que pase, después de la muerte de mi abuelo, después del cuaderno y de viajar a Venezuela, después de también publicar algunos versos en el colegio la Normal Superior Rebeca Sierra Cardona después de muchas cosas después de haber conocido a otros dos personajes que les guardo cariño y respeto y por eso no los vamos a mencionar tanto evidentemente… estaba en 10º y mi vida giraba en mis sueños de poder estudiar una carrera y convertirme en alguien que pudiera hacer algo más, de lo que se estipula para una persona como yo.

¿Por qué hablar de las cosas que no pudieron ser cuesta tanto?, la verdad le adoraba y en algún momento pensé que moriría, quería morir y dejar las lamentaciones escondidas en un rincón, me tomo mucho tiempo  recuperarme no del todo, pero si, después de todo soy yo, quien deseaba estar con él, sin importar mucho las incomodidades o las situaciones que por estar conmigo se podrían enfrentar. Y pensé, pensé que él se sentía lo mismo, que me adoraba como yo. En algún momento lo hice con la intensidad de dejarme a un lado.

Ahí estaba el problema, que no me había colocado de primero, que pretendí y daba por hecho que él entendería que mis sueños y proyecto de vida, si él quería, podían ser parte de mí esto. Y así como lo he hecho, ya no importa casi, lo que aquí queda es la inspiración. Además de que serían Alma y Alana, sin Derek y Cruz, ¿digo no?

lunes, 15 de abril de 2024

Novela: Interludio: El comienzo de Todo.

  El comienzo de Todo. 


Un hombre entrado en edad, calvo y con gafas demasiado gruesas, iba caminando por el sexto piso con una carta en la mano. Se dirigía temblando a una oficina en el campus de una de las universidades más prestigiosas del país, “La Universidad del Ruiz”; aquella carta, era una carta de despido.

 

Deseaba pelear y preguntar que había hecho mal. Se había dedicado a la Universidad los últimos diez años de su vida, en la materia que el Decano, le encomendó: “Letras Poéticas”, le parecía injusto.

 

Ese nuevo año universitario le estaba trayendo todos los dolores de cabeza que hace tiempo no enfrentaba.

 

Perder otra vez el amor de su vida y su trabajo, la misma semana, eran señales que el karma y la verdad se unían para matar a los mortales, aunque rezaba que no fuera lo que lo pensaba, pues se odiaría más de lo que ya lo hacía.

Entendía bastante bien el error, que había cometido, en amarla como mujer y todavía pensar en un amor lejano, tan lejano que parecía un fantasma desganado y sin saberlo cada paso le mostrarían a su pasado inoportuno.

 

Se encontraba a punto de abrir la puerta cuando respiró profundo, no quería insultar a alguien que no conocía, pues lo poco que sabía era que la persona que le dio el puesto allí, le tenía cierta estima y respeto, cosa que siempre le agradecería, pero eso no quería decir que las acciones hechas esta vez no le molestaban, al contrario, le dolían más de lo normal.

De pronto el decano conocía y moría de amor por la Luna a la que le hizo el amor durante años. Eso sería una locura, le conocía mejor que nadie y comprendía que ella era suya.

 

Ya que después de haber destituido al rector de aquella universidad, nunca había conocido al decano, ni al nuevo rector.

—Va a hablar con propiedad y respeto —se dijo con seguridad en el momento que tocó el picaporte de la puerta de color negro, cerca de la cafetería—: buenos días, mucho gusto, Alexandro Montero —Al ser pasado a la oficina, el hombre solo se encuentra con una gran silla giratoria dando la espalda, y a pesar de saludar con una voz calmada y amable, le disgustó bastante la poca interesa que la persona sentada en la silla le brindaba, observando el humo que sale detrás de aquella silla. «¿Era un fumador?, ¿cómo era?», se pregunta—. Buenas… —volvió a saludar con una voz un poco más tangible y fuerte.

 

En un lapso instantáneo, ve a una mujer de ojos verdes, piel blanca y cuerpo curvilíneo, con un lunar en un pómulo y el labial rojo vibrante, sin contar un vestido negro y en su mano derecha una pequeña cicatriz imperceptible para todos, la mujer estaba tensa y se miraba como la muerte que te hace pensar de tu existencia.

 

El profesor Montero se da cuenta, quién es la mujer.

 

Ella su primer gran amor, la mujer que lo volvió un poeta reconocido. ¿Acaso fue ella quien lo puso a trabajar allí? Por eso está pálido y sus nervios lo hacen decir cosas sin sentido; el corazón late ante su eterna dueña, pero antes que él pronunciara palabra alguna, la mujer sentada en la silla respondió, observando las fachas de este con cierto rencor. 

Montero, estaba devastado y eso, se notaba.  

—Mucho gusto, María Alana Marco Casanova —. Ella vibraba fuego, siendo la mujer que un día le dijo toda la verdad. Mirándolo como si solamente la presencia de este le perturbara—, Decana de Ciencias Sociales y Literatura. Y el que está a mi lado es Daniel Ricardo Salerno Arjona, el Rector de esta institución. Siéntese—le ordena, dejando el cigarrillo a un lado; el hombre de inmediato le hace caso. 

—María Alana, perdóneme —está rogando por su vida en ese momento, pues él sabe por qué la mujer está ahí, sentada.

—No puedo —sacó un cigarrillo nuevo. El cual fue encendido inmediatamente—. Gracias, ángel, —el acusado se preocupó aún más—. ¿Por qué lo hizo?, ¿es mi tesoro más grande? —La vio llorar como hace 30 años. Aquello le parte el alma, verla destrozada por culpa suya otra vez—. Montero es mi descendencia y cuando usted se metió con mi progenie tenía diecisiete años.

—Déjeme contarle como putas pasaron las cosas… —habló de una manera seria y seca antes de preguntar por su desvelo—. Pero antes de continuar, ¿necesito saber en dónde está Luna?

El hombre de ojos azules y bigote se acercó a él, con el puño cerrado y la mandíbula apretada, a lo que mujer respondió. 

—Derek se la llevó al aeropuerto, se irá lejos… a París, donde su hermano. Además, usted no tiene ningún derecho a preguntar por ella—. La mujer respondió de una manera iracunda. 

—Ahí, sí está equivocada. Yo la amo —En ese instante, el hombre al lado de la escritora lo hizo sentar de un simple golpe con su bastón—, y usted siempre defendiendo a la… —iba a decir una barbaridad cuando vio su puño.

—Hable —exige de nuevo el ojiazul—, ¿o quiere que le parta la cara? De una buena puta vez.

«¿Cómo contar que ella y su hija fueron la devastación de mi vida?»



Cinco años después de conocerte…

 


Novela: Interludio. Sinopsis Y Dedicatoria

 

Buenos días, buenas tardes y noches. 

Lo siguiente que leeremos es una novela que se encuentra en Wattpad. Con el cambio de las reglas y que no la he terminado. La comenzaremos por aquí y la terminaremos en este blog

Hagan sus comentarios y preguntas.


Información:

 Esta historia es parte de la “Saga de las mujeres Abadía”, todavía se encuentra en edición, por ende, cualquier error   que vean pueden hacérmelo saber.  

Esta historia se lee en dos: el poeta y la poetisa. Cada capítulo se divide en dos y trataré de ser lo más concisa posible. Aunque no aseguro nada. 

Se habla de temas sensibles como en la mayoría de mis historias, ver etiquetas.

¡POR FAVOR!



Dedicatoria:

Dedicado a los amores poéticos que cruzan mares y a usted amigo mío que se ha convertido en el mayor de mis escuderos por este camino. Eternamente agradecida a la literatura y a las mañanas sin hacer nada. También a Iris, la editora de esta historia, gracias por tu apoyo mi otra mitad.




Sinopsis:



La mañana que Montero se liberó del Karma oscuro de unos ojos verdes, fue por causa de una niña, quien lo miró e interrumpió el castigo eterno de su ser para convertirse en el veneno que le traería luz y “el fango pegado en las alas”.

 Montero nunca creyó ser parte de una eterna disputa entre lo bien visto y lo que deseaba desde su ser. Aina Luna, tenía la fama de ser hija del arte, de aquel que toca corazones, disminuye dolores; de ese sabor agridulce que le traería tantos problemas como trastornos mentales.

 Aina, era la hija menor del amor eterno de Montero, era la niña y la complacencia de ser el milagro de la ciencia en su madre, de ser la mujer que Alexandro Montero esperó durante 30 años, aunque fuese mentira, una ilusión mal contada.

En esta historia encontrarás pasión, secretos y mucho arte, además de un amor prohibido, pero al mismo tiempo místico, un amor poético. Interludio es, en su esencia más pura, una novela poética.


viernes, 12 de abril de 2024

2- Del amor a los padres y las realidades de una vida -Las Manías

Antes de comenzar con la lectura, entiende que este texto es mi propia realidad, de una forma, legible y entretenida. 


2— Del amor a los padres y las realidades de una vida

“Se dice el Santo, no el pecado” y aquí estoy yo, tratando de tratar de jugar con esta vida… tan de locura. Y es que cada vez que veo como son mis raíces, de existencia, recuerdo porque, aunque desee tener hijos, no los tengo. 

Son 7 y 40 de la noche, 11 de noviembre del 2023, y estoy analizando desde el punto único de sanar de a las personas y sobre todo a mis padres, cada vez que hablo de ellos dos, la claridad se me hace más estable con la madurez, las posibilidades, de lo liviano se hacen inmensamente fervientes y las consecuencias las estoy entiendo como el amor que el “principito, aprendió de su rosa”

 Mis padres han sido de cierta manera importante en cada uno de mis procesos, a pesar de todo, y al estar escribiendo esto, me doy cuenta de que siempre seré la consentida de mi padre y de mi madre, su mayor orgullo y escalón de vida. 

Mis papás y yo, somos diferentes, muy diferentes, pues yo los tuve a ellos y siempre he sido su princesa, su niña que a veces es malcriada, pero también su motor de vida, su forma de existir y su camino hacia muchas cosas. Y no estoy hablando del narciso, entiendo que no vale la pena hablar de esa situación, tan ególatra, solo que así me lo han hecho sentir toda la vida.

En el transcurso de la vida, nos damos cuenta de que los hijos somos, en muchos de los casos, los verdugos de lo que uno no entiende. Cuando era menor de edad, no puedo decir que “era pequeña”, pues no crecí mucho. Con mi papá y mamá se siente diferente, pues ambos tuvieron vidas totalmente distintas y eso en definitiva se nota en mí y en lo que estoy tratando de hacer con el tiempo, y aún más con este libro.

Hace no mucho, comencé un proceso de limpiarme y de entender las circunstancias de la vida, antes siendo un tanto dura con él y estando ciega del dolor, “papá me abandono”, pero con el paso de los años he aprendido a lidiar con ese sentimiento extraño y limpiarme las heridas del ala rota, que no funciona para mucho, nunca entendí la razón de dejarme a la merced del dolor y la incapacidad de hablar de sus propios sentimientos de lo que sucedió por culpa de otros, en este caso de la política.

Por otro lado, de mi madre una belleza, inteligente, pero con mucha más libertad de la que debería tener, una niña en esa época y una familia un tanto disfuncional. Bueno, aunque por ambas partes no se puede hacer caldo.

Una de las razones que ustedes saber cuál es: la violencia y la política, que uno en este país, no puede hablar de la una, sin la otra.

La política de la misma mierda mató a mi abuelo Paterno, dejándolo a él como “figurita paterna”. Le digo figurita porque tenía 12 años, era el hijo mayor, o sea que debía, realmente no debía, sino que le impusieron hacerse cargo de sí mismo y sus hermanos, que son 6. De acuerdo con lo que mi papá y abuelita, me han contado, mataron al abuelo frente a la casa, un día de mercado, un sábado que no era fácil de olvidar, además también contando que mi abuela no es muy afectiva, le hace un poco complicado… Ya que el abuelo tampoco era una buena figura a seguir.

La verdad siempre he sido la consentida de mi abuelita y eso me ha costado, tanto. A veces todavía me ve como su niña, como la niña a la que ella cuidaba y la malcriaba, ahora esa niña es medio atea y demasiado loca.

La violencia y la política en mi país de alguna manera me marco distinta la vida, ya sea porque la corrupción de este país me toque indirecta o directamente o porque las “políticas públicas son un mal chiste, putamente mal contado.”

 Por esa razón trato de ir en contra de los extremos políticos, ni siquiera puedo ser del centro, que sigue siendo una fantasía con unicornios y mucha mermelada. Me considero así misma como alguien sin partido político y religión, además no se me da ser tan hipócrita, al saber que Alma Profana existe.

Pero continuando con mi relato, después de que mis papás se separaran de una manera definitiva y turbia con dos menores de edad de por medio, me sentí realmente abandonada por mi papá, es que a veces me sentía tan culpable como un niño que rompe una porcelana antigua, sentí que el mundo se desmoronaba y yo no sabía el porqué de aquella dolorosa decisión —o bueno si sabía—, pero era tan inocente que no entendía lo que era llevar una relación con mi papá.

Pensé muchas veces, que era porque no caminaba o que deseaban que yo fuera otra Camila, que hiciera otras cosas-como las otras niñas normales—, pues teniendo en cuenta, que mi papá es músico estoy muy segura que le hubiera encantado que yo también lo fuera… también pensaba que él hubiese preferido un niño.  La mayoría de los hombres, subconscientemente, desean prolongar sus genes y, pues y, yo soy de todo menos hombre.  Continuando con el relato vago de mi vida, les vuelvo a poner en mi contexto… En el año del 93, en un hospital de un municipio de Caldas, una niña de 14 años, daba luz a una bebé, que un mes después moriría y reviviría convertida en la mujer que les está escribiendo estas líneas. Creo que me entienden.

Mi madre tuvo por varias razones un embarazo de alto riesgo, primero por la época, hace 27 años casi 28 —ahora 30, 31—, la salud en una madre gestante y más en esa edad no era como demasiado importante, mi padre tuvo muchos problemas de drogas, que fue dejando por convicción propia, pero en ese entonces no iba a ser la ocasión de abandonarlas, como lo dije anteriormente a mi papá y a mi abuela, les toco convertirse en “los machos de la casa”, mientras mis tías mayores trataban de ayudar en la casa, cuidando a los demás hermanos más pequeños. 

Podrán imaginar lo doloroso que fue para ellos crecer sin una figura paterna, aunque el hombre en cuestión no era muy honorable que digamos.

Entonces entre la música, las responsabilidades que se le avecinaba no podían saber qué hacer con su vida, lastimosamente esas acciones me lastimaron de una manera increíble.

Mi papá, la verdad es una víctima más que sin saberlo o —sabiéndolo poco—, me dejó algunas heridas emocionales, que me harían cometer todos los errores de una mujer “normal”, dejándome más claro que el agua, la situación tan bochornosa, de saberlo ser un abusador de una niña.

Años más tarde, dos años más después de la cirugía de la mano, comenzaron con las piernas y si sé que a muchas personas les han hecho más cortes y cambiado sus tendones y demás, pero ustedes no se alcanzan a imaginar lo difícil y triste que es tener que mostrar en silencio esa fortaleza a la edad 5-6 años. 

 Sin saberlo allí aprendí sobre el querer y no poder o el amar y no poder estar, el de No poder rendirse, porque no está bien, porque lo debes-a la sociedad y a la teletón, pero aún más cercano a tu familia - y si te rindes la capacidad de recibir, sé irá para el carajo, de cierta manera era entender, que no podía apagarme y dejar ir la existencia como tal.

Pero con los años he entendido que no le debo nada a nadie y he hecho lo que he podido, con lo que tengo, para algunos mucho, para otros nada. Para mí, para esta camila de 31 años, ha sido lo suficiente, aunque a veces lo dudo, por la misma realidad. 

Mis años de infancia fueron solitarios, y a pesar de tener a mis primos ellos tenían cosas por hacer, mientras bueno, yo iba al médico y luchaba contra algo que no pedí y no pido aún, después de tantos años, tanta angustia y tanta cosa atorada en el alma, descubrí que la soledad era una buena amiga y que el tiempo pasado con ella, me iba a dar a un tanto de tranquilidad y de propiedad ante tanta cosa, en el mundo. 

Aquí es donde viene la calada de una vida, pues a pesar de estar sola, me encontraba casi siempre en mi habitación, subida en la cama, con mis peluches que con el tiempo se fueron resumiendo a la cuantía de libros leídos, del vino o el aguardiente tomado y la necesidad sexual, además de una inexplicable necesidad de libertad. Volviendo al tema, ¿Desde cuándo supe que la triste no da espera?, ¿desde cuándo la vida me dio a entender que la propiedad de un suspiro no es más que la perdida de oxígeno?, en el momento en que vi a mis abuelitos y a mi mamá llorar mientras ardía de fiebre y no podía dormir, por la incomodidad, por el dolor y la maldita frustración que no entendía, hasta ya convertirme en alguien muy consciente, el dolor de la perdida de la movilidad y las crisis de no poder dormir bien.

Recuerdo que mi pequeño cerebro desvariaba y me hacía llorar a gritos, tuve yesos, unas veces con palos atravesados, otras veces en una pierna, otras al tiempo. Aunque siempre he tenido fuerza en las manos, no podía gatear. Es como estar encerrada en mi propio cuerpo, en un cuerpo que tenía yagas, moretones y era intoxicado con diversas toxinas para “controlar mis movimientos”. Mi maravilloso cerebro no funciona bien, pues siempre me fijo en tipos con  inteligencia y un poco de elocuencia. Pero es lo que tengo y aquí estamos.

Además de las pastillas, inyecciones junto a una autocompasión innecesaria la cual de vez en mes se mete en el útero, la calamidad de tener una tortura constante no se iba a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, es más los viajes a centros médicos y a reuniones con religiosas, me dieron a entender que ni el Dios de mi mami, me iba a levantar de la silla de ruedas, si es que esa es mi versión de los hechos.

Recuerdo también las terapias, las fisioterapias, que de cierta manera deberían ser parte de mi rutina escuálida y de mentora, pero no es lo misma, pues bien, necesito tener un buen estado físico, pero no deseo recordarme que no podré, salir corriendo y salvarme el pellejo.

Para tener en claro que la sucesión de hechos en la parte que viene no puede ser camuflada en un cuento de hadas, ni en una película latina, de esas que uno, no sabe si admirar o mandar a la puta mierda, y ya sabiendo que tenemos de dónde vengo, y quien medio soy, podemos dar la razón primaria de convertirme en esto, en una mujer pensante, aunque me hubiera podido quedar en la miseria de no pensar en la pregunta ¿qué es la existencia? 

Y así vivir más satisfecha con la vida, no buscar necesidad e innecesarias, ni escurrir el nicho de la conciencia, pero aquí es donde una de las tantas razones para ser, ya que tenemos el mismo derecho de ser escuchados y el deber de escuchar no solo porque tengamos un problema con nosotros mismos o con los demás. Nunca deberíamos fingir que lo que sentimos esto sería oprimir el alma y seguir con las discrepancias de un corazón partido.

Debería escribirles a muchas personas de esta sociedad, dándoles algo de qué hablar y gritarles a esos oídos sordos que no es así como se gana el cielo, porque el cielo o “el paraíso” están en la belleza de las cosas y más que todo en la naturaleza.


 








EXTRA: VESTIDO DE LENTEJUELAS

        Extra Vestido de lentejuelas: del abuso a la gloria

ADVERTENCIA:

   Este extra contiene, situaciones de abuso y del trauma causado por el mismo. Proceda a leer bajo su responsabilidad. 



 

Romper, cavar y llorar, el infierno en la propia vida.

Las manchas de sudor, sangre, las marcas y el cansancio, estaban llegando a los huesos. En esos momentos las lágrimas ya no eran saladas, ni dulces. 

Tenían un olor amargo y sabor de ese tipo. 

La verdad, la consecuencia, no tenía verse, hasta terminar. El cuerpo ya no estaba, ni el alma tampoco.

El catre usado para dañar a diferentes mujeres sonaba por todo ese piso de abajo. 

Las chicas que trabajaban en el burdel, no solamente escuchaban los gritos de dolor y de placer de aquella víctima. Si no que también en sus memorias, se encontraban el sentir de la piel en su corazón y la misericordia de un dios que no tenía cabida en ese lugar. 

 La joven que estaba allí, se encontraba abierta, sujetada de piernas y brazos, para que no dañara esa pose, boca arriba. Gaspar disfrutaba de una manera malévola la frustración que había en esos ojos oscuros, el odio que expresaban y la debilidad que ya tenía el cuerpo. 

Sé sabia que aquella niña, no era tan fuerte físicamente, que con algo de alimento podría resistir, ¿pero a él eso no lo importaba?

Pues no.

 La verdad es que él estaba haciendo esto por el simple hecho de vengarse de esa vieja hipócrita, la abuela Amatista. 

 Rubí, estaba a punto de terminar la semana de entrenamiento y de tortura. Se autodescubrió a ella misma, rota, incapaz y sencillamente no era más que una simple realidad de no ser lo que se esperaba, era tan joven… Pero tan triste. Y ¿a quién, se le puede adjudicar el mal? En algún momento, la adolescente se desconectó de esa realidad, mientras que Gaspar, estaba jugando con su intimidad. 

Lo sentía como sus ojos y su cuerpo marcado quemaba, dolía y además parecía que dudaría una eternidad. 

La vagina, estaba tan abierta y tan hinchada que sabía que no podría sentarse en meses. Aunque muy en el fondo, presentía que su tortura no acabaría, pues ¿quién en su sano juicio la salvaría? Pero en un algún momento de la escena, Rubiela se encontraba muerta, era una muerta en la cama, mientras el corazón se detenía como la vida se le había ido.


***


Rubí despertó gritando, su cara tenía tristeza, aunque no estuviese en medio del miedo ahora. 

Siempre se encontraba con aquellos sucesos convertidos en pesadillas, esos momentos que ya no existían ni ya vivía. Ahora estaba lejos hasta de sus hermanos, y sus primas, que, aunque mucho o poco, conocían su verdad. Se encontraba en una isla muy lejos de sus montañas y de sus raíces. 

El mar arrullaba el sueño, y ahora ya no tenía la carga de sus hermanos. En ese momento, el hombre que estaba enamorado de ella… él fue quien acabó con su verdugo. 

Josmer Santana, era su Salvador, aunque ella la verdad no podría creerlo, después de tantos meses de locura, de una buena locura. 

—¡Rubí! —Josmer, le llamo, para que se tranquilizara.

—No, no quiero —la mujer grito.

Estaba herida, de una forma espiritual: —Rubi, ya paso —El hombre la cargo sentado en la cama. —amor despierta.  

 La mujer despertó con dolor, y entre lágrimas, habló: —Josmer, lo siento.  

—¿Por qué? —, preguntó el hombre sentado encima de la cama. 

—Tú estabas feliz, tranquilo, antes de mí —hablaba ella, entendiendo esa sensación de dolor y angustia que dejaba claro, de dónde venía.

—¿Te arrepientes de estar conmigo?  

—No, podría. —la chica sonrió de una manera triste —. Siento de alguna forma que he causado más problemas que soluciones—, no quería alejarse. 

  — Rubiela, si tu psicóloga, te escuchara hablarte así. ¿Qué te diría?

 —Me tiraría de la oreja. Y diría “tu pasado no define tu futuro”— ella clavó el rostro en el cuello desnudo del médico. Estaba cansada, pero comprendía que necesitaba hablarlo—, tuve un sueño demasiado fuerte. 

 —Y ¿Fue con mi padre? —La mujer, de cabello largo y ondulado, movió la cabeza en afirmación. 

Josmer solamente sonrió, entendía que las culpas, si no se sanan, renacían de una forma fuerte. Y aunque Rubí estuviera en tratamiento, no era sencillo hacerlo todo de una vez. De un proceso de altos y bajos.  —Amor, mi bella joya. Ya nadie te puede tocar si no quieres. Ni siquiera yo. Así que puedes hacer lo que quieras.   

—Lo sé. ¿Entonces puedo hacer lo que quiera?— porque andaban despiertos y estaba próximo el amanecer, y ese día Josmer se encontraba en casa, —. ¿Puedo?—la mujer se movió hasta quedar encima de él. 

Ambos acostumbraban a dormir desnudos—, señorita, eso no se pregunta —. El médico la abrazó besando su cuello, moviendo la melena en su lado derecho. 

El largo cuello de la mayor de las mujeres, Abadía, era hermoso, era de un color hermoso—, lamento no poder estar contigo como quiero. 

 —¡Bésame, por favor!— Los besos de J, no eran duros, no eran sádicos, ni llenos de necesidad. El toque de alguna forma le da la libertad de querer vivir. 

Comprendía perfectamente qué es esa dependencia con Josmer. No era nada buena, pero en este momento en el que calor en las entrañas, le decían que era lo más correcto.

GGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG

 Hola, esta entrada fue escrita como una manera de EXTRA, y es posible que se quede aquí y no salga de la web.

Como siempre, todos los derechos reservados a la Autora. 



domingo, 5 de noviembre de 2023

INICIEMOS LA IDEA... Hola, Camilovers

 Se preguntarán, ¿Qué está haciendo Camila en un lugar como Blogger de Google?, pues les contaré, hace muchos años, más o menos desde que empecé el Blogger que es “el diario de la escritora”, ahora está en WordPress, siempre desee un blog o un lugar en donde mis novelas, cuentos y poesía coexistieran.

Claro está que NO van a estar las publicaciones de papel, evidentemente, pero sí vamos a tener aquí la segunda parte de la escritora y tercera parte, obviamente, la nueva edición de Sofía de las historias de Sofía, además por consecuencia, tendremos nuevas historias y cumpliré por aquí retos literarios de varios grupos en los que pertenezco.  

Entonces acompáñenme en esta Aventura literaria mientras me divido en otras cosas importantes.   
También por aquí posiblemente este: Manías de una escritora. 
Bienvenidos al Camiverso y sus locuras.

 

Cuento: Frenesí