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martes, 15 de octubre de 2024

Momentos: Advertencia y Sinopsis

 Holi ¿cómo están?

 Espero que estés muy bien este apartado encontrarán la novela “Momentos”. Al fin. Claro, ya casi termino de escribir el último capítulo de “las Manías”

Advertencia:

Te doy la bienvenida a esta nueva historia, te cuento. La novela es larga y trataré de subirla dos veces a la semana.

Tiene escenas explícitas, lenguaje obsceno y abusos, sangre, peleas y demás cositas… Un matrimonio arreglado.

Todo lo escrito aquí es ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Esta novela hace parte de una Saga, como Luna en Llamas, esta se encuentra en Wattpad.

(Todas mis historias tienen esta advertencia)


Sinopsis:

El ser humano se encuentra construido por instantes en la vida, por suspiros y secretos los cuales forman nuestro carácter, dejando huella en la piel en el uso de la melodía tangible como de la memoria intangible de un individuo como tal, se marca. Lorenza Salerno nunca creyó que su peor enemigo la salvaría de uno de esos momentos, más crueles en los cuales solo quieres escapar para siempre; Anthony Spada no pudo asimilar que al salvarla a ella se encontraría consigo mismo. Y que, a pesar de un matrimonio arreglado, se daría comienzo a un gran amor tan crudo como la realidad de la mafia.

En un mundo donde las apariencias engañan jugando al ajedrez descubre ¿Quién se queda con la Reina?, y ¿Qué puede pasar si la Reina deja el trono?





lunes, 15 de abril de 2024

Novela: Interludio. Sinopsis Y Dedicatoria

 

Buenos días, buenas tardes y noches. 

Lo siguiente que leeremos es una novela que se encuentra en Wattpad. Con el cambio de las reglas y que no la he terminado. La comenzaremos por aquí y la terminaremos en este blog

Hagan sus comentarios y preguntas.


Información:

 Esta historia es parte de la “Saga de las mujeres Abadía”, todavía se encuentra en edición, por ende, cualquier error   que vean pueden hacérmelo saber.  

Esta historia se lee en dos: el poeta y la poetisa. Cada capítulo se divide en dos y trataré de ser lo más concisa posible. Aunque no aseguro nada. 

Se habla de temas sensibles como en la mayoría de mis historias, ver etiquetas.

¡POR FAVOR!



Dedicatoria:

Dedicado a los amores poéticos que cruzan mares y a usted amigo mío que se ha convertido en el mayor de mis escuderos por este camino. Eternamente agradecida a la literatura y a las mañanas sin hacer nada. También a Iris, la editora de esta historia, gracias por tu apoyo mi otra mitad.




Sinopsis:



La mañana que Montero se liberó del Karma oscuro de unos ojos verdes, fue por causa de una niña, quien lo miró e interrumpió el castigo eterno de su ser para convertirse en el veneno que le traería luz y “el fango pegado en las alas”.

 Montero nunca creyó ser parte de una eterna disputa entre lo bien visto y lo que deseaba desde su ser. Aina Luna, tenía la fama de ser hija del arte, de aquel que toca corazones, disminuye dolores; de ese sabor agridulce que le traería tantos problemas como trastornos mentales.

 Aina, era la hija menor del amor eterno de Montero, era la niña y la complacencia de ser el milagro de la ciencia en su madre, de ser la mujer que Alexandro Montero esperó durante 30 años, aunque fuese mentira, una ilusión mal contada.

En esta historia encontrarás pasión, secretos y mucho arte, además de un amor prohibido, pero al mismo tiempo místico, un amor poético. Interludio es, en su esencia más pura, una novela poética.


viernes, 12 de abril de 2024

EXTRA: VESTIDO DE LENTEJUELAS

        Extra Vestido de lentejuelas: del abuso a la gloria

ADVERTENCIA:

   Este extra contiene, situaciones de abuso y del trauma causado por el mismo. Proceda a leer bajo su responsabilidad. 



 

Romper, cavar y llorar, el infierno en la propia vida.

Las manchas de sudor, sangre, las marcas y el cansancio, estaban llegando a los huesos. En esos momentos las lágrimas ya no eran saladas, ni dulces. 

Tenían un olor amargo y sabor de ese tipo. 

La verdad, la consecuencia, no tenía verse, hasta terminar. El cuerpo ya no estaba, ni el alma tampoco.

El catre usado para dañar a diferentes mujeres sonaba por todo ese piso de abajo. 

Las chicas que trabajaban en el burdel, no solamente escuchaban los gritos de dolor y de placer de aquella víctima. Si no que también en sus memorias, se encontraban el sentir de la piel en su corazón y la misericordia de un dios que no tenía cabida en ese lugar. 

 La joven que estaba allí, se encontraba abierta, sujetada de piernas y brazos, para que no dañara esa pose, boca arriba. Gaspar disfrutaba de una manera malévola la frustración que había en esos ojos oscuros, el odio que expresaban y la debilidad que ya tenía el cuerpo. 

Sé sabia que aquella niña, no era tan fuerte físicamente, que con algo de alimento podría resistir, ¿pero a él eso no lo importaba?

Pues no.

 La verdad es que él estaba haciendo esto por el simple hecho de vengarse de esa vieja hipócrita, la abuela Amatista. 

 Rubí, estaba a punto de terminar la semana de entrenamiento y de tortura. Se autodescubrió a ella misma, rota, incapaz y sencillamente no era más que una simple realidad de no ser lo que se esperaba, era tan joven… Pero tan triste. Y ¿a quién, se le puede adjudicar el mal? En algún momento, la adolescente se desconectó de esa realidad, mientras que Gaspar, estaba jugando con su intimidad. 

Lo sentía como sus ojos y su cuerpo marcado quemaba, dolía y además parecía que dudaría una eternidad. 

La vagina, estaba tan abierta y tan hinchada que sabía que no podría sentarse en meses. Aunque muy en el fondo, presentía que su tortura no acabaría, pues ¿quién en su sano juicio la salvaría? Pero en un algún momento de la escena, Rubiela se encontraba muerta, era una muerta en la cama, mientras el corazón se detenía como la vida se le había ido.


***


Rubí despertó gritando, su cara tenía tristeza, aunque no estuviese en medio del miedo ahora. 

Siempre se encontraba con aquellos sucesos convertidos en pesadillas, esos momentos que ya no existían ni ya vivía. Ahora estaba lejos hasta de sus hermanos, y sus primas, que, aunque mucho o poco, conocían su verdad. Se encontraba en una isla muy lejos de sus montañas y de sus raíces. 

El mar arrullaba el sueño, y ahora ya no tenía la carga de sus hermanos. En ese momento, el hombre que estaba enamorado de ella… él fue quien acabó con su verdugo. 

Josmer Santana, era su Salvador, aunque ella la verdad no podría creerlo, después de tantos meses de locura, de una buena locura. 

—¡Rubí! —Josmer, le llamo, para que se tranquilizara.

—No, no quiero —la mujer grito.

Estaba herida, de una forma espiritual: —Rubi, ya paso —El hombre la cargo sentado en la cama. —amor despierta.  

 La mujer despertó con dolor, y entre lágrimas, habló: —Josmer, lo siento.  

—¿Por qué? —, preguntó el hombre sentado encima de la cama. 

—Tú estabas feliz, tranquilo, antes de mí —hablaba ella, entendiendo esa sensación de dolor y angustia que dejaba claro, de dónde venía.

—¿Te arrepientes de estar conmigo?  

—No, podría. —la chica sonrió de una manera triste —. Siento de alguna forma que he causado más problemas que soluciones—, no quería alejarse. 

  — Rubiela, si tu psicóloga, te escuchara hablarte así. ¿Qué te diría?

 —Me tiraría de la oreja. Y diría “tu pasado no define tu futuro”— ella clavó el rostro en el cuello desnudo del médico. Estaba cansada, pero comprendía que necesitaba hablarlo—, tuve un sueño demasiado fuerte. 

 —Y ¿Fue con mi padre? —La mujer, de cabello largo y ondulado, movió la cabeza en afirmación. 

Josmer solamente sonrió, entendía que las culpas, si no se sanan, renacían de una forma fuerte. Y aunque Rubí estuviera en tratamiento, no era sencillo hacerlo todo de una vez. De un proceso de altos y bajos.  —Amor, mi bella joya. Ya nadie te puede tocar si no quieres. Ni siquiera yo. Así que puedes hacer lo que quieras.   

—Lo sé. ¿Entonces puedo hacer lo que quiera?— porque andaban despiertos y estaba próximo el amanecer, y ese día Josmer se encontraba en casa, —. ¿Puedo?—la mujer se movió hasta quedar encima de él. 

Ambos acostumbraban a dormir desnudos—, señorita, eso no se pregunta —. El médico la abrazó besando su cuello, moviendo la melena en su lado derecho. 

El largo cuello de la mayor de las mujeres, Abadía, era hermoso, era de un color hermoso—, lamento no poder estar contigo como quiero. 

 —¡Bésame, por favor!— Los besos de J, no eran duros, no eran sádicos, ni llenos de necesidad. El toque de alguna forma le da la libertad de querer vivir. 

Comprendía perfectamente qué es esa dependencia con Josmer. No era nada buena, pero en este momento en el que calor en las entrañas, le decían que era lo más correcto.

GGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG

 Hola, esta entrada fue escrita como una manera de EXTRA, y es posible que se quede aquí y no salga de la web.

Como siempre, todos los derechos reservados a la Autora. 



Cuento: Frenesí