Quédate, ámame
Ámame, en los momentos malos, en las tristezas
en los malditos momentos de agonía.
Ámame cuando las ganas de vivir se van,
cuando las cosas no vayan bien,
cuando las luces, flores y colores se pierdan.
Quédate en silencio, aprieta mi cintura y no permitas que me vaya,
soy un ángel con un ala, un fénix con cadenas en las patas.
Quédate en mis besos en la cama
en la calma
que da calor en las noches de lluvia.

Después de todo esto no es una novela
Y me la pasé pensando en ti,
en lo que pudo ser y no fue. En mi pasado recogido de nuestros ojos,
corazón inútil por el golpe que me diste,
quizá volver a ti es lo último que puedo hacer.
Pero cada vez que recuerdo, también recuerdo eso, esa sonrisa, esas manos, esa voz.
Seré muy tonta si lo recuerdo todo,
sí tengo buena memoria,
si cada vez que trato de dar el hecho de que te olvidó, te recuerdo.
Te recuerdo como el más grande amor.
Y los recuerdos pasan y dejan cicatrices y aprende a vivir, el descanso aparece y yo me pasó diciendo un rezo personal;
puedo
soy capaz
soy valiente
y a medida que pasa el tiempo, el espacio de sillas cambia el horario de sueño igual,
el café es lo que me mantiene viva y las letras igualmente,
no soy malagradecida porque no puedo estar de mal agradecida.
Pero algunas veces ¿te podías quedar? En mi existencia, ya mi vida, pero ya no.
Uno quiere es una resolución emocionalmente efectiva,
para romperme y dañarme ¿será que soy masoquista? O ¿será que me han roto el corazón bastantes veces?, sí me encuentro en un limbo sin ti.
Entendí, entonces, que jamás seremos protagonistas de nuestra historia de amor,
de lo que una vez quisimos y lo que en algún momento nos prometimos, te dejo, porque prefiero, haberte amado, dándote vida en mis textos,
que terminar odiándote de una manera inútil.

El nido en mi cabeza
Hace un tiempo atrás,
He dejado de manifestar todo lo que quería contigo…
Me di cuenta tarde que era yo la que te acomodaba en mi vida y aquello no trajo nada bueno para ninguno de los dos… Yo simplemente puse más de lo que podría hacer, pues lo que ves es lo que hay.
Lamento mucho las noches que no dormiste bien, por estar conmigo consolando mis tristezas, por ayudarme a vivir un poco. Lamento que no hayas podido hacer esos viajes, lamento haberte dado un poco de mis letras y ser tu mi único colchón, mantengo todavía el CD, el dije y la Camila fénix que hiciste… Pero entiendo que ya es hora de volver a amar, que el duelo debe de parar, aunque tenga mucho miedo e incertidumbre y mientras escribo esto me pregunto
¿Si valió la pena?, y si ¿mis lágrimas te dolieron como a mí?
Soy escritora y me pongo a pensar que si en algún momento pensaste en mi daño. En que caí en depresión y nadie sabía, hasta ahora.
Ahora, busco razones para que el corazón, no se rompa, busco y no encuentro, supuse que eras mi alma gemela, pero no, estás palabras ni llegan al consuelo que necesito, pero las dejo para quienes las necesitan, de pronto sea la última vez que escriba sobre ti, mi veneno.
Comentarios
Publicar un comentario