Quédate, ámame Ámame, en los momentos malos, en las tristezas en los malditos momentos de agonía. Ámame cuando las ganas de vivir se van, cuando las cosas no vayan bien, cuando las luces, flores y colores se pierdan. Quédate en silencio, aprieta mi cintura y no permitas que me vaya, soy un ángel con un ala, un fénix con cadenas en las patas. Quédate en mis besos en la cama en la calma que da calor en las noches de lluvia. Después de todo esto no es una novela Y me la pasé pensando en ti, en lo que pudo ser y no fue. En mi pasado recogido de nuestros ojos, corazón inútil por el golpe que me diste, quizá volver a ti es lo último que puedo hacer. Pero cada vez que recuerdo, también recuerdo eso, esa sonrisa, esas manos, esa voz. Seré muy tonta si lo recuerdo todo, sí tengo buena memoria, si cada vez que trato de dar el hecho de que te olvidó, te rec...
Las letras, la poesía y la vida misma.